martes, 21 de mayo de 2024

VENCER DRAGONES


 Foto: Roberto Bernal

Si en estos momentos no estás leyendo,
está bien, no eres un usurero
de la palabra, un lector de tiempo completo,
trabajas a marchas forzadas,
tu insistencia crítica se da con el sudor de tu frente,
lees en intervalos,
eres el marinero valiente en un maximato
de lectores pedantes,
que les llevan la comida a la boca,
en su nido de alacranes,
se sienten especiales;
tú no lector rebelde que desembolsa
hasta lo que no tiene,
le llevas el pan a tu madre a un amigo
a ti mismo,
que no eres parte de clubes de lectura,
el imperio romano de la academia,
de cafés filosóficos que transmutan en depredadores,
eres un lector a cuenta gotas,
por tu trabajo,
no cargas las tintas en pro de la estética,
la hermenéutica y la pastillita de autores,
eres la antigua Abisinia, Gene Hackman,
el caracol en la conciencia humana
Que bajo la lluvia abriga a su perro
y muerde el pan duro de otra noche fría
Luis Daniel Pulido

 

miércoles, 8 de mayo de 2024

DANDO GUERRA A PESAR DE LA EDAD Y QUE LA SOPA SE ENFRÍA


 

Se me ocurre leer un libro,
con un Intermedio programado para ir al baño
o a la dulcería,
ver qué pasa en el mundo,
ingenuo: compartirlo en redes sociales
Se me ha olvidado que en esos desiertos
la cruz de palo de jiote no se reviste de flores
ni renuevan frutos a las primeras lluvias,
la serpiente se contorsiona,
la veo a lo lejos,
de fondo: Los Suaves y Barricada
Y otra vez, al otro lado de la pantalla,
el acuse de recibo:
“libro chafa, bandas de rock
que te mueven la correa”,
escriben y digo escriben con sarcasmo,
porque la habitación cerrada del internet
ahoga a sus usuarios en la tipografía
que hace fueguitos y nadie apaga
“eske… eske… eres ruko…”
El vecino asa carne y bebe cerveza clara,
mi perro ladra, el viejo presidente en funciones
–dique humano de fosas clandestinas,
cuenta un chiste y vuelan los buitres
rápidos a hacer periodismo
Vuelvo al libro y se me acusa de no escuchar reguetón,
“vamos, joven, que nada es a fuerza”, digo
y veo a la ranita que enfoca a una estrella,
al tlacueche de mi patio que muerde tomates,
los ratones que salen de sus madrigueras
y que no, para nada, se parecen a ustedes,
amos de la verdad y la justicia y el cóctel en el balcón
Voy a salir a barrer la calle
—como lo hacían mis ancestros
¿Y los tuyos, qué hacían?
Luis Daniel Pulido

domingo, 5 de mayo de 2024

ESTO, AMIGOS, NO ES UNA TRAGEDIA


 

Es el día que tanto se predijo, especie de corrector de texto, pájaro oscuro e inmóvil sobre el nervio óptico, un rayo que parte en dos mi cabeza: me estoy quedando ciego. Y he soltado la taza de café al piso y el área de juegos de la comunidad se rompe en sus espejos, ya no los veo.
Confieso –sí, eso que no se construye meticulosamente ni con Dios en la mano, va más por el enojo –que quise salir a la calle a insultar transeúntes, su complacencia a los ruidos electorales y el discurso de que viene una nueva era, la “engordadera”, a todo eso que predican, bárbaros, con el ejemplo.
No quería hacer nada, ni entrenar, para qué si ya no podré pisar una cancha, jugar futbol con los amigos, ir por el balón en lo más alto. Quise, como los objetos y las cosas y los datos impresionantes y lo épico de caminar muchos años con un solo ojo los caminos al infierno, la portería y la carretera minutos antes de que cerraran las terrazas donde vi a las mujeres más bonitas, desaparecer o recomendar películas a todo el mundo. Quise, pues, hacer lo que más me gusta, acercarme a mis amigos.
Hoy me despojé de todo y me fui a entrenar y quise llorar. Entreno en un basurero y lo más lindo son los perros que alimento. El sol puso su manto sobre los colores que todavía registro y conté los pasos y medí el terreno e hice mío el espacio, era el astronauta que quise ser de niño. Y ahí estuve, tras las sombras y los volúmenes y los relieves y las piedras que se entierran en las costillas. Gajes del oficio. Y terminaba cada ejercicio e iba por aire, a la referencia precisa para no perderme en los pasillos de las historias no contadas. Que sepan ustedes que no me moriré de nada.
Un, dos, tres, cuatro, cinco…
Una camioneta se detiene para verme entrenar, supongo, y por miedo, este país está que arde, me pongo mis lentes y camino hacia el celular que dispongo para grabarme. De repente, desde la camioneta, alguien grita: “Excelente, buen trabajo”, “Me inspiras”. Agradecí las palabras y alcé el pulgar de mi mano derecha hacia esa persona. También le grité “Gracias”. La camioneta arrancó y yo regresé al pequeño terreno enlodado donde entreno. Acaricié la cabeza de uno de los perros y sonreí, orgulloso, y con la paz que da regresar de un largo viaje donde fui ciego. Ahora veo desde los ríos que se desbordan y para eso no necesito ojos, sólo unos guantes de portero.
Luis Daniel Pulido

domingo, 28 de abril de 2024

ELISA


 

Hablabas mucho,
de la decadencia de la civilización occidental,
de las ardillas, libros en su segunda edición,
erratas, de la “modern masterpiece”
después de tus clases de inglés
De que modernizarías el sistema
de partidos en México,
sobre qué guapo era el sibarita
al que se le murió su esposa en la cama,
del registro inédito de un documento,
mirada y misión del Che Guevara
De un taller no literario
—como el chiste—
que convocara psicoanalistas,
especialistas del marxismo teórico práctico,
filósofos con dilemas éticos,
farsantes de cafés
¿Qué podría salir mal?
Recurriste al MeToo
Hablabas mucho,
de música y cine ruso
y alemán y del mundo,
de darle voz a los palestinos,
de bordar y cocinar y escuchar
vinilos
Madonna y Bruce Springteen,
de entender la fotografía,
de leer a John Berger,
Susan Sontag, viajar a Chiapas,
disipar el humo de los cigarros
con el movimiento de tus manos
Que reíamos recargados en la pared,
fumabas Marlboros rojos
y escuchábamos a Motley Crue
Es lo que recuerdo;
y las series de TV, ofertas de pizzas,
pollo frito, ramos de nardos,
aguacates, bajos eléctricos,
boletos de avión
Hasta que la vida y aquella postal
de campesinos serbios
y las puertas abiertas e infinitas
de la filología nos hizo tomar
caminos distintos
Sé que es difícil que no odies
a Metallica —ya todos los odiamos,
y no me abras la puerta de tu cuarto,
y cantes tu canción favorita de Madonna
Some boys kiss me, some boys hug me
I think they're okay
If they don't give me proper credit
I just walk away…
Y yo corra, como en esos años,
a tu casa para…
Y no pueda hacerlo
Tras el cristal de un auto una niña grita
víctima de secuestro
Desde ese día se me ha negado ver el futuro
Luis Daniel Pulido

INXS, UN HOMBRE VIEJO Y EL SENTIDO DEL HUMOR


 

Soy, ahora, un hombre de nostalgias,
de recuerdos, que hasta cartas de amor
a Tlaxcala se deslizan bajo la puerta,
un trabajo bien pagado,
una anécdota
De traspapeleos
Un hombre al fin, que mitiga su sed
bebiendo sangre directo del vaso,
sangre de doncella,
hierros retorcidos,
menta para el aliento
Aaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
Como buen hombre viejo doy miedo,
hablo fuerte, cito y leo en medio de la guerra,
escupo pepitas al suelo,
majadero
Tres siglos de Kant me avalan,
y que mastico despacio los caramelos
y se me cae el pelo
Es decir: no le temo a la muerte
ni a la alopecia,
volver a soñar
Ni a escuchar discos viejos
y decir “qué buen disco es
el Listen like Thieves de INXS…”
That's why you need, oh that's why
This is what you need, I'll give you what you need
This is what you need, I'll give you what you need
¡Fender Standard Stratocaster!
Luis Daniel Pulido

domingo, 21 de abril de 2024

EN LA COMPRA DE UN SUERO, LLÉVATE OTRO SUERO (Y NO POR LA PROMOCIÓN)


 

“Agua… agua… aunque sea de coco”
Cantinflas

Este calor me está matando,
un millón de millas sin mojitos y palmeras,
la cubanita de Playa del Carmen
Lo sé, otros tiempos
No imaginé que los incendios,
los forestales y los criminales,
fueran parte de un día cualquiera
Pero no de mis personas favoritas,
las eslavas y las argentinas,
las costarricenses,
en Zapopan y Guerrero,
qué miedo vivir en México
Este calor es insoportable,
me ha traído tristezas y contracturas,
Spotify y cortes de luz,
un río contaminado
Y sudo y me mareo,
y atiendo a mis perros,
los hidrato y los veo a los ojos,
salgo a peregrinar por los gatos
y los otros perros,
los que tristes se pierden en las calles,
sin comida y sin agua,
sin registros de vacunas y vías lácteas,
y ni quien sepa dónde les escondieron
las canciones de cuna
Y no soporto el calor,
creo este es su punto más alto,
intento reducir a un puñito de tierra
este compendio de unidades habitacionales,
masticar hielos, beber cervezas,
comer pepinillos, sacudirme el infierno
Como el perro cuando lo baño
Pero recuerdo que soy calvo
Respiro, hondo, y me despido
Ofrezco mi cuerpo a los marcianos,
a Mónica Bellucci,
obviamente
Y me desnudo
Una mujer me pregunta
¿Todo eso es tuyo?
No contesto
Le guiño un ojo
Luis Daniel Pulido

jueves, 18 de abril de 2024

YO SÓLO VINE AL PARQUE A PENSAR CIERTAS COSAS


 

La vida actualmente –no me refiero
a la que observo, el espacio silvestre
de unas piedras que despuntan entre el monte,
y sí a la historia de la filosofía occidental,
esos cafés a donde van académicos
golpeadores de mujeres
y el metabolismo de las ideas
no alcanza la valía del agricultor
que madruga y camina hacia el sol
junto con sus perros
Me refiero a que todo se pelea,
lo milimétricamente insoportable,
la soberbia y su mito de elección racional
contra el que no piensa igual,
la antropología de la violencia
que vinieron a desmontar para darle
valor al narcocorrido,
ese animal prehistórico y las agallas
de ser mexicano
Y muy bien
Excelente, agregaría
Pero no soy afecto a salvar ideologías,
esas pendientes donde sobrevuelan
los pequeños tesoros para las aves de rapiña
Agendas políticas al alcance de todos,
para servirse de otros
La rebanada del pastel, tan precioso
como el oro y necesario para no perderse
en el bosque seco de los followers,
el zíper de un dios irrenunciable
Bienvenidos
Luis Daniel Pulido