viernes, 23 de agosto de 2024

A VECES ARDO COMO ARDEN LOS HOMBRES RUDOS FRENTE A LAS MUJERES BONITAS (PUEDEN DECIRME COCHINOTE)


 

Que hay pendientes —me dices,
mientras acomodas papeles,
tu agenda, el abrazo de vuelta;
luego, como un rayo que parte
a la mitad la tierra, vas contra
la sobrerrepresentación en el Congreso,
el Poder Judicial —entrecomillas con tus dedos
índice y medio de ambas manos,
como si aletearan dos pequeños pajaritos,
lo que dices casi gritando— “independiente”
Si supieras lo que me dicen de ti,
ahora que todo es blanco o negro
y no hay oportunidad de reivindicar el tedio,
un país, un hemisferio:
Que eres fresa y naciste con privilegios
Y es verdad, creo…
Pero lo que nos une es la amistad,
algo de cachondeo,
ciertos libros,
lavar los platos frente a la cámara,
los primeros discos de Pearl Jam
Y esos nombres tuyos “Paine, Stuart Mill,
Madison” y yo citando los míos:
Revueltas, Rulfo, Azuela
Supongo que tienes dinero,
pues haces cosas que generan mucho dinero,
hablas de números, estrategias comerciales,
(que México tiene más del 82% de comercio
internacional con Estados Unidos y Canadá)
a un señor pelón al otro lado de la pantalla
Las migajas de galletas sobre el escritorio
son parte de la ansiedad —pienso,
y añado: mientras no sea otra cosa
Vi la película El lobo de Wall Street,
sabes…
¿Qué nos une? No lo sé,
pero te alzas el vestido y dices:
“me arañó el gato”
Y yo me enciendo por dentro
Luis Daniel Pulido

lunes, 19 de agosto de 2024

LO MÁS LINDO DE LA VIDA


 

Me pregunto si me recordarán las muchachas que molestaba en la secundaria, en la prepa, siempre haciendo cosas raras para llamar su atención: a Nadia le controlé un balón, más de cien golpes con ambos pies: la estética del pádel, gimnasta chino, una cosa maravillosa. A Marina le escribí poemas, tripitas de gato con hambre, puras cosas que la hicieron reír. A Magda, mi voz engolada, mi porte de Clark Gable, mi Acorazado Potemkin, películas de Chaplin, pero ella sólo escuchaba a Vicente Fernández. Y no grabé su nombre en la penca de un maguey ni cosa que se le parezca, porque era un golpe a mi inteligencia. Sí, mamón desde chiquito. A Julissa, que es tapatía, Los cuentos de Canterbury, mi solo de guitarra al aire, la canción: Every Rose Has Its Thorn, la dedicatoria en un libro mío: El apetito de los ciegos. A Adriana, un prontuario de contabilidad rayado y con fragmentos de Los Versos Satánicos de Salman Rhusdie y un cassette con baladas de Skid Row, Motley Crue y Black Sabbath. A Erika, que vino de Tijuana, las mentiras más dulces, el encanto, el poder de las palabras y todas esas cosas que hacen los poetas que son estrellas de rock… y un pedacito de cielo. A Gina, que es tapatía también, ya grandecita, una estrellita en su frente, mi paz mental, mi dolor de rodilla, mi experiencia de todos los años de revolucionario, mi pasamontañas, mi identidad secreta… Spider Man. La que pregunta “¿Ya pudo hacer popó mi revoltoso?”
Afirmativo.
Luis Daniel Pulido

lunes, 12 de agosto de 2024

EN ALGÚN LUGAR DE LATVERIA


 

Si te pido que regreses
–efecto dominó no reconocido por la historia del arte–
es porque esto de la morosidad en la poesía
aumenta el número de administradores;
y tú sabes que un mismo radio para sesenta personas
es ya cosa del INEGI o de un buffet de contadores:
el SAT, una colonia nueva, la Secretaría de Hacienda
Hay quienes recurren a materiales orgánicos,
a los dueños de la bolsa, a la decoración
de interiores, a osos polares;
hay quienes no: recurren al coraje,
al sexo explícito, al juego al mediodía,
al club de hombres que aman el rock,
la cerveza, a las rubias que visten de mezclilla
Igual no vuelves y este país ya no tenga
centro de gravedad, tlatoanis que escriban
“los las los las los las” como ejemplo
de mestizaje del lenguaje, de tierra para todos,
de periodismo sin fronteras
Bah
Sé que la vida sigue en los sectores públicos pertinentes,
en la federación de estudiantes que elegiste,
la insurgencia de los que sí participan,
el bostezo de los que publican libros de poesía,
los que salen a correr a las seis de la mañana
y deciden morirse en la sala de su casa
Luis Daniel Pulido

domingo, 11 de agosto de 2024

EJERCICIO POÉTICO DE UN TALLER LLAMADO MI RAYO ES EL ROCK


 

Acá las cosas siguen mal,
el panorama social es muy triste,
las proporciones de pan,
como el zumo de limón y los estoicos
llevan alimento a las penínsulas del pensamiento
a cuadras, corrijo, kilómetros de clubes
de lecturas pasados y presentes
donde dicen “amamos los libros”
como si obtuvieran medallas olímpicas,
porque fuera eso –leer– un privilegio,
cuando lo que convoca –leer–
es ir la guerra, a las técnicas hortícolas,
caminar la tierra,
una relación directa
con la vida,
que a su vez (la vida) es un libro
con tarjetas de frases adentro,
digamos, la página 75,
es un ejemplo,
y sí (con énfasis) darse de golpes con el gobierno
y al mismo tiempo cerrar un libro de Bulgákov,
porque los rusos sí los rusos,
y llegar a casa y soñar con mujeres en bikini
que me llevan uvas a la boca
como llegan los recibos de luz que no he pagado
y se sabe que se viene una noche larga
y aplasto moquitos mientras tú,
bien bonita, andas en Parras,
Coahuila,
en un bonito caballo
Leer, creo, da para esto
Luis Daniel Pulido
Pulidín, City. 10 de agosto, 2024

martes, 6 de agosto de 2024

LA CITA

 



De la muerte se ha hablado desde distintas aristas, escenarios, a veces desde el lenguaje y las endorfinas de la academia, bocadillo para unos cuantos; desde la novela, el ensayo, las canciones, la sencillez inmediata, su dolor profundo, la orfandad, ese silencio contra el ruido de un pueblo bullanguero y que te aparta para que cites a François de La Rochefoucauld: “Todos tenemos la fuerza suficiente para soportar el dolor de los demás”. Ah, la muerte. Nos deja más solos. La muerte que se ha llevado a mi hermano, a mi madre y hace un siglo a mi padre. No tomé por asalto las tumbas reales de Saint Denis, caminé cien días por las calles de la ciudad. Toqué una puerta, pedí comida, tenía hambre. Vi mi reloj. Y vi al cielo. Luego la casa de enfrente, ruinas de un pasado festivo. “Tengo que regresar a casa, mamá ya hizo la comida, debe estar lista, me está esperando”, pensé. En el camino recordé que mamá ya había muerto y que no tengo casa. De eso hace cien días. El sol me quema.
Luis Daniel Pulido

martes, 30 de julio de 2024

MI ESPÍRITU DE SURFISTA EN LA CIUDAD (HE ESCRITO UN LIBRO Y LO VAMOS A PRESENTAR)


 

No es mi prioridad comparar la música
nueva con la de antes,
ofenderme por las nuevas corrientes,
discutir –esa panadería llena a las siete de la noche,
bullicio previo al hambre, la merienda,
el hombre somnoliento
Hay una historia,
la escribo todos los días,
no importan los Juegos Olímpicos,
las mil posturas progres
o no progres,
sexuales, cuerpos en movimiento,
escribo mi ciudad, sobre mis amigos,
de las mujeres que siguen bellas
al paso de los años, con su paraguas,
bajo la lluvia, con una canción de Madonna,
marcando al móvil de sus hijos,
viendo fijamente el estéreo,
estacionando el auto
Is Cindy Lauper on Spotify!
Llueve en Tuxtla Gutiérrez,
en Ciudad de México…
Nada me urge,
salvar este pueblo,
(nunca)
las cartas en el buzón de la puerta,
una casa que ya no existe,
acaso cenizas,
postales de la luna roja
en el mar negro,
la leche que se derrama
Y me despierta
La tele sigue encendida
y canto una canción que une generaciones,
de amigos, por supuesto:
Vicky, Mónica, Héctor
Mi nuevo libro:
De música ligera y otros temas
Luis Daniel Pulido

jueves, 25 de julio de 2024

YO, LUIS DANIEL PULIDO


 

Da lo que tienes. Para algunos, eso puede ser mucho más de lo que tú puedas creer
Henry Wasdworth Lonfellow

Todas las cosas las supongo,
el por qué de la poesía, la muerte de los hombres,
la belleza de los becerros y los calostros
y las orejas gachas de los perros
cuando tienen hambre
No tengo respuestas para nada,
ni certezas, el dolor me viene
de la infancia
He denunciado crímenes de guerra,
los huesos enterrados en el corazón
de la patria de las niñas asesinadas
He sobrevivido al alcoholismo,
a la noche de los monstruos,
a Tlazoltéotl y la yoga
y el new age y las onegés
Al reclamo de que poco o nada
aporto a los pueblos marginados
de Chiapas; tiempos modernos,
en sus canales de Telegram y Whatsapp
Que jugué futbol en un equipo de blancos
mamones,
que bailé en las discotecas de Cancún y Los Cabos
Y muchas cosas más
Supongo que la cocaína –que ya dejé,
y que no sepa los versos del poeta Refaat Alareer,
me hacen bufón de la corte,
que no sepa dar un golpe como se debe dar,
sin pensarlo:
Al Estado y su criminalidad,
viendo “El cielo sobre Berlín”
de Wim Wenders
Sí puedo, carajo
Knock Out que acompaña
una rubia como en los viejos anuncios de cerveza
Lo demás es responsabilidad
de las viejas escuelas de Filosofía
Yo regreso en un rato
Luis Daniel Pulido