martes, 31 de mayo de 2022

HASTA LAS MILLENIALS RECONOCEN LO BUENO


 

Ayer me dijeron “viejo sabroso”

un par de chicas que regresaban

de las vueltas a las aldeas globales

 

Me dijeron “viejo sabroso,

le arrimamos el camarón y renuncie

a sus batallas, a la mesita de noche,

háganos el cuchi cuchi

¿Nos convida hamburguesa?”

 

Se sentaron frente a mí

y una de ellas metió su dedo

entre el pan y la carne

 

“Viejo sabroso” dijo entre dientes,

y la catsup tiró del hilo a un montón

de caballos que nada tienen que ver

con la literatura sino con la piel y el rock

y los riesgos y las advertencias:

 

El amor es el guiño que abre la tierra

 

Luis Daniel Pulido

 


lunes, 30 de mayo de 2022

MUCHACHOS DE VIEJOS BARCOS PIRATAS


 

Antes uno bebía caguamas en las banquetas

y reconstruir el país era común en esa especie

de bohemia pandillera –comunismo asociativo

contra el Estado

con Marx y los Rolling y Megadeth:

el trenecito que nos llevó a escribir libros

y pegar fanzines antigobierno:

gritar “aquí no pasarán”

 

Nos retábamos a golpes

–nos importaban de verdad los detalles

de la revolución y el lenguaje y el sexo

con mujeres que en el verano llegaban

de la Ciudad de México

 

Fuimos descuidados con nuestra higiene,

jugábamos futbol hasta la más alta hora

de la noche y coreábamos Lucha de gigantes

y todas las canciones del mítico Metal caído del cielo

 

Antes uno bebía caguamas en las banquetas

y nos pasábamos el walkman para escuchar canciones,

no enmarcábamos “likes” ni sabíamos de economías

informáticas ni naranjas ni emergentes ni de apoyos sociales

 

Descubrimos el mundo a golpes,

hablábamos de bunkers, jamás de oficinas

 

Hoy van al McCarthy's Irish Pub los sábados

por la noche y beben cervezas importadas

y aceptan la pequeña muerte de su salario

y son limpios y visten como profesores

de filosofía de la Universidad de Yale

y escriben poesía –ese gran tirano del mérito

de clase,

y corean covers de bandas de otras bandas

 

Yo acaricio mi barba y mi panza

y recuerdo a mis amigos muertos

 

Ya estaríamos repartiendo madrazos –pienso,

pero ahora los hombres son feministas

y políticamente correctos

y aman a los gatos y los perritos

y qué pena

 

Perdón, voy a cerrar la puerta

 

Luis Daniel Pulido


domingo, 1 de mayo de 2022

EL PORTERO QUE BUSCABA BALLENAS EN SU TAZA DE CAFÉ



 

Hoy supe que de mi casa

a la Unidad Deportiva son dos kilómetros;

pregunté porque cada sueño que me salta

no está exento de ternura ni de esferas

de ingenuidad ni de agentes especiales

que salen a investigar

 

No por nada uso estos lentes

 

La vida suele meter mucha historia

a la mala, abre la puerta de golpe,

te recuerda lo que pasó hace treinta años

o te deja una noticia en la mesa:

un cuervo muerto con las vísceras de fuera

 

Yo sólo quiero ser portero

o intentar serlo,

paso muchos días en altamar,

en la recreación de un hombre

persiguiendo una ballena,

en los espacios que hay entre las palabras,

en el “cómo” meter a la maleta

balones y mis guantes de portero

 

Ya luego camino a la cancha donde voy por una pelota

que a veces no atrapo

 

Pero hay un cielo naranja

y el bonito canto de los pájaros

 

¿No les dije? Tengo un hermano

en la Ciudad de México

 

Iré por hielos para mi rodilla

 

Luis Daniel Pulido


viernes, 1 de abril de 2022

EL TEC AYER ESTUVO CON NOSOTROS


 

Para mi amiga Mónica Corzo Aguirre


Y pasaron muchos años. Hubo sistemas económicos que conocimos y enfrentamos en libros y plazas. El sol por las tardes te hacía ver más bonita. No te lo dije, había muchos discos de rock y un juego pendiente en el campo de tierra en la parte de atrás de la prepa. Pero lo más seguro es que no había desmontado los espejismos del lenguaje académico, estaba presionado por las buenas calificaciones y la forma (eso me dijeron) horrible de mis ojos. Y corrí a la portería y ahí me quedé, rayando mapas a donde moverme con los pies, a islas donde peleaba con enormes tigres de Bengala.

Nunca platicamos y ayer lo hicimos y fue como si lo hubiéramos hecho años, siglos, barcos navegados, juegos con el Tec, aguas de mandarina y tamarindo compartidas en la fondita improvisada de la señora que todos llamábamos “La Tía”.

El Tec, ayer, estuvo con nosotros, con su tertulia, amigos comunes, amores perdidos, la canchita de básquet, nuestros entrenadores (William Maldonado y el profe Pancho), la cafetería como el lugar más saludable, los posters de bandas de rock, mi amigo Miguel Bolaños, tu amiga Lucía Zambrano.

Y viajamos por carretera y refrendamos nuestra amistad pendiente por esas cosas que tienen las máquinas del tiempo, las luciérnagas al otro lado del mundo, los cables de los audífonos que al primer jalón se rompen.

Hoy el soundtrack sigue vigente. Un libro de poesía lo avala.

“Un avión, anoche, aterrizó de Los Ángeles…”, escucho y cierro los ojos y los abro y apareces, sentadita, en mi mesa.

Y empiezo a leerte.

Luis Daniel Pulido

 


lunes, 10 de enero de 2022

viernes, 26 de noviembre de 2021

PEPE ABRAHAM


 

Son pocos los viajes a los que se renuncia cuando uno es joven. Se estudia, manejamos hasta la playa, regresamos, nos enamoramos, jugamos futbol, nos rendimos a un atardecer, una cerveza fría, una mujer que se vuelve el centro de todo. Recuerdo a Pepe, lateral izquierdo, en el campo de La Salle, en lo que fue el primer equipo de soccer de Chamula´s Power. Pero recuerdo también cómo se integró a nuestro equipo de futbol de salón. Rápido, emocional, bravo. “Ah, corre como la chingada”, pensé más de una vez. Y lo hacía, pues no sólo jugaba fut, corría maratones. Y si no mal recuerdo, se “habló de tú” con el torero El Glison en el lobby de un hotel donde Pepe era el dueño. A los juegos lo acompañaba una mujer muy bonita. Su novia de esos años. Hoy pienso que su corazón de niño siempre estuvo expuesto, sin defensa alguna, sin cronologías previas: un avión que volaba a otros horizontes, muchas veces a un desierto, síntoma de los hombres buenos.

Azul... azul
Una música lenta y azul
Recargada en la tibia quimera
Despidiendo un anhelo que va en autobús
Un rasguño en la media
Navegando la espera
La viuda del blues

Recuerdo a mi amigo Pepe, sentado en una banca del colegio La Salle, después de un juego; él triste, pero no abatido. La linda muchacha ya no era su novia. Pero me dijo algo que nunca olvidé “me costó mucho sacarla de mi corazón, pero ya estamos en otra cosa, mi Dany”. Y Pepe corrió hacia el campo como quien atraviesa un sendero de barcos y deslumbramientos, un largo puente hacia un nuevo tiempo. Pepe se casó y es feliz y años después coincidimos en un concierto de Real de 14. No sé si estábamos borrachos o muy felices o sólo nos subimos al continuo histórico del zapatismo en Chiapas, o si leíamos filosofía o vayan a saber qué. Nos saludamos efusivamente, casi gritando. No sé si nos abrazamos pero diré que sí. La vida y Pepe lo valen.

Hoy lamentamos las decisiones políticas que se vinieron y que este país no sea el que soñamos.

Azul... azul
Y una voz que entristece al cantar
Reteniendo en su lecho las sombras
Esas sombras que besan y luego se van
Una fotografía
Una línea en la mano
Que quiere borrar…

 

Luis Daniel Pulido


domingo, 14 de noviembre de 2021

QUE EL MAR UN DÍA ME DEVUELVA LO QUE SE LLEVÓ (ESTE PAÍS, INCLUSO)


 

Me dan las dos de la mañana, solo.

Los vecinos –narcos malnutridos–

saben más que yo de México:

trasiego de drogas a Estados Unidos,

canciones norteñas a favor de eso

 

Y entiendo por qué los alacranes

se reproducen en su infierno alegre,

en el fuego que no rebasa los dedos

de las manos; eso sí, de los ejecutados

perdieron la cuenta

 

Y me propongo a cambiar la base de datos:

tarareo canciones de Leonard Cohen

y devuelvo la pistola que mi amigo libanés

me llevó a la casa con una nota escrita:

No te dejes

 

Qué importa. Me dan las dos de la mañana, solo.

Pongo un vinil y respiro el aire de la calle;

en algún lugar llueve y pido a Dios por mis amigos,

mi madre, los pescadores que valientes buscan

el sustento a mar abierto

 

Luis Daniel Pulido