Las caricias son los únicos procesos democráticos que conozco, son determinadas secuencias donde el tiempo y el espacio constituyen un solo lenguaje. Uno empieza por las manos hasta llevar a cabo un beso, persuadiendo así tu desnudez y la mía para ese país perfecto que es la cama, donde las almohadas no crean distancias y los sueños descansan en cada parpadeo, cada mirada, de frente a la vida tomados de la mano. Luis Daniel Pulido. Akumal, Q. Roo; México
lunes, 10 de enero de 2022
viernes, 26 de noviembre de 2021
PEPE ABRAHAM
Son pocos los viajes a los que
se renuncia cuando uno es joven. Se estudia, manejamos hasta la playa,
regresamos, nos enamoramos, jugamos futbol, nos rendimos a un atardecer, una
cerveza fría, una mujer que se vuelve el centro de todo. Recuerdo a Pepe, lateral
izquierdo, en el campo de La Salle, en lo que fue el primer equipo de soccer de
Chamula´s Power. Pero recuerdo también cómo se integró a nuestro equipo de
futbol de salón. Rápido, emocional, bravo. “Ah, corre como la chingada”, pensé
más de una vez. Y lo hacía, pues no sólo jugaba fut, corría maratones. Y si no
mal recuerdo, se “habló de tú” con el torero El Glison en el lobby de un hotel
donde Pepe era el dueño. A los juegos lo acompañaba una mujer muy bonita. Su
novia de esos años. Hoy pienso que su corazón de niño siempre estuvo expuesto,
sin defensa alguna, sin cronologías previas: un avión que volaba a otros
horizontes, muchas veces a un desierto, síntoma de los hombres buenos.
Azul... azul
Una música lenta y azul
Recargada en la tibia quimera
Despidiendo un anhelo que va en autobús
Un rasguño en la media
Navegando la espera
La viuda del blues
Recuerdo a mi amigo Pepe, sentado en una banca del colegio La Salle, después de un juego; él triste, pero no abatido. La linda muchacha ya no era su novia. Pero me dijo algo que nunca olvidé “me costó mucho sacarla de mi corazón, pero ya estamos en otra cosa, mi Dany”. Y Pepe corrió hacia el campo como quien atraviesa un sendero de barcos y deslumbramientos, un largo puente hacia un nuevo tiempo. Pepe se casó y es feliz y años después coincidimos en un concierto de Real de 14. No sé si estábamos borrachos o muy felices o sólo nos subimos al continuo histórico del zapatismo en Chiapas, o si leíamos filosofía o vayan a saber qué. Nos saludamos efusivamente, casi gritando. No sé si nos abrazamos pero diré que sí. La vida y Pepe lo valen.
Hoy lamentamos las decisiones
políticas que se vinieron y que este país no sea el que soñamos.
Azul... azul
Y una voz que entristece al cantar
Reteniendo en su lecho las sombras
Esas sombras que besan y luego se van
Una fotografía
Una línea en la mano
Que quiere borrar…
Luis Daniel Pulido
domingo, 14 de noviembre de 2021
QUE EL MAR UN DÍA ME DEVUELVA LO QUE SE LLEVÓ (ESTE PAÍS, INCLUSO)
Me dan las dos de la mañana, solo.
Los vecinos –narcos malnutridos–
saben más que yo de México:
trasiego de drogas a Estados Unidos,
canciones norteñas a favor de eso
Y entiendo por qué los alacranes
se reproducen en su infierno alegre,
en el fuego que no rebasa los dedos
de las manos; eso sí, de los
ejecutados
perdieron la cuenta
Y me propongo a cambiar la base de
datos:
tarareo canciones de Leonard Cohen
y devuelvo la pistola que mi amigo
libanés
me llevó a la casa con una nota
escrita:
No te dejes
Qué importa. Me dan las dos de la
mañana, solo.
Pongo un vinil y respiro el aire de
la calle;
en algún lugar llueve y pido a Dios
por mis amigos,
mi madre, los pescadores que
valientes buscan
el sustento a mar abierto
Luis Daniel Pulido
domingo, 7 de noviembre de 2021
PUNCIÓN LUMBAR (LOS PORTEROS NUNCA SE RINDEN)
He llegado solo a la clínica;
afuera, se supone, reforestan,
y es un acto amoroso,
mi reconexión con el ruido,
la hojarasca mojada sobre la tierra
Me preguntan si tengo familiares
o si vengo acompañado de un amigo:
“no tengo”, respondo;
hace tiempo que no camino territorios
comunes ni comento las piezas
expuestas
por las heridas de Centroamérica
Una llamada y hacen una excepción,
breve fauna de un lenguaje de quien
me debe favores, el jardín de atrás
de la casa: procedan, ordenan
Ofrezco mi columna,
la aguja entra:
el sol, imagino, ya ilumina
un pedazo de banqueta
Cierro mis ojos y por un momento
no pienso en nadie
El mar de fondo se encarga de todo
Luis Daniel Pulido
lunes, 1 de noviembre de 2021
UNA LINDA MUCHACHA CANTA UN COVER DE THE SMITHS Y ME LO COMPARTE POR WHATSAPP Y ME SALVA LA VIDA
Para mi amiga Victoria Herrera,
luz en mi corazón oscuro
Debe ser la edad o los postulados
sobre una danza de muertos,
la luminosidad de una estrella
en torno a su vigencia en la piedra,
cosas que pienso o imagino:
el rostro que aprieto con fuerza
y la bala que nomás no me atraviesa
la cabeza
Puede ser una retrospectiva
de flashbacks o la legendaria
librería
donde fui un héroe
El niño –cazador furtivo
de silencios y con la navaja
en el cuello
Debe ser que minutos antes
del cristianismo primitivo,
de esa bondad que no necesito,
el mar se me va de las manos;
y las palabras y el martillo
y el enter y los inicios
y la voz en off y la mosca
en la pantalla y el Spotify
Una linda muchacha canta
“So please please please
Let me, let me, let me
Let me get what I want
This time…”
Y hacia allá navego
Luis Daniel Pulido
lunes, 25 de octubre de 2021
QUÉ TRISTE NO SER EL HOMBRE ARAÑA (PARTE TRES)
Recuerdo las calles casi solitarias
a las seis de la mañana,
pequeños ciclos de vida que se llevaba
el aire: bolitas de algodón y una hoja seca
abducida en línea recta
La vida no era un latido de sangre,
renovados campos para el narcotraficante
La vida era sencilla:
un volátil árbol de frutas,
semillas con utopías y los reversos:
poetas que jamás se apegaron al poder
Recuerdo que caminaba
y sólo eso: caminaba
Y escribía contra el gobierno
como quien se está contra los ferrocarriles
de alta velocidad,
no arriba del peldaño de la pobreza
y la miseria
Nunca periodista
Mi voz era un libro en manos:
el relámpago que parte aviones a la mitad
como lo hacen los ciegos cuando tienen
sed y alcanzan el vaso y beben
y el silencio es el único cuerpo
que yace en el piso
Lo demás nunca ha sido parte de mi historia
En esa lucha contra el mundo
siempre fuimos madre e hijo
Luis Daniel Pulido
Foto: El tren. Entre Hidalgo y Tlaxcala. Roberto Bernal
lunes, 18 de octubre de 2021
BREVE CRÓNICA POST JUEGO DEL SÁBADO
El
futbol traza aciertos pero también derivas: ayer batallé con el movimiento del
balón, la gran extensión nevada en los googles a causa de nervios ópticos casi
muertos, Antártida de luz que hace me lleve la mano a la frente en forma de
improvisada vicera para ubicar a compañeros y adversarios.
Si no
lo soy lo siento: soy el hombre más solo del campo. Noto cómo el coro de
pájaros se apaga y da revancha en la siguiente jugada, un universo paralelo al
margen del mundo: el niño tímido que asume la voz de mando y da cauce a nuevos
intentos por el ansiado gol al rival, el empate a dos que por fin llega.
La
tarde, el gran cisne de los subterráneos de Chaillot, es también un Dios que
con su vuelo da sombra a mis héroes: todos y cada uno de mis amigos y un digno
equipo contrario.
Hoy
camino por las calles de una ciudad extraña y me pongo los audífonos. Y sonrío.
En quince días, otra batalla. “Venga portero”, me dice una linda muchacha desde
Guadalajara.
Luis
Daniel Pulido






