
En la foto, Nadia Villafuerte, desde Tijuana con amor
Lo acepto, te llevo en mi corazón como un póster de PlayBoy
Luis Daniel Pulido
Las caricias son los únicos procesos democráticos que conozco, son determinadas secuencias donde el tiempo y el espacio constituyen un solo lenguaje. Uno empieza por las manos hasta llevar a cabo un beso, persuadiendo así tu desnudez y la mía para ese país perfecto que es la cama, donde las almohadas no crean distancias y los sueños descansan en cada parpadeo, cada mirada, de frente a la vida tomados de la mano. Luis Daniel Pulido. Akumal, Q. Roo; México


Por Claudia, el rock y los dispositivos de emergencia,
este vocabulario de sonidos británicos,
dédalos eléctricos y viñetas de coca cola helada,
un single, un buen whisky y reactores sicalípticos
en memoria de The Who y el demonio de Tasmania.
Por Claudia, el periplo de Judas y el gusano de pólvora
que roe Euskadi, este juego luminoso, sonoro y exasperado
de subirle volumen a mi rabia.
Por Claudia, el Halcón Maltés
y los faraones de la antigua Egipto,
Motorhead, Sherpa y Phil Lynnot,
estas ganas de convertirme en los restos de mi padre.
Por Claudia, las adolescentes que fecundan,
El Club de
más de la vida en los troncos de los árboles.

Claudia:
Ayer, como te lo prometí, estuve pateando a los bribones. Una patada fue tan dura que Tito tuvo que sacar un paraguas para no empaparse de lágrimas. Vaya fastidio soportar a todos los negritos de
Después le atajé un penalti a Miguelín Sariñana, a tu nombre y su barra de televisores encendidos. Por supuesto puso cara de calabacita triste, de pos-halloween, de trajecito polvoriento sin monstruo y sin dueño.
Tito quiso venderme el motor completo de sus jugadas, pero le di otra patada y un piquete de ojos.
Y luego los reclamos y los clavos y los maderos y que me pongo listo y pienso en ti: Claudia, Claudia, Claudia, así todo el tiempo.
A Miguelín Sariñana se le murió su mamá y eso me puso triste. Pero le di un abrazo por los dos. Siempre he pensado que las mamás no deben morir.
Debo decirte que Tito, el diseñador gráfico derrotado, nos invitó muchos tacos.
Quizá piense que tú no me quieres ni tantito, pero el cielo y una banda de rock que se llama Judas Priest dicen lo contrario.
Desde Pulidín City
Chincho, tu Patito Fillol
*Ubaldo Matildo “El Pato” Fillol, legendario portero de River Plate, Racing de Avellaneda y la selección argentina campeona en el mundial 78.

Y ahí están los tictacs del reloj
como deditos pisados por el tiempo:
ay, ay, ay, ay, ay ,ay gritan las manecillas
descolgándose de los años en las manos
del niño que hace cuernos sobre tu cabeza
Un poco de discusión
y el nudo ciego de tus licencias:
“sí, qué bueno, órale”,
otra vez “sí, qué bueno, órale”,
la última “sí, qué bueno, órale”
Después el ninja descalzo
de mi imaginación,
el hot dog sin picante,
los caminos de queso cottage
de la dieta y mi corazón, sí, mi corazón
que te amarra las agujetas
con sus manitas de salsa de tomate
Porque te quiero y por eso tiro
besos para ti desde la ventana
¡mon amour!, ¡mon amour!
mi huesito de chabacano
se llama Claudia
¡muaaaaa!
Desde Pulidín City
Chincho, que digo Chincho, Súper Chincho