Quizá me estoy despidiendo, he rescindido los contratos
con la literatura, las palabras, los salmos de la violencia
del México bárbaro; escupo su veneno de patria anegada,
a su Dios del cielo y de su tierra: los gallinazos nacionalistas
en charcos de sangre donde hubo niños y mujeres,
el puño en alto de los burócratas del partido político
que sea,
esa lengua resinosa que pasa por todas las cosas;
Patria retorcida, estropajo impresentable,
coágulo engusanado,
tus muertos te seguirán por siempre,
y te saltarán los buitres
y claro, el sol se ocultará para dar paso
a la noche eterna de tus fosas clandestinas…
Luis Daniel Pulido

No hay comentarios:
Publicar un comentario