sábado, 28 de marzo de 2026

YO SÓLO ME QUIERO UNIR A LOS ROXBURY GUYS


Para poder sostener el mundo se necesitan leer libros,
tener un podcast, editar un video donde hables de historia,
literatura –por supuesto–, música, un club de lectura
como si recortaras revistas de adolescentes
y en tiempo récord leer a Joyce y siete días después
a Rosa Montero, o al revés,
cambiar calzones pasa por alto las verdades
incómodas,
nos hace vernos bien en el espejo
Yo que a estas horas de la noche estoy solo en una fábrica
haciendo lo que hacen los obreros,
picando lo que queda de este país para llevar comida
a la mesa,
entierro mis dedos en el betún de sangre de la tierra dada
porque, pues, Viva México
Feliz día de la poesía
Dos dedos de una mano inmensa
abren a fuerza tu boca y te sacan
el conteo fúnebre de los muertos
Baja el índice de homicidios
Suena el himno nacional
Luis Daniel Pulido

 

COMO SI FUERA AYER A ESTA HORA DE LA NOCHE


 

Era 1983 en una ciudad lejana a las estrategias militares
al otro lado del inmenso océano,
de los sistemas antiaéreos que una niña dibujaba
en cuadernos viejos y empolvados;
era una ciudad rural donde veíamos el Rey Leonardo,
y se hacían largas filas por comprar tortillas,
entrar al cine, comprar un cómic,
rentar una Bimex por una hora y perderse
entre lotes baldíos
Era Tuxtla Gutiérrez y me sentaba en la banqueta
a ver estrellas,
los aviones dispersando el sonido de sus motores
y yo buscándolos entre rayos y constelaciones,
epigramas de luz que aún firmo en mis libros
Era 1983 y era el primer año de secundaria
y las niñas de las colonias cercanas dejaron de amarme
como se ama a esa edad: en fiestas de cumpleaños,
en posadas navideñas, en el campo de futbol lleno de piedras,
en la amistad compartida entre padres de familia,
en las juntas por las buenas o malas calificaciones
no fueron más,
ya era parte del avant-garde neoyorquino
Esos jeans ajustados –imposibles de olvidarlos–
y el tiempo que se detiene por las noches
cuando te enfrentas a los maleantes políticos mexicanos,
me hacen bailar con mi sombra mientras canto
algo borracho en el Estudio 54
Y ni tú ni yo regresamos a Líbano
Luis Daniel Pulido

¿LA DIGNIDAD DEL HUMANISMO MEXICANO?


 

Quizá me estoy despidiendo, he rescindido los contratos
con la literatura, las palabras, los salmos de la violencia
del México bárbaro; escupo su veneno de patria anegada,
a su Dios del cielo y de su tierra: los gallinazos nacionalistas
en charcos de sangre donde hubo niños y mujeres,
el puño en alto de los burócratas del partido político
que sea,
esa lengua resinosa que pasa por todas las cosas;
Patria retorcida, estropajo impresentable,
coágulo engusanado,
tus muertos te seguirán por siempre,
y te saltarán los buitres
y claro, el sol se ocultará para dar paso
a la noche eterna de tus fosas clandestinas…
Luis Daniel Pulido

domingo, 1 de marzo de 2026

LO QUE YA NO ES MÁS


 

Este mundo –ese esmalte quebradizo a base de huesos humanos,
ya no puede ocultar su rostro deforme;
hemos –nosotros– olvidado la risa espontánea,
esa que se alimenta de las cosas más sencillas:
un charco que es más profundo de lo que aparenta
y hace que ruedes por el piso,
el perro que corre hacia a ti y efusivo activa
el percutor de dopamina y caes ahogado
en una carcajada ruidosa y en lo más alto de tu canción favorita
El panal de avispas y su sofisticado sistema de alarmas
que se activa cuando lo rozas con la cabeza
y huyes del lugar agitando las manos,
esos murciélagos blancos que emprenden el vuelo
mientras te hinchas
Este mundo ya no es más la cancha fangosa
donde jugamos futbol hasta que mamá o papá
apagaban las luces con el grito de “a casa, que es tarde”,
es un templo de sangre a donde llegan los ciervos a morir,
la enorme mancha de petróleo que hace olvidemos
el bar cerca de casa, la última canción que bailamos
sin los resplandores intermitentes por las ventanas,
esos que anuncian los noticieros
Los fantasmas nos siguen por todas partes
Luis Daniel Pulido

lunes, 16 de febrero de 2026

ESQUIADOR DE ESTILO LIBRE JAPONÉS


 

Este país será muchas cosas –una palmera al sol,
el giro inesperado del colibrí en la rama,
una activista que lo rebautiza como parte del “sur global”,
una marimba, un corredor gastronómico,
un narcoestado–
pero las viejas olas que vi de niño se orientan
a la recámara de mis padres muertos,
con el sol de frente toda la mañana,
escuchando a The Hellacopters
Y este país será una descarga en el cuello:
impedirá que celebre un gol en un viejo estadio de Escocia,
que sueñe con rubias desnudas y con el bisonte
que desafía la tormenta,
que vea fijamente su Historia:
unos cuetes en el cielo
y los salvoconductos al éxito en los códices
de la Nueva Escuela Mexicana
Este país será muchas cosas –el coyote en el desierto,
la vitalidad del niño que muerde la manzana,
las piernas abiertas de mi amante,
los faros podridos de todos los puertos–
pero ya estaré –como a los catorce, los veinte,
los cuarenta, los cincuenta y cinco años–
hundiéndome en el Wilhelm Gustloff
o comiendo un dulce de leche
bajo la panza de una mantarraya
Luis Daniel Pulido

lunes, 9 de febrero de 2026

YARDAS POR AIRE


 

Hoy haré lo que quiera, no ir a trabajar, por ejemplo,
no lavar la ropa, comer en la cama,
tirar a la basura mi ensayo sobre el artista más escuchado
de Spotify;
escribo, como Indiana Jones, en un pizarrón:
Late Canaliño Mescalitan Islands,
pocos entienden,
me rasco la barba, entrecierro los ojos,
me llevo una fila de costillas a la boca,
el barbiquiu es la sangre de los bárbaros,
la oración de los que beben cerveza
en los lugares más remotos de la Tierra,
al medio tiempo,
mientras un hombre gatea en lo que dicen
es una canción que devora las palabras
hasta quedar un babeo,
ningún misterio –collares de oro por todas partes,
yo vuelvo a Black Sabbath
Luis Daniel Pulido

domingo, 11 de enero de 2026

HASTA DÓNDE SOY LUIS DANIEL Y HASTA DÓNDE CARLOS EMILIO


 

Mi relación con la muerte sigue siendo la misma: estoy totalmente en contra de ella

Woody Allen

No tuve tiempo para defender la soberanía
de este país; el trabajo, los emplazamientos,
la del estómago y las judiciales,
me ubican en otro lugar: bajo las luces
de una fábrica, las mazmorras de un régimen
—porque eso es—
que se revuelca en todas las teorías de poder,
de socios que escupen cruzadas como los perros
orinan las calles,
que hacen de la tierra vuelta continua,
sin altos totales para ceder el paso
a la razón y atropellar tus derechos;
quise cantar el himno nacional para pasar desapercibido,
que no se me identifique como un traidor a la patria,
pero mi nombre aparece
en el Registro Estatal de Personas Desaparecidas;
mi nombre es Carlos Emilio, mi madre me busca,
y —caray— no pude marchar,
ser parte de esa enorme boca que escupe al cielo
lo siguiente: ¡por el principio irrenunciable
a que los pueblos deciden su propio destino!
No todas las hienas comen por hambre
Luis Daniel Pulido