jueves, 20 de noviembre de 2008

GRAFFITI


En la foto, Nadia Villafuerte, desde Tijuana con amor


Lo acepto, te llevo en mi corazón como un póster de PlayBoy

Luis Daniel Pulido

jueves, 13 de noviembre de 2008

BITÁCORA DE VUELO




Fue, digámoslo así, una pancita
de medidas razonables.

Yo aseguraba que apuntaba al mar,
Karen a los Pirineos.

En el Metropolitano los médicos
encierran en un círculo la temperatura
y la hora convenida:
Se abre la pancita y nace una niña.

Karen, feliz, la abraza y la besa
al mismo tiempo que me dice al oído:
No me quedó panza ni estrías.

¡Vivan los Bísquets Obregón!

EL DRAGÓN CHIMUELO




A Sonora Madaux, niña de mis ojos y uan, tu, tri de mis poemas matinales

En un rebozo de madreselvas
Sonora sonríe a las hadas del río Santa Catarina

Su latido se desliza a la punta de mis dedos:
Aves marinas constipadas del hipo

Tembloroso me acerco al borde del agua
y compruebo que soy un dragón chimuelo

A Sonora eso no la asusta y con sus ojitos me filma,
registra y recorta: Seré, siempre, su estampita favorita.

COYOACÁN, UNDERCOVER




Hoy desperté lejos de casa. No me cuesta nada imaginar que en unas horas estaré dándole de palos a las facturas traslúcidas de hoteles que disparan al aire y ajustan cuentas mientras mis ojos desnudan a las camareras tarareando Ruby Tuesday.

Lejos de casa por una razón: un lunar de sangre en un pómulo o una nalga puede ser el taconeo de una madre que te reclama, te busca y te grita rumbo al estacionamiento: -¡Hijo, hijo mío!

Las ciudades grandes tardan minutos en reconocernos como hijos suyos, instantes donde un malherido no alcanza el auricular y se desangra y dibuja en su boca una mueca retorcida que nadie encontrará porque corre como una araña a arrinconarse detrás de la tele.

La vida: sol, álamo, relámpago, derrota, fuga, graffiti, disposición, capricho, revólver, centro comercial, zozobra, muerte chiquita, resurrección, televisión por cable, colillas de cigarros, humo, pan, misterio, resurrección, cocaína, automovilistas rabiosos, sangre en las manos, luces parpadeantes, luna ascendente, frazadas de sudor por lo que somos: escorpiones de orgasmos.

Lejos de casa y con altoparlantes donde anuncio mis crímenes recientes, y con ello la nafta y el dinosaurio prehistórico sin cabeza a causa de que la plastilina con el paso de los años es también signo de tantas equivocaciones.

Es evidente que al hablar de la familia lo inadvertido por años fue lo subversivo, la desconfianza instintiva que desarrolló en mí habilidades como las de quitar los tornillos de presión a los usos planos de mi violencia escolar, a cambiar los dogmas cristianos por el resplandor debajo de una falda donde todos los hombres se buscan (y se encuentran) vivos o muertos.


Bebí cerveza, recordé el desprecio fácil y puse valor a mi barrio humilde: una cajetilla de cigarros.

No nacemos cargados de vísperas, pero sí de geografías extrañas; por eso no acuso a nadie. Nada mejor que las máquinas inhabitadas del rock a partir de la incertidumbre y elegir libremente los caminos de la perdición. Una vez salvada la orfandad podemos –con una excelente introducción- tomar la vía más segura para escribir un buen poema y medir, en términos de velocidad, el bienestar que produce viajar por carretera.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

SÓNICO



Por Claudia, el rock y los dispositivos de emergencia,

este vocabulario de sonidos británicos,

dédalos eléctricos y viñetas de coca cola helada,

un single, un buen whisky y reactores sicalípticos

en memoria de The Who y el demonio de Tasmania.


Por Claudia, el periplo de Judas y el gusano de pólvora

que roe Euskadi, este juego luminoso, sonoro y exasperado

de subirle volumen a mi rabia.


Por Claudia, el Halcón Maltés

y los faraones de la antigua Egipto,

Motorhead, Sherpa y Phil Lynnot,

estas ganas de convertirme en los restos de mi padre.


Por Claudia, las adolescentes que fecundan,

El Club de la Pelea, corazones que dicen

más de la vida en los troncos de los árboles.

SÚPER PATITO FILLOL*



Claudia:

Ayer, como te lo prometí, estuve pateando a los bribones. Una patada fue tan dura que Tito tuvo que sacar un paraguas para no empaparse de lágrimas. Vaya fastidio soportar a todos los negritos de la Isla, chillones sin aliados, changuitos brincadores en las pestañas.

Después le atajé un penalti a Miguelín Sariñana, a tu nombre y su barra de televisores encendidos. Por supuesto puso cara de calabacita triste, de pos-halloween, de trajecito polvoriento sin monstruo y sin dueño.

Tito quiso venderme el motor completo de sus jugadas, pero le di otra patada y un piquete de ojos.

Y luego los reclamos y los clavos y los maderos y que me pongo listo y pienso en ti: Claudia, Claudia, Claudia, así todo el tiempo.

A Miguelín Sariñana se le murió su mamá y eso me puso triste. Pero le di un abrazo por los dos. Siempre he pensado que las mamás no deben morir.

Debo decirte que Tito, el diseñador gráfico derrotado, nos invitó muchos tacos.

Quizá piense que tú no me quieres ni tantito, pero el cielo y una banda de rock que se llama Judas Priest dicen lo contrario.

Desde Pulidín City

Chincho, tu Patito Fillol

*Ubaldo Matildo “El Pato” Fillol, legendario portero de River Plate, Racing de Avellaneda y la selección argentina campeona en el mundial 78.

DEL TIEMPO Y MI HUESITO DE CHABACANO



Y ahí están los tictacs del reloj

como deditos pisados por el tiempo:

ay, ay, ay, ay, ay ,ay gritan las manecillas

descolgándose de los años en las manos

del niño que hace cuernos sobre tu cabeza


Un poco de discusión

y el nudo ciego de tus licencias:

“sí, qué bueno, órale”,

otra vez “sí, qué bueno, órale”,

la última “sí, qué bueno, órale”


Después el ninja descalzo

de mi imaginación,

el hot dog sin picante,

los caminos de queso cottage

de la dieta y mi corazón, sí, mi corazón

que te amarra las agujetas

con sus manitas de salsa de tomate


Porque te quiero y por eso tiro

besos para ti desde la ventana

¡mon amour!, ¡mon amour!

mi huesito de chabacano

se llama Claudia

¡muaaaaa!


Desde Pulidín City


Chincho, que digo Chincho, Súper Chincho