domingo, 10 de agosto de 2014

EL BLUES DE LA PUCHUNGUITA


Para Georgina Fernández Ríos
Que cuando camina detiene el tráfico,
los poemarios que se escriben,
las anotaciones del coach en jefe

Que camina con 1. 74 de estatura
en el otoño más luminoso de Guanatos,
Circe de tenis caros,
me hace comer de su mano

Que cuando camina todos los hombres la miran,
encienden intermitentes,
le ofrecen las escrituras de una finca ganadera,
el cielo –yo– de Unión Juárez*

Que cuando camina y borra mi nombre de su vida,
castigo a mis tierras a donde no llueve,
aire frío de la estrella que se apaga,
patitos con piedritas en el agua

Que cuando camina seduce al Cristo Omega de los selfies,
las bienales de video,
a los atletas de La Habana,
los visitantes en Google

Que cuando camina detiene el tráfico,
los triplicados para becas,
el humo de mi caldito caliente,
el “oh” cuando “ese lunar que tienes,
cielito lindo, junto a la boca”,
me deja en el punto rico
de los abrazos que aprietan:
tu gladiador favorito de la arena

Esto es palabra de Thor

¡Rayos!

Luis Daniel Pulido


*La suiza chiapaneca

LA CANCIÓN TRISTE DE PO



A Gina
Deberías volver,
dejar tus celos –se me ocurre–
en los torneos de bridge
de la virgen de Zapopan,
en las sombras largas
de la milpa en los cerros,
en los comentarios alevosos
de tus amigas

Deberías volver,
abrir conmigo mi caja de galletas,
los arcones de los mayas superpoderosos
de mi pueblo;
que vuelvas a ser Gina y no Dalila,
y ni yo Sansón contra los filisteos

Que ya tengo perro,
internet y un cocodrilo
que me cuida la puerta

Que ya tengo dinero
–puros billetes grandes–
para el concierto

Y que el Súper Esperma
ya quiere una fiesta contigo,
un poco de tinta china a tu ombligo,
taquitos de queso después del sexo

Que yo soy Po y necesito un sombrero

Luis Daniel Pulido



domingo, 3 de agosto de 2014

TÚ Y YO Y LOS QUE NOS UNE

Foto: Ed Freeman

Para Gina

Y nos saltan los temas a discutir,
los malentendidos, tu partida del Facebook,
y pagar –sobrepagar– la larga distancia,
tus caprichos de adolescente,
de muchacha triste que se va de compras
y –oh, sorpresa– no tiene dinero

Que ve a Heisseberg en una diatriba
más de acuerdo a sus tiempos:
el lenguaje rebajado a graffiti:
“Puto el que lo lea”, de quien asegura:
con esta frase  “perrona” es suficiente

Y los rounds por los Foo Fighters,
y el rock, el que me gusta,
que me metamorfea en viejo:
Blade Runner en VHS,
discos de 45 revoluciones:

Hombre que no baila en antro
o sobre las maravillas del mundo:
el egipcio, el maya, el Rainforest

Y yo –mordaz– con mi réplica:
ni que fuera de los Greenpeace
de Jalisco

Así la noche, hasta irnos, enamorados, a la cama

Luis Daniel Pulido

YO, HELLBOY


A Gina

Fui un niño con misiones asignadas:
el cuarto de castigo, el Ritalín –como un sicario–
en las puertas de mi cabeza,
islas que se hundían en mi presencia

No sé cómo llegué a esto:
leer en público, tener amigos,
segundos planos de un balón
a mitad de precio,
jugar –sí, jugar– de portero

Hubo tragedias –esa respiración lenta
y pegajosa de lo que nos marca como malditos–
en cuestión de segundos: manos llenas de sangre,
violaciones a la regla, gritos de la maestra

Y me dijeron que sólo Dios me salvaría,
algo que al paso del tiempo niego,
fue algo más sencillo: mi mamá
y un papalote y un carrito de plástico


Luis Daniel Pulido

sábado, 19 de julio de 2014

TE INVITO A MI FIESTA



EN TODO DESIERTO SE RECUERDA EL AMOR VERDADERO


La verdad nunca intenté olvidarte,
hablar de caídas verticales en un trago de whisky,
de convertirme en el tirador avezado de Insurgentes
o cintarear a Kukulkán en esas noches de playa
en el Caribe y su estela de bellas mujeres en bikini

Viajé, es cierto, a muchos lados; hubo cableados
y una parvada de no sé qué tipo de pájaros,
oaxaqueños aprendices en citarse en pueblos malditos,
amigos que nunca lo fueron, balas –de esas– que no matan,
bartenders traídas desde Guadalajara en aerolíneas
de primera clase

Entendí –ya sea por códigos de la mala educación
o porque abandoné cinco universidades– que la mayoría
de la gente aplaude todo tipo de líneas sociales:
subsidios, independencias, beats, antros, democracias,
argumentos culturales

Uno aprende tantas cosas, pero nunca quise olvidarte:
tomar atajos que no me corresponden, volverme un extraño
–incluso para mí mismo–, prescindir de este mecanismo tan raro
que producen las palabras, respirar hondo y volverme, 
sí, un Cazafantasmas

Quise, por momentos, no saber que te casaste con otro.
Nada del otro mundo, excepto que me he convertido
en una especie de superhéroe y que derribo muros
de un sólo golpe aun cuando estoy ausente


Luis Daniel Pulido

QUIERO CONTARTE


A Gina de Pulido

Quise contarte que voy a publicar un libro,
de mis pagos puntuales para que no me corten
la larga distancia, y claro: la luz y el agua

Quise, al levantarme, decirte que sigo primero
en la lista de corredores a campo traviesa,
que ganó Alemania, que tu ex novio no supera
los últimos lugares: que el mundo de los espíritus
es brasileño, que ya no hay vudú en la selva

Quise subir “te amo” a las redes sociales,
derribar –uno a uno– los faros en los horizontes,
el optimismo argentino por el uno a cero,
lo que has decido: alejarte

Quise contarte que crecieron los girasoles,
que no seré vegetariano ni a palos,
que hoy comeré barbacoa y mentiré,
claro, sobre algunas cosas:
sobre tomar los medicamentos,
por ejemplo

Quise contarte sobre la fuga de un animal
extraño del zoológico, un enorme Tigre de Bengala,
al que regresé –con sólo mirarlo– a su jaula

Y ahora, que te fuiste de Facebook,
tengo que esperar hasta la noche
para llamarte una hora quince minutos

Odio las restricciones del número gratis

Y todo porque, sí, quiero contarte

Luis Daniel Pulido