martes, 20 de septiembre de 2022

LOS PULIDO


 

En el 2013 me encontró mi hermano mayor, hijo de mi papá de su primer matrimonio, y que no sabía de él. Y era difícil porque cuando nací mi padre tenía 70 años y mi mamá 31. No ahondaré en la diferencia de edades ni cómo se conocieron. Y sobre por qué mi papá se vino a vivir a Tuxtla Gutiérrez. Los faros que me orientaron desde mi niñez no pertenecían a ningún lugar, pensaba. Las pláticas eran sobre nombres de toreros, de una hija en Los Ángeles y su correspondencia postal hasta su muerte de cáncer, de los viajes interminables en su trabajo: Telégrafos Nacionales, y de un hijo egresado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM que vivía en Madrid, y los juegos en el Frontón México. Las palabras nunca torcieron significados ni se revolcaban para ello. No hubo acentos que hicieran ruido por un pedazo de tierra, me pusieron en la mano barquitos de papel. Y sólo eso. Estaba destinado a la soledad y así fue por muchos años. Conservé la educación, o eso que me hizo, primero, retraído y desconfiado, ya después violento, porque así salvaguardé los silencios y pausas y cauces y horizontes que me heredaron. Mi hermano tiene hoy 90 años y está enfermo y aun así me escribe y nos reímos mucho. Y escribo esto porque fue un día largo: tembló en la CDMX, donde vive, y me costó comunicarme con él. Lo hice a través de mi bellísima sobrina, Ana, y sé que está bien.

 

Que les platique más sobre lo que hago en Chiapas, me piden Marco y Ana. Y que escriba poemas divertidos. O tristes. O coléricos. Que escriba, me dicen. Y me voy en paz a la cama.

 

Luis Daniel Pulido


lunes, 19 de septiembre de 2022

BIEN, LUIS DANIEL, LO INTENTASTE


No me gusta salir ni hablar en público. Al menos con la gente que no conozco. Eso de construir puentes literarios o de desarmar las bombas que algunos ven en el lenguaje: sumarme a la liberación de los yugos y lo que se vaya generando, no se me da. Me he vuelto un hombre solitario, así, solitario: fruto colgado de un arbusto artificial o ala de un ave que se mueve lentamente hasta dejar pasar la luz a mi habitación, donde lo primero que veo es un disco de Nick Cave and the Bad Seeds.

Y luego esa sensación que me da verme en fotos y espejos porque veo al monstruo que se muerde las uñas. Mis ojos son feos. Yo soy un monstruo, lo sé. Y me pierdo en el mar sin dejar señal.

Luis Daniel Pulido 

 

miércoles, 17 de agosto de 2022

CELEBRACIÓN


 

A propósito de los 130 años de Tuxtla Gutiérrez,

a propósito de los jardines y los estanques

y las ventanas sin cerrar y las puertas abiertas

y los rezos con sus ancianas y el humo

memorioso de los zoques

 

A propósito de los 130 años de Tuxtla Gutiérrez,

a propósito de la güerita de Sausalito, California,

la Escuela Secundaria Técnica,

las colonias tradicionales,

la música herética con la que hice amigos:

el heavy metal

 

A propósito de los 130 años de Tuxtla Gutiérrez,

a propósito de las ranitas después de la lluvia,

mi casota y su árbol de huanacaxtle,

la señorita Náfate

 

Y sus ojos verdes y su mala ortografía

y que no leerá un libro

 

A propósito de los 130 años de Tuxtla Gutiérrez,

a propósito de la inmersión a mundos fantásticos

y el futbol y los arroyos limpios y el Rey Leonardo

y esa belleza que hizo abriera más mis ojitos:

Muna Dora antes de su éxito en el gobierno,

después de que me regresara a casa porque,

me dijo, “chamaco, tienes paperas”

 

A propósito de los 130 años de Tuxtla Gutiérrez,

a propósito del cine y las grietas a donde espiábamos el mundo,

de Ava Gardner, Dolores del Río, Hilda Aguirre, Kathleen Turner

y las tortas de pollo y la confitería y AC de Música

y la Discoteca Americana y los vinilos y el diseño gráfico

y los libros que leímos y siempre, siempre cuestionando

al sistema

 

Gobierno de mierda

 

A propósito de los 130 años de Tuxtla Gutiérrez,

a propósito de las drogas que dejamos

y la nueva vida y cruzar la línea sin miedo:

nadar hacia el otro lado y pedir chance y ser parte

de nuevo de la historia del futbol soccer

 

De ser sinceros: al Tec sólo llegaba a ver a Mónica Corzo

y a dormirme en las jardineras e inventarme bandas sonoras

de lo que es ahora mi vida

 

“Los amigos del barrio pueden desaparecer,

pero los dinosaurios van a desaparecer”,

cantaba Charly García

 

Luis Daniel Pulido

 


jueves, 11 de agosto de 2022

UN CAMPO DE FUTBOL


 

Un campo de futbol no convoca

a los espíritus del bosque,

es el resultado de antiguas polvaredas,

la roca y su respiración que cae del cielo

y donde descansa la iguana verde,

ese fósil brilloso cortesía de una larga fila de cedros

 

Un campo de futbol tiene que ser de césped,

de tierra tibia, de surcos hechos por la máquina

y su ronroneo de almidón o caracola

o mar que está lejos

 

Un campo de futbol resguarda la victoria

y la derrota y la redención

y los cañones del patio

y su fuego de cervezas en lo alto

 

¡Salud!

 

Un campo de futbol no es una noche oscura,

ni para los ciegos,

doy fe de ello

 

Y me lanzo por una pelota

 

Y por otra

 

Mis amigos dicen “buena, portero”

 

Sí, este es el sueño del que no despierto

 

Luis Daniel Pulido


ESOS MISERABLES LLAMADOS PRESIDENTES DE MÉXICO


 

El presidente de México, llámese como se llame,

Perengano o Fulano o Calderón o López,

Fuentesanta o Walser o Juárez

son lo mismo: cruce de voces engusanadas

de patria

 

Son, ellos, los cínicos, los siniestros

que se llevan todo

y hacen alarde de justicia,

de voz a los pobres

 

El presidente de México es una figura

de tipo corriente aunque la ficción emotiva

lo niegue:

 

Se ponen de pie y dan su discurso,

un par de excentricidades,

aeropuertos, torres de luz

y pan, pan, pan por todas partes

 

“Señor presidente, me han matado a mi hija,

a mi hijo, le metieron un tiro en la cabeza”

grita una madre desesperada al caudillo,

al santo presidente de canas

 

Y el presidente de los mexicanos

y los marcianos y los pobres y etcétera

extiende su lengua de arena movediza

y se traga a la señora y sus muertos

y dice, como si nada, el nuevo

Sermón de la montaña

 

Luis Daniel Pulido

 


domingo, 24 de julio de 2022

UN PAÍS NO ES UN PADRE. NO ES NADA.


 

Este país no es mío,

es un saltimbanqui: el viejo

disco pirata que llegó a casa

como lo hace un perrito de la calle.

Este país me expulsó y vi cómo se alineó

a narcotraficantes con sus corridos

y sopa de mariscos y “tiburones” de la sierra.

La palabra ya no como el Atlántico,

la palabra como campo militar y su espejo:

sicarios.

 

Este país no es el hogar al que vuelves

cuando eres niño, no existe,

nos lo arrebataron, ya no me recuerda

al gatito que no sabe andar en la calle,

es una red social que atropella,

cooperativa de infiltrados,

poetas que publican y celebran

como lo que son: hijos del gobierno

del estado.

 

Este país no es mío,

tampoco amo su abismo

y su descolonización,

ni los Gordimer, los Steinbeck

los Stevenson.

 

Este país –entre muchas cosas–

es un taller de poesía con sus seis horas

divididas en sesiones para un debate

que los libra de la miseria:

quién es el mejor poeta vivo

o muerto o con barba o sin ella,

con lentes o gurú o vegano

o revolucionario.

 

Este país es un venadito,

la neblina de la mañana,

el mendigo en tus pesadillas

y que corres con tus pataditas

al aire. Y despiertas.

 

El niño que se lleva el pan podrido a la boca

no es tu hijo.

 

Das gracias a Dios, faltaba menos.

 

Luis Daniel Pulido

 


jueves, 7 de julio de 2022

LA BALADA DE JOHNNY LAWRENCE*


 

A Oaxaca fui… no sé a qué fui,

ya estaba instalado el mecanismo

comercial Mesoamericano,

las peras al olmo y el gato por liebre

eran sinónimo de “presidente

que habla mucho por las mañanas”,

y mi participación se la llevaba

una cumbia, unas caderas, unas nalgas,

una mujer, el chachachá

 

Le hablé de la comunidad afroamericana,

que pensar (cuando me lo propongo)

me es posible,

que me "desconstruyo"

—miento y doy giros en el aire—

y cosas de esas que hay en la agenda

feminista y de escritores y publicistas

y el largo etcétera

 

Y ella sonrió y volteó a ver hacia el otro lado

y la Antropología y las Ciencias Sociales

dejaron de ser aves de vuelos interminables

y pasaron a ser un plato de camarones al mojo de ajo

 

“¿Sabían que acá vivió Salman Rusdhie?”,

pregunto y alzo una botella de mezcal

y me largo

 

Para mí todo (todo) ha terminado

 

Luis Daniel Pulido

 

*Del libro ¿Y usted cómo paga sus compras?

 


sábado, 25 de junio de 2022

CRÓNICA DE UN HOMBRE MIENTRAS ESPERA SUS BISTECES ENCEBOLLADOS (PORQUE, DICE, ESO COME CONAN EL BÁRBARO)


 

La soledad es una circunstancia,

a veces por tus padres muertos

o gracias a la selección de películas equivocadas,

el balón que revienta en pedazos una ventana

 

Y la vida pasa y sigue y tus amigos

se mueren y ya no hay personajes

para tus historias, las sorpresas;

ni el alter ego ni la llamada

de larga distancia

 

Hay que leer libros,

mover los muebles,

sacudir la cama,

tirar las cervezas que no bebimos

hace seis meses

 

Hay aceitunas negras,

anuncios de once puestos

de pollos rostizados,

esa acústica calurosa

de un pueblo –dicen– mágico

 

Y nadie escucha la nueva canción de Megadeth,

y nadie sabe de los ninjas de la Costa Oeste,

ni quién es Elisabeth Shue, Elsa Aguirre,

una tal Magda Luz de la Prevo,

esa secundaria con escasos elementos

intelectuales

 

Que escribo y me reconocen algunas

recreaciones, algunas ciudades:

cómo le abro las costillas

al cuerpo del lenguaje

 

La sangre

 

Pero nadie escucha la nueva canción de Megadeth

y revientan el cielo con cohetes:

navíos de pólvora para sus santos,

brujos, redivivos danzantes

 

Y los pobres perros de la calle

que ladran y se pierden,

solos, entre el ruido

y la inmundicia

 

Y no hay neblina como en las películas,

mitómanos –eso sí– por todas partes

 

Luis Daniel Pulido