miércoles, 28 de febrero de 2024

DE MÚSICA LIGERA Y OTROS TEMAS


 

Extraño muchas cosas
—los grandes sintagmas de la Revolución cubana,
lo tontos que éramos
Las calles con gente fuera de sus casas,
el animal político con canciones de Motorhead
Los debates con la maestra de filosofía,
sus pasteles de Hansel y Gretel
Extraño porque eso pasa cuando
se tiene más de cincuenta años,
y el punto ciego del capitalismo global
en los procesos de los premios de poesía
reduce todo a cantidades de dinero
Y yo ni conozco los Bancos de México
Ni de ningún lado
Extraño saltar en los primeros acordes
de “Música Ligera” de Soda Stereo,
y voltear a ver y ver sólo a amigos
A la mujer de mi vida,
a las mujeres de mi vida
Que escuchaban a Def Leppard
o Eric Clapton
Que quería casarme con todas
arengando a los compañeros
con el “Vamos, Pulido”
Fuimos buenos muchachos
en los laberintos de física cuántica
y los mundos paralelos,
en la casa y los campos a lo lejos
Hubo cocaína y sexo
y dioses muertos
Hubo fanzines contra el gobierno
Hasta que nos olvidaron
por un par de monedas
Y los “amigos” dejaron de hablarnos
A veces, yo, salgo a jugar futbol
con las sombras
Y me doblo cuando me falta aire
y veo al cielo como lo hacen los hombres
que ven mujeres desnudas en todos lados
Y el corazón es un garabato
Luis Daniel Pulido

lunes, 26 de febrero de 2024

YO SIEMPRE SERÉ PUNK (UN SOLITARIO MARK E. SMITH LEJOS DE CASA)


 

No somos criminales, señor,
ni políticos en un templete en la Ciudad de Ciénega,
ladrón en Chiapas, el periodista llevándose
carroña a la boca, el escenario desmontable
de una entrevista, el corporativo que disfraza
al Crimen Organizado
No somos criminales, señor,
no nos interesa el poder ni el coloso
de obras donde escribirás tu nombre;
sí el dinero, pero no como tú para comprar
un departamento en Polanco o las aduanas
de tu tierra: el narcotráfico y la extrema pobreza,
y la foto y los cuidados remunerados
“Ahí está muy bien, señor” dicen las ratas de bodega,
la Comunicación Social y el generoso banderazo
para atascarse en sus lodos
No somos criminales, señor,
sí nos interesa el dinero,
la pieza asombrosa de un artista plástico,
y pagarla
Y hacer música y escribir libros,
los superyoes (el plural de yo, por si no sabes)
a la hora de medirnos con los otros,
los que patean un balón y tienen amigos con albercas,
hermanas bonitas con las que nos casaremos
y tendremos hijos y siempre ganamos
Pero no, señor, no seremos criminales,
somos punks, exploradores, boys scouts,
leemos libros que nos garantizan una isla de silencio,
un poco de canotaje por si competimos
en la próxima Olimpiada
No como tú que escupes a los de tu linaje
y haces la nota y la ruta de lo que será Chiapas
en adelante
Desapariciones y decapitados,
amor al dinero y la sangre

Luis Daniel Pulido

martes, 6 de febrero de 2024

LEGÍTIMO POEMA ANTISISTEMA


 

¿Por qué te hicieron eso?
Quizá el grito nihilista de la humanidad
en las redes sociales,
el dios enérgico de las religiones
y sus devotos e intermediarios,
o la suma de todo: el ser humano
y la ambición y los corazones malos,
quienes se burlan de los niños
y los ciegos y los deformes
y de los que dicen “hola” a los pájaros
y los árboles
contra la abrasadora imagen del día:
cabezas humanas en una hielera,
1 674 días de una madre sin su hija,
un tigre de bengala decapitado
en el Estado de México,
el hombre que –maldita sea–
arroja a tus ojos agua hirviendo
Pero, dicen, que esto es el pueblo bueno…
Luis Daniel Pulido

YA CASI NO QUEDA NADA DE ESTE MUNDO


 

Ahora que mis amigos se están muriendo
y los cineastas a los que amamos son nostalgia
de otros tiempos,
liberamos ghettos en Varsovia en ensayos
que jamás publicaremos
Acostados en la cama,
leyendo un libro,
masticando un sándwich de pavo,
las cinco reformas constitucionales
La vieja mirada fijada en el tiempo
no va más,
es el coche bomba en el estacionamiento,
el antiácido, la lidocaína, el algoritmo
Dijimos juntos:
“He visto relámpagos resplandeciendo
en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser.
Todos esos momentos se perderán en el tiempo,
igual que lágrimas en la lluvia. Llegó la hora de morir…”*
Y le di un largo trago a mi bebida
Aún son mis amigos los que escuchan
a los viejos Rolling Stones
y llegan a casa como si hubieran
cabalgado tres días seguidos
Siempre habrá whisky para ellos

Luis Daniel Pulido

CONFESIÓN DE FE (NÚMERO NUEVE)


 

Todo empezó con un fuerte dolor de cabeza –un hombre pasando los dedos por los márgenes del Sena, que va a contracorriente, Spider Man cruzando el multiverso, fue hora de cerrar las puertas.
Luego vinieron muchos recuerdos, todos bonitos. Ni cielo ni infierno: ahí reside el esplendor.
Ya volviendo a la realidad, los estudios médicos: glucosa, creatinina, colesterol, triglicéridos, ácido úrico, etc. Todo bien. Luego –no hay tramas convencionales para quienes nacemos con espina bífida– la resonancia magnética, el electroencefalograma. Y luego el oftalmólogo, el sórdido diálogo de la tragedia: “se ha reducido tu campo visual, tu porcentaje de visión en dígitos es un río que se seca”. No dijo eso el médico, pero al momento de escucharlo ya estaba construyendo un enorme barco para largarme. Y escribí eso.
Luego un reportaje sobre padres que lo son a los ochenta años y sus consecuencias: niños con esquizofrenia, dislexia, hidrocefalia, autismo, Alzheimer, alteraciones bipolares… espina bífida.
Mi padre me tuvo cuando él tenía 70 años y, creo, se juntaron todos los sonidos terroríficos del hospital esa tarde, cuando nacía… una mujer de 31 años y su hijo iban a morir. Nueve horas dicen que duró el parto. No sé si eso es verdad, quizá, sólo, mi madre y yo nos ausentamos para poder llegar a tiempo a otros mundos, otras playas, otras bibliotecas… ya luego regresamos…¡bu! asustamos a las enfermeras y nos limpiaron la sangre.
Mi amigo que me llevó a esta gira médica –sinfonía de destrucción, viaje interior– pidió un Uber, un servicio de transporte para quien es afecto a los terrenos baldíos y sus silencios. “Ahí no te van a robar tu celular, no te pondrán narcocorridos, eres el cliente y tú mandas”, me escribió.
Hoy he escuchado a Los Ramones, Los Rolling Stones e hice la limpieza de la casa; también hice algo de fuego por si logro aparecer una chimenea.
Hay futbol en la tele.
Luis Daniel Pulido