viernes, 12 de diciembre de 2014

AMIGOS QUE HACEN EL FUEGO


A Gina


Hay, en las bibliotecas públicas,
acuarelas de lecturas descuidadas,
estudiantes que se reconocen en Atyozinapa,
que hacen pedazos los burdeles de la democracia,
que contagian, que tienen nombres y apellidos:
William Degouve, Ruperta Gómez, María José Camargo

Hay, en las bibliotecas públicas,
a eso de las seis de la tarde,
un centenar de frases para gritar en las calles;
y hay suficiente sangre para iluminar una misma ventana,
una raya discontinua, puntos de energía,
Sumatra, Reforma o Londres

Hay, en las bibliotecas públicas,
el amigo que no tuve,
el libro que se ajusta bien al tema,
los personajes favoritos de la corte

Hay grandes actos de justicia: diseñadores de cartografías,
héroes de la patria que fueron –de jóvenes– fans de Iron Maiden,
la neblina de los puertos, la Guantanamera

Hay, en las bibliotecas públicas,
extraños mayores de cuarenta años
que saben lo que jala el anzuelo:
el insomnio, la soberbia

Patearé la boca putrefacta del ejército mexicano

Luis Daniel Pulido

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; Méx


QUÉ DIVERTIDO ES ESCRIBIR Y VIAJAR


Para Gina

Los escritores, pareciera, nacen viejos. Se aferran a los temas serios, a lo obvio: a la pobreza, lo social, la violencia. Y supongo que no está mal; somos los grandes tiranos de la palabra hasta que autores y público se unen en un mismo bostezo. El escritor, entonces, se vuelve sospechoso cuando parte, barquito de papel en mano, de su corazón de niño y se aparta de esos temas y juega a escribir historias. Escribir es jugar. Primero una palabra que salta –irresponsable– sobre el sartén (y acá qué importa que lo tengas del mango) que se cuece y se hace tocino, tocino crujiente. Después la oración completa, la Tierra de nadie, las galaxias paralelas, el dudoso gusto por las verduras, y todo porque –en este punto– mamá no se enoje. Ah, porque las mamás de los escritores –y si fuera por ellas– jamás vieran crecer a sus hijos para que den conferencias, los acompañen a recoger premios, salgan en la tele, seduzcan a chicas que a sus hijos escritores –pobrecitos– no les convienen. ¡Arpías! –les dicen. Por eso las mamás no deben morir y los escritores no ser tan adultos a la hora de escribir. O igual y sí. Quién sabe.

Dicen que los libros hechos por adultos supuran “mundos reales, humanos voraces”. En los libros para niños las cosas pasan con los ojos cerrados: puedes escuchar el mar, el meteorito que cae en el océano, al ratón que se cuelga del segundero, el tiranosaurio que quiere ser tu amigo.

Yo –déjenme decirles– ya hice amistad con uno, regrandote y que escupe fuego.

¡Órale!


Luis Daniel Pulido

viernes, 14 de noviembre de 2014

BOTELLA AL MAR CON VOZ DE NICK CAVE



Me es difícil entender algunas cosas:
una epidemia de tropas,  el plasma de palacios en la arena,
por qué no puedo estar a tu lado.

Que así como hubo conquistas de César y Augusto,
sinónimos germánicos que abarcan el soccer,
hay esperanza y la esperanza –no tiene por qué– es dramática,
palpitante a cada segundo; y hablo de hoy, no como otras veces:
en mi crítica al país de los malos, en mi solidaridad con los palestinos,
en el Bosque de Colomos.

Te extraño y aunque me hablas y estás pendiente de mis avances,
he dejado de ver la poesía como lienzo, pared del cuarto,
circuito de Fórmula Uno.

No me importa el compromiso con el arte,
si esto es sólo un estado de ánimo,
el golpe que sufraga ausencias y me hace responsable.

Sólo sé que Te amo, y a estas palabras remito mi Historia.

Luis Daniel Pulido


miércoles, 29 de octubre de 2014

TERMINATOR IS BACK



A Gina

Me he puesto a buscar en la Red qué fueron los positivistas lógicos,
a leer la historia –según dice en la portada– no oficial de narrativa
del siglo veinte en lengua castellana,
a ver si no tiene pulgas el perro, la radiografía de una fractura
de tibia y peroné de hace veinticinco años
y la parvada de cuervos que le salen en luna llena,
cuervos que se disipan con tres inyecciones
de Ketorolaco con Trometamina

Qué importa si en los viejos cascos de las haciendas
un “instituto nacional de antropología local”
inscribe parientes y amigos,
si la maquinaria infecciosa del ébola opaca
los esplendores del mundo,
si vuelve compulsivos a los niños por los campos
del conocimiento,
si en el paraíso ya no hay lugar para George Burns
y Goldie Hawn y Groucho Marx, el chivo expiatorio,
Sean Connery, el copyleft, no era penal

Hoy he decidido no iluminar la balanza,
lo cierto o falso en las relaciones de pareja,
el vuelco a la poesía como voluntades concebidas

Hoy apuesto todo a los edificios abandonados,
al herrumbre de las rejas, a las canciones
de la cara A de los vinilos,
a los mil puentes que me llevan al Marquee de Londres,
a cortar el habano una vez que termine de escribir esto;
a ensayar frente al espejo mi mejor cara de malo
para lo que viene: casarme, una empresa, cortes de energía
y el “no, no soy fan de los Héroes del Silencio”

Luis Daniel Pulido


Chiapa de Corzo, Chiapas, México. 20/10/2014

lunes, 20 de octubre de 2014

YO TODAVÍA USO MIS VIEJAS PLAYERAS DE IRON MAIDEN



Te levantas y planeas tu día:
desayuno en Sanborns,
pagar impuestos al medievo hacendario,
leer sobre historicistas modernos,
el draft de jugadores que cobran millones de dólares

Te permites –si se te hace tarde en la ciudad–
comer con tus amigos: viejos roqueros
sin problemas de conciencia,
refrendando el derecho a la duda,
aún con habano y whisky
y la larga lista de objeciones,
eterno francotirador en la cabeza

Planes: relatividad general a las causas perdidas
y no llenarse de piedras órganos vitales

Yo, ya no vivo acá, y cae la noche
y regreso a casa a leer mensajes,
ciudades usurpadas por el dominio
de pagos a constructores, el Facebook

Extraño el desierto de Sonora en las postales
de mi padre


Luis Daniel Pulido

jueves, 16 de octubre de 2014

EN ESTO DEL AMOR NO BASTA SER DUEÑO DEL HALCÓN MILENARIO*

Blondie

Para Georgina Fernández Ríos

Quisiera –como dicen las canciones de adolescentes tapatíos–
estuvieras aquí, a mi lado, quizá robándote un beso
o sacándote de quicio con mis extravagancias;
o dando veinticinco mil oportunidades a esta ciudad
de que mejore sus páginas culturales,
el recurso literario de dar media vuelta
y largarse al mar que no habita nadie

Quisiera –como dicen las canciones de adolescentes tapatíos–
reconocer que en tu boca nació mi dolor,
salvedades de la demagogia, de los argumentos con autoridad:
unos ojos tristes, un oso polar ciego, niño que pisa una mina
y le destroza una pierna

Y todo porque no hay poder –ni del cielo ni el humano–
que cambie las leyes del Viejo Oeste,
el terrible contrato social de las empresas,
el bingo disparatado de los desastres naturales

Estos son los recorridos cuando te extraño

Lo demás  –normal– son los textos sobre Historia del Arte

Luis Daniel Pulido

*Del libro Guadalajara, mi amor (en proceso para publicarse)

miércoles, 8 de octubre de 2014

YA NO HAY CON QUIEN JUGAR A LOS PIRATAS



Siempre somos responsables de lo que no tratamos de impedir.
J.P. Sartre

Es cierto que soy un inconsciente,
pero no lo fui tanto hace unos años:
gritaba ¡tierra a la vista!, repartía
el tesoro con los pobres, era pirata.

Supongo que mi aspecto físico se opone
al de los jóvenes de izquierda:
gordito, playera del Capitán América,
cero “rastas”, barba descuidada,
citas del Che Guevara.

Sin embargo, y cómo olvidarlo,
Acteal sigue siendo un mal día
¿Quién soporta levantarse años
con el pie izquierdo?
¿Los planos, el mar turbio en plena selva,
las fotografías, el colibrí herido que no vuela?

Nadie. Yo incluido.

Así que no puedo ser la voz de los muertos,
es un tema que ya no domino,
y hacerlo en la poesía es como inventarse
que en un gajo de mandarina hemos probado
la sangre, el tiro de gracia, el abismo atestado
de aves de rápiña.


No es así.

Vivo en la ciudad y todo lo que opino
y escribo lo hago desde lo único que soy:
un hombre triste que sale a comprar pan
por las noches y que el jueves, quizá,
se corte el cabello.

Luis Daniel Pulido

Chiapa de Corzo, Chiapas, México. 06/10/14