Foto tomada del blog: http://unlimitedvialibre.blogspot.com/He cambiado mis lecturas de Cioran
por el especial de Charly Brown de los años 70,
por el sonido que provocan los textos literarios
cuando son como la lluvia que se resbala
en las alcantarillas y hace que mi casa de adobe
persista, lejos, de metrópolis hipócritas,
en encender –a pesar de la humedad–
el fuego que respiras y germina en flores
en la plaza de San Marcos en Venecia.
Existen problemas técnicos,
los normales diría: electrodomésticos
sexistas que hacen torpes a los hombres
fuertes como yo; o las puertas doradas
de las palomitas extra mantequilla que,
maldita sea, no puedo comer por la dieta,
algo parecido a la Biblia o el Islam
en los estados modernos o llenar de nudos
imposibles mi carita con hambre.
He cambiado las carreras de fondo
en ensayos, lecturas, poemas
por las caricaturas, esos pequeños dioses
que no ponen serpientes en los árboles
ni las formas más extremas del amor
y la redención.
He decidido caminar descalzo sobre la nieve
en Nogales, tu ciudad que desdibuja sus contornos
y flota como un iceberg en alguno de los hielitos
que hay en mi vaso de whisky y acompaña
mi riquísima sopa recalentada.
Todo está claro: El amor y la vida
se trata de remontar horizontes.
Y por ello debo comer bien.
por el especial de Charly Brown de los años 70,
por el sonido que provocan los textos literarios
cuando son como la lluvia que se resbala
en las alcantarillas y hace que mi casa de adobe
persista, lejos, de metrópolis hipócritas,
en encender –a pesar de la humedad–
el fuego que respiras y germina en flores
en la plaza de San Marcos en Venecia.
Existen problemas técnicos,
los normales diría: electrodomésticos
sexistas que hacen torpes a los hombres
fuertes como yo; o las puertas doradas
de las palomitas extra mantequilla que,
maldita sea, no puedo comer por la dieta,
algo parecido a la Biblia o el Islam
en los estados modernos o llenar de nudos
imposibles mi carita con hambre.
He cambiado las carreras de fondo
en ensayos, lecturas, poemas
por las caricaturas, esos pequeños dioses
que no ponen serpientes en los árboles
ni las formas más extremas del amor
y la redención.
He decidido caminar descalzo sobre la nieve
en Nogales, tu ciudad que desdibuja sus contornos
y flota como un iceberg en alguno de los hielitos
que hay en mi vaso de whisky y acompaña
mi riquísima sopa recalentada.
Todo está claro: El amor y la vida
se trata de remontar horizontes.
Y por ello debo comer bien.





