lunes, 4 de octubre de 2021

A CIELO ABIERTO CON BARCO A LO LEJOS


 

Para mi hermano Marco Pulido y mi sobrina Ana Pulido Rull

 .

 

Mi casa es el lenguaje, es lo que me heredaron, el faro cuando caminé a ciegas, solo, sin familia y amigos. Una tierra que no propicia el cinismo ni la codicia, amurallada por el silencio y el acento que reposa en un inmenso mar en calma. Que me destinó al destierro en la patria de la miseria, donde las palabras se arrastran, brotan como gusanos de sus muertos. Mi casa es el lenguaje, su horizonte de luz que se refleja en pequeños charcos de agua, lo que no me hace igual a ustedes, mi alfabeto con sus urbes y escenarios, a donde voy a jugar y donde nadie me hace daño.

 

Luis Daniel Pulido

CHAMULA`S POWER Y EL INOLVIDABLE DEBUT DE XIMENA SOSA


 

Para mi amigo Jorge Aranda

 

Somos, por historia, un equipo de memoria combativa, con la capacidad de improvisar lo táctico y donde caben mil formas de anotar los goles más bonitos; ayer fueron dos: Daniel Mora, Jerson, Gaby Constantino y nuestra joven compañera: Ximena Sosa, las puntas de lanza que hicieron posible esas anotaciones con las que empatamos el juego.

 

     La tarde, soleada, florecía con su color sobre el césped, esa alfombra que asemejaba la autopista que veíamos por la ventana del auto en los años 70. Yo, desde la portería, incluso, tarareaba una canción de Bob Dylan. No era para menos, hubo una conversación previa entre Jorge Aranda, Luis Sosa y la joven Ximena: “¿Quieres jugar, hija?”, le preguntó Jorge a Ximena. “Sí”, contestó feliz Ximena y mostró sus zapatos con los que juega fut en su equipo. Un papá preocupado por el tonelaje del contrario intentó disuadir a Jorge y Ximena: “En otra ocasión, están muy grandes, la pueden golpear”. No sé qué pasó después porque el árbitro ya nos llamaba para empezar el segundo tiempo. Corrí a mi portería y Jorge hacía lo mismo detrás de mí y escuché: “Si quieres jugar, hija, vas a jugar”. Hasta ahí mi testimonio. Lo demás fue lo más lindo que he vivido en una cancha de futbol: “¡árbitro –alguien gritó desde la banda– cambio, va a entrar la niña!”. Y así entró a la cancha Ximena. Tres desbordes y una asistencia a gol.

 

     Perdimos con un gol de último segundo, pero los gestos del esfuerzo de cada uno, asociado a los recuerdos y recuento de tantos trofeos ganados, siempre nos unen al final de cada juego en un abrazo fuerte y con palabras cálidas de agradecimiento por lo hecho en el campo.

    

     Esta vez en especial para Luis Sosa, papá orgulloso, y a mi amigo William, que después de 36 años de haber sido campeones en Cancún con el Tec Regional, volvimos a jugar juntos.

 

Gracias por tanto, Chamula`s Power.

 

Luis Daniel Pulido


lunes, 6 de septiembre de 2021

DE LAS PLAYAS COSTERAS DE GIORGIA, ESTADOS UNIDOS, AL ROJO DE LA TARDE EN TERÁN


 

Mi infancia en St. Louis es cierto matiz de rojo ladrillo, un rojo oscuro, casi melodioso, sombrío, veteado de azul. No me refiero a la real, sino a la falsa infancia que se extiende desde el despertar de la conciencia hasta el día en que abandonamos el hogar para irnos a la universidad.

Harold Brodkey

El futbol es un trayecto de recuerdos compartidos, de nostalgia que se construye con el primer balón que se toca de niño hasta el último día de nuestra vida: una postal de invierno, amigos que esperan el sol en la madrugada, mujeres bonitas, una autopista y la radio del coche y el relámpago que se rehace en la tormenta, la grieta de luz que ilumina la memoria.

Después de un juego donde sorteamos las circunstancias turbulentas del clima y de la edad, ganamos, y por eso pudimos retomar la conversación donde nos quedamos en el último juego cuando fuimos jóvenes. Ayer fue mi amigo César Maturana. Una misma vida en geografías distintas. Esa bandera de aventuras que sale a ondear para los amigos y bebiendo algunas cervezas. La cosa va más o menos así:

Mi amigo César M. emigró a Estados Unidos a estudiar la Universidad. Al Estado de Giorgia. Conoció muchas mujeres bonitas. Rubias en su mayoría. Y es que las rubias son corriente que te arrastra, pulsaciones sin matices, la vida o la muerte. Mi buen amigo, que no es un renegado a las glorias de ayer, hoy y las que vengan, se hizo novio de la más bonita de su Universidad. Calvo con suerte, o como me dijeron a mí “no ando contigo porque seas guapo, que no lo eres, sino porque estás curiosito”, logró semejante hazaña. Pero, maldita sea, los años escolares duran lo que un pez fuera del agua, por lo que el buen César M. se tuvo que regresar a México, a Chiapas, a Tuxtla Gutiérrez, a la casa de sus padres, al ancho continente de amigos y familiares, a la tierra bendita: la casa que se lleva uno por siempre. Y la rubia lloró. No sé si mucho o poco. Pero lloró por su negrito.

La vida, que al contacto con el lenguaje, se escribe y eso hago, se desplaza en corto, a lo que César M. nos cuenta casi al oído: resulta que la bonita gringuita fue, primero, Miss Georgia; después, Miss América; y después, embajadora de los concursos de belleza del mundo mundial. Y en ese mundo mundial no podía faltar Chiapas, Tuxtla, pues. Y la gringuita viajó a donde se comparte el pan, el canto, la vida después de jugar futbol.

César M. dudó que lo reconociera después de algunos años, pero no pasó eso, al contrario: al entrar al restaurante donde fue la cita –ella como si se sumergiera al mar y él como si escalara una montaña– se besaron. Un detalle: ella ya era casada. Pinche gringuita. “No mames”, dijimos todos.

La gringuita se fue. Y para siempre. Y el buen César M. se enamoró de otra mujer muy bonita de Costa Rica y viajó hasta allá y se casó. Buen chico. Ahora tiene dos hijas muy bonitas. Pero, otra vez ese “pero” que provoca otra serie de  preguntas y respuestas que nos lleva a veinte años después: César M. se divorcia.

Lo que sigue –y acá me digo: los caminos del amor son caprichosos y extraños– fue como desconectar la rockola y escuchar el impacto de un pequeño meteorito en el mar.

Ahora ando con una de Terán nos dice César M.

Ah, Chiapas siempre en nuestro corazón.

Creo que ahora sí César M. encontró el amor. O eso le deseamos todos sus amigos.

¿En Terán, hermano? ¡En Terán, hermano!

 Luis Daniel Pulido

 

 


sábado, 28 de agosto de 2021

VIVE, MARCO, VIVE


 

Después del infarto, mi hermano Marco Pulido –con un esfuerzo que sobrevuela continentes y poblaciones de palabras frágiles– me escribe una breve carta. Y la leo y lloro. Y se abren puertas a lo desconocido: la angustia, el miedo, la soledad y su gloriosa excepción: la esperanza.

Un avión de papel hacia el crepúsculo hace de luz en mi ciudad. Señal de que ya puedo salir a navegar.

Vive, Marco, vive.

Luis Daniel Pulido


domingo, 22 de agosto de 2021

¿QUIÉNES SOMOS?



Cada quince días nos reunimos para jugar futbol en el Tec de Monterrey. El césped natural y sus coordenadas de aguafuerte, siempre, a la altura de la Historia y lo que pasa en la cancha: un grito de “corre”, otro de “marca”, o “suéltala antes”. Y el profe Marroquín, a veces asertivo, en otras sarcástico, pero siempre presente con la orden inteligente para la ruptura de los hilos de lo táctico. Así sea una simple cascarita.

Soy testigo que un ligero movimiento, un cambio de posición altera la percepción y desarrollo de una jugada. Soy portero. Vamos, le echo ganas. Veo de un solo ojo, caray. Pero desde ahí soy feliz viendo a mis amigos.

Cada quince días nos reunimos a jugar futbol para disfrutarlo desde la edad: mañanas luminosas acompañados de hijos, nietos, un angelito que superó el cáncer: Marcela Coral Ruiz Mora, te queremos.

Y si el tiempo y las ocupaciones lo permiten, nos vamos a la casa del doctor Jorge Aranda a celebrar y recordar los años que jugamos en la alta competencia. Fuimos, cada uno desde su momento, los mejores. Y así, desconectados del ruido de la ciudad, de los conflictos del presente, del dolor de ver que el mundo arde, cada quince días jugamos futbol desde la ingenuidad y la alegría.

Somos, orgullosamente, Chamula´s Power.

Luis Daniel Pulido




 

domingo, 8 de agosto de 2021

CRÓNICA DE UN PARTIDO HARTO DIFÍCIL



 

Dicen que este es un planeta herido de muerte,

que son pocas las miradas extrañas y curiosas,

que la edad –somos un equipo de futbol de veteranos–

va hacia adelante sin importar los anuncios de advertencia,

la placidez de los templos, el tráfico del mediodía,

un portero ciego.

 

Pisamos el césped y sí: nos reconciliamos con la vida,

la amistad, el rubor de la lluvia sobre un montón de flores marchitas;

no completamos –esta vez– los once jugadores

quizá por el ciclo de las estaciones en las rodillas heridas,

el corazón en la palma de la mano y que apenas oxigena,

o por la Edad Media de las redes sociales:

que se nos acuse del nuevo brote de flores de loto,

un par de goles.

 

No nos rendimos: fuimos seis contra el punzante

paso del tiempo, guerreros bajo la tormenta,

la falta de aire por momentos.

 

Pero lo hicimos de nuevo:

 

Llegamos a la orilla del río

y fuimos campeones y tú no habías nacido.

 

Somos –damas y caballeros– Chamula´s Power.

 

Luis Daniel Pulido


lunes, 7 de junio de 2021

BAJO LA LUZ DEL RELÁMPAGO (CON MUCHACHA BONITA EN LA HAMACA)


 

Sé que la memoria, a estas alturas, proyecta meras coreografías de años pasados. Y son nobles. Y buenas. Y divertidas. Los puntos de vista saltan, se repliegan, asemejan a bulevares iluminados. La cerveza, esa tradición pujante y rica en vitaminas no falta, da sustento a cada análisis político, social y literario. El rock, sí, como arrolladora máquina de sonido. Se hace un plan de reuniones para cada año, se dominan los mecanismos con sus respectivos ministerios capitalistas: comprar boletos de avión, convocar amigos en común, una muchacha bonita, sentarnos en una larga mesa con bebidas y botanas. Y cuando las huellas que corresponden a mis pies apenas son visibles en la arena (porque la tristeza eso hace: me desaparece) un hermano roquer te busca hasta el fin del mundo. Y llega gritando: “Pulido, ábreme la puerta, culero”. Y respondo: “Está abierta, hermano”.

La muchacha bonita en la hamaca es testigo de mi flota de barcos camaroneros.

Pero no, no somos hombres de negocios.

¿Cervecita?

Cervecita

Luis Daniel Pulido