miércoles, 9 de noviembre de 2016

LA TRISTEZA TAMBIÉN ES UN PAN QUE SE COMPARTE



Quisiera tener un amigo en el Congo,
escuchar tambores polisémicos,
no dudar a qué juego apostar la vida,
no ser miembro de las Naciones Unidas:
Zapata color pastel que habla por todas las razas

Quisiera tener un amigo en el Congo,
donde no existen calles que llevan por nombre
5 de mayo esquina con 20 de noviembre,
Reforma o Batalla de Puebla;
acostarme con una tal Lourdes o Marijose,
danzar con guerreros espiritistas,
tocar tambores polisémicos

Quisiera tener un amigo en el Congo,
un día después de ayer:
del guiño violento de los americanos,
los secretos de familia, vueltas de tuerca,
cubanos en Miami,
un muro para escribir las mejores frases

Quisiera tener un amigo en el Congo,
un simbolista de lo extraño,
que esparza las cenizas de mis muertos
en el río sagrado,
que olvide el paso marcial de las dictaduras,
que lleve a casa mujeres con olor a sopa de almejas
y vayan desnudas por flores al invernadero,
tocar (y tocar) tambores polisémicos

Luis Daniel Pulido


ORACIÓN Y CANTO DE CHUCK NORRIS



Han pasado muchas cosas desde que apagué el celular,
que bajo la gran catedral londinense
–St. Paul, creo que se llama–
hay una mancha de pájaros que llevan en el pecho
la brisa de las seis de la mañana,
el murmullo de las olas, puertas abiertas,
timbres postales

Odio el recurso literario bajo la manga,
el auditorio que, de pie, aplaude
y espera que salga de no sé dónde
un coro de ángeles,
los niños triquis de Oaxaca

Si uno se aísla –sibarita, gourmet, ideólogo,
utopista, jardinero, Like a Rolling Stone,  Harley Davidson–
es porque las distancias, largas o pequeñas,
se asemejan al decorado de interiores de una casona de ricos
en Los Cabos y no al aceite de las motos en la carretera,
a la cara de un boxeador de los setenta

Maldito seas Harry Potter, cuánto daño has hecho
–imagino que grita Chuck Norris y todos lo seguimos


Luis Daniel Pulido

sábado, 29 de octubre de 2016

COMBO



Se pierde al ánimo, las ganas de vivir, 
la fe en las personas; se pierde el amor a este país, 
la neurosis cultural de las ciudades coloniales; 
¿la poesía? en fiestas a las que uno mismo se invita, 
pero no las palabras mágicas: el uan, tu, tri de orgasmos poliploides,
la posibilidad de decirte te amo y que no sea cierto

Siempre habrá un disco de rock a la mano,
el deshielo de ladrillos rojos de la casa:
apelativos, cambios de horario, apuestas,
986 días sin cocaína, Helsinki y un par relámpagos
que me hacen parpadear rápido

Y quisiera decirte te extraño,
pero no: alardear no es lo mío

Luis Daniel Pulido

miércoles, 14 de septiembre de 2016

MI POEMA HUMANISTA*



He decidido no echar la ropa sucia
en la canasta,
cerrar los ojos (y los libros) en el sofá
reclinable,
no preocuparme si se me olvidan las cosas
a mitad de la escalera, camino a casa,
en el abominable cine de catorce salas
remedo –número aproximado–
de seiscientas gentes con el derecho
elemental (muy elemental) a divertirse

Ser el flashback de una vieja serie
estadounidense,
un vago a las afueras de París,
un rey en Zimbawe, la tierra
de un rojo planeta,
el niño que a mitad del pasillo
igual cita Steibeck o a canta
a Soundgarden

He decidido no acomodar
los espejos laterales del auto 
–yo no manejo, soy ciego–,
y hablar de temas que aticen con gracia
los roles sociales,
una bien enmarcada literatura
cuando se haga de noche
y los altares a Dios se enciendan
y un hombre en Londres o Pakistán
o Chechenia explote en pedazos
y se estrelle en tu rostro una esquirla
de carne: el ojo de un hombre
de cincuenta y dos años

Hasta aquí mi poema humanista,
la scort toca a la puerta

Luis Daniel Pulido

*Del libro BAXTER MEMORIES (VIDA Y OBRA DE VÍCTOR VON DOOM)


viernes, 9 de septiembre de 2016

GUAGUANCÓ, PERO GUAGANCÓ ENAMORADO


Hay algo en ti:
conmutador de frecuencias,
viento tibio que me despeina

Algo, un no sé qué que hace
que me suba la temperatura,
que alcen las armas mis pollitos de fuego,
se desbarranquen los Hot Wheels
en la pista de gis de la banqueta,
que la moneda caiga –siempre–
del lado al que apuestas

Hay algo en ti:
un no sé qué que hace que brinque sobre la cama,
brille en el campo de juego,
que los pulpos en su tinta sean de tinta de adeveras,
que te diga “te quiero” desde lo más alto de Atenas

Hay algo en ti que me vuelve loco:
tu ropa interior que veo con mis rayos equis,
el colibrí que pasa afuera de la ventana,
el agua de los ríos cristalinos,
mis ganas –permíteme, ponte flojita, coopera–
de lanzarme de la tercera cuerda para “lo que tú sabe”



Luis Daniel Pulido

lunes, 29 de agosto de 2016

EL ENEMIGO ME QUIERE SEDUCIR (Y YA NO PUEDO)



Ella –sus apellidos raros son signos
del asentamiento extranjero en el sur de México–
es la casta, el piloncillo, la seda

Camina –altiva– en el pentagrama
de su universidad privada

Tuvo rancho, nana, leche tibia;
tuvo caballito de balancín,
camioneta doble cabina, un perrote;
tuvo pecera, cuadernos de pasta dura,
una cobra lista para atacar sobre el hombro derecho

Y ah cabrón le tuve miedo

Ella –impugnación, tesis doctoral,
aire acondicionado, cuenta en el Banco–
es mi Lutero de la lucha de clases,
Flor de rancho grande,
el na na naaaaa de una rola a todo volumen
con la que me seduce

Compañeros, compañeras:
veo la luz al fondo del túnel

En el infierno la vida es más sabrosa.
Y yo te quiero


Luis Daniel Pulido

viernes, 19 de agosto de 2016


Los espero, amigos