jueves, 3 de agosto de 2023

DEIMON


 

Adopté primero un gato. Me miraba fijamente por la ventana. Le di comida y fue una transición de tiempos idos, el clic de una moneda contra el piso, el “jogo bonito” de Brasil en el 70, un niño inválido aventando su columna bífida a peces hambrientos.

El gato trajo después a otros gatos. Uno es ciego. Salió, lento, torpe, entre el vértigo de la noche: el mar retorcido de quien se altera al mínimo ruido. Sus ojos se han apagado. El veterinario –consignado al diccionario de enfermedades infinitas, me dice que no es un padecimiento, que alguien, un habitante no socrático, quizá un jefe de manzana, le aventó agua hirviendo. Y abracé al gato, memoria e imagen de El Quijote, aciago demiurgo, bolita de pelos…

Luis Daniel Pulido


EL PASTO VERDE TAN HERMOSO ES EL POEMA


 

La gente –esa masa que igual cita a Harold Brodkey
o ve en la televisión gente del espectáculo en el rango
más alto de la frivolidad– anda en la consulta virtual
de la política mexicana y lo que los salva:
el chisme, el standupero,
las risas que no son grabadas
A nadie le importa la vulnerabilidad de las cosas sencillas,
la nube que se rompe, el pajarito en la rama,
la señora que ha sido asaltada
y llora por el puñetazo en el rostro
y las cosas que pasaron a otras manos:
el dinero y la foto de su hija con parálisis cerebral
La masa –ese ciclo monstruoso en época de elecciones,
viste de santo a Zoé Robledo, lo que socializa:
jóvenes hijos de otros políticos rateros,
su jardicinto de cheques que les dio mamá y papá
Afuera llueve y estoy asustado:
no puedo mover el brazo,
mi sistema de alerta,
eso que me hacía ir por una pelota
a lo más alto del cielo
y que me gritaran ¡portero!
Que es la mordida del pit bull,
un error en el sistema,
el perifoneo de desastres,
este maldito pueblo
Qué sé yo
Si no le tuviera tanto miedo a la muerte…
Luis Daniel Pulido

martes, 1 de agosto de 2023

EL DÍA QUE INTERRUMPÍ UNA CANCIÓN DE LOS ROLLING STONES POR UN CORREO ELECTRÓNICO

 


Hace diez años me escribieron un correo electrónico,

hace diez años eran comunes las vueltas al mundo

en 80 días, las poblaciones costeras al apagar las luces

del cuarto, las cosas que echamos de menos,

un hermano que se aparece de la nada

 

Hace diez años que tengo un hermano,

hijo de mi padre, y que tiene noventa años

 

Me ha contado de su vida en Guaymas, Sonora,

de las variantes del tiempo en los natalicios,

de su vida en Madrid y su regreso a México:

con esposa e hijos y el inicio de otra guerra

 

Y la nana francesa que sobrevivió a los Pirineos,

de papá y su decisión de irse a vivir a Guadalajara,

el laberinto sonoro de la clave morse en el corazón

de la ballena

 

También de la inminente llegada de la vejez,

su mecanismo de supervivencia: la memoria

 

[Papá viaja a la Ciudad de México,

camina entre los sobresaltos oscuros

del último toro sacrificado en La Plaza México,

hace maletas, se pierde en el canto de las sirenas]

 

Un niño se queda solo en casa,

nadie lo conoce,

nadie sabe de él

 

Me veo al espejo y soy yo

 

Otra vez

 

Luis Daniel Pulido


domingo, 16 de julio de 2023

CAMINAR EL MUNDO CON UNA BALA ENTRE LOS DIENTES


 

Salgo de casa obligado por el vértigo
de las causas injustas, porque tengo hambre,
por complacer a los demás,
porque no hay una ballena blanca como modesta alternativa
para escribir un libro, la brisa de la soledad
después de las dos de la tarde
Salgo de casa porque el otoño
—ese lobo de hojarasca húmeda,
está a la vuelta de los días
Y porque me duelen los huesos,
los ideales socráticos,
los ríos a donde iba por peces
que atrapaba con uñas y dientes
(no había comida en la mesa)
O porque las canciones más hermosas
suenan una vez que las campanas
de las iglesias liberan aves negras,
una procesión de muertos
Salgo de casa obligado por la ola de calor,
por los navajazos a la luz eléctrica,
la represión del Estado a un artista plástico,
la muerte de una niña de seis años
Porque estoy triste y eso es suficiente
Luis Daniel Pulido

sábado, 1 de julio de 2023

MIENTRAS ESCUCHO A ADRIAN BELEW


 

La violencia, la impunidad, son consecuencias, es cierto, de años de gobiernos corruptos, corruptísimos, de la intimidad vivida entre funcionarios, periodistas, sociedad, la maquinaria de comisiones y prebendas. De pactos “yo creo en tus mentiras, tú cree en las mías”. Recuerdo mis años de estudiante y de la formación de pensamiento –sus afueras y sus adentros– para entender el sistema, que no hay de otra, hay que sumarse a ella. Y que eso fue para mí una sentencia: esto no es un país, es una cloaca. No había de otra. Se mató la conciencia, la dignidad, la inteligencia, el olfato reflexivo, la clarividencia, nos volvimos estudiantes cómplices, cobardes y cínicos. Es este un país en ruinas que en su desescombro deja ver sus miles de muertos, desaparecidos y que no tiene el mínimo respeto a la inocencia: se lleva por igual a mujeres y niños. Vaya país de mierda. El círculo cultural, además, refuerza esa sinergia: escritores, funcionarios de Coneculta, agregados a la Secretaría de Educación y egresados de Ciencias de la Comunicación sumados a campañas de narcos y sicarios, que rentabilizan para sus intereses y dan seguimiento a este infierno. El gobernador de Chiapas y toda la 4T son los rostros, ahora, de la afinidad con las otras partes históricas a las que supuestamente combatirían, pero no es así. No somos iguales, decían. Son peores.
Luis Daniel Pulido

martes, 27 de junio de 2023

MI HERMANO EL PIT BULL


 

Iba con mi perro por las calles del fraccionamiento. El sol topaba con largas paredes que me hacían sombra con su jadeo de ciervo a punto de dormirse. De la nada –ese vacío que se desmarca de tus pensamientos, el flashback, tus canciones favoritas y que te deja solo y a merced de gigantes y monstruos marinos– sale un perro con grandes hilos de saliva.
Como un fuerte búfalo de ojos rojos arrastra su cadena (vestigios de su cautiverio y de que no es libre en los páramos de este pueblo tropical que no encuentra sus ecos, se pierde en el calor rancio de sus días de fiesta, sentenciados al olvido) y ataca a mi perro; su figura es evasiva, me recuerda un breve ataque de epilepsia. Defiendo a mi perro. Estoy en el piso. Sangra mi brazo izquierdo.
Mi perro somete al Pit Bull y no sé cómo, de dónde su fuerza, y por qué estamos bajo el vientre oscuro de una enorme ballena.
Me sugieren sacrificar al Pit Bull, matarlo pues, y me niego. Me recuerda a los niños asustados por el crimen organizado, el perdón como único acto de pureza en un cerebro que descarga temblores por todo mi cuerpo, la soledad y sus huesos podridos que despuntan en la arena de un mar que ya no existe. Que estoy tan solo y asustado como él. Que nadie nos tendrá piedad más que nosotros, hermano Pit Bull.
Huye, vete, y nunca olvides que los hombres siempre acechan…
Luis Daniel Pulido

jueves, 22 de junio de 2023

MI EQUIPO SON LOS BÁRBAROS (MÁS UN KILO DE BARBACOA Y UNA NOVIA PECHUGONA)


 

El mundo ha cambiado,
no ayer no ahora ni por lo que pienses
—como dijo Sartre: el infierno son los demás—
en tus redes sociales;
ni hace quince o treinta años,
por los sinsabores de una juventud ida;
o por la música o la falta de ácido fólico
O por la normalización del uso de tenis
en juntas de las fuerzas republicanas,
postales de tu tatarabuelo fusilado
En Querétaro
La vida nos rebasa
—la alerta sísmica, el epicentro del terremoto,
el juicio sumario porque no he leído a James Joyce,
los nacionalismos exacerbados;
la obra más importante de los últimos años
de tu “bro” en Facebook
Las generaciones pueden ser los alacranes
bajo la piedra o quien batalla por regresar
a su peso de hace ocho años
o el suicida frente al espejo
El pueril cuentito de la Independencia de México
Cuando dices “soy malo para recordar nombres”
Y te sientas y tienes un gato sobre tus piernas
Luis Daniel Pulido