miércoles, 2 de abril de 2014

GRAN JEFE APACHE OJO DE ÁGUILA


Para Gina

Gina es muy joven,
y no sé si llegó a mi vida
o ya estaba ahí
(rubor: intercambio de guiños,
pan de maíz, albatros tembloroso,
patito en el río);
su acento –de tapatía bonita–
está ya en mi sangre:
Yo, Gran Jefe Apache,
rayo del desierto, hemoglobina,
miro –coqueto– sus piernas

Bubububububu

Jao

Luis Daniel Pulido

lunes, 31 de marzo de 2014

POLLITO


Para Gina
Que he viajado a Rusia en busca
de un idioma emergente,
un código, una sociedad inédita;
un poco de silencio con su doble,
su reverso;
larga estela de moneda al aire

Que el dolor y la tristeza
o un partido de hockey;
y vaya que he intentado
ser parte de un campo
de soccer, una bañera,
adoptar perros de la calle;
aprenderme de memoria
la tecla de sus festividades

He ido acompañado a cafés,
cines, galerías,
hice, pues, todo:
asados, “teibols”, puntos de energía;
fui vudú, amante, ampolla en el dedo
gordo del pie de una señora,
ex novio incómodo, un mes de renta

Hasta que se apareció
–ya va siendo hora de mi Cal C Tose–
una linda tapatía,
un sillón reclinable,
el golpe definitivo del Enter
en Facebook:

A Guadalajara

Quise –por enésima vez–
entenderles su fiesta.
No me fue posible

Luis Daniel Pulido

31 de marzo de 2014, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; Méx


jueves, 27 de marzo de 2014

EL POEMA MÁS RÁPIDO DEL MUNDO



A Gina

Ahora que habito calles que asemejan
paladares pintarrajeados de violencia,
ahora que camino solo entre las neuronas
álgidas de este país norteño con su bola de cabrones,
más cercanos a la paliza que a la idea,
de balas al aire,
contaminando el estadio Jalisco,
te nombro mi amiga de invierno,
sirena de luz en la azotea,
el sonido de un trago de cerveza,
los poemas –como pilas de ropa limpia– del Inbox,
o porque de Guadalajara –sí, señor–
las mujeres más bellas

Gina, que el dolor que vivimos:
puntapié, basura en el ojo,
batiseñal a  la medianoche,
sea pronto luz de luna,
agua tibia, ángel de la guarda,
el césped verde de la cancha


Luis Daniel Pulido

miércoles, 26 de marzo de 2014

SHARON TATE BAJO EL SOL DE MARZO (REESCRIBIENDO CANCIONES DEL AÑO PASADO)


Las drogas son una respuesta racional a la locura
Diálogo en Savage, película de Oliver Stone

Imagino que empezaste el año en Cancún,
con Douglas y su pequeña nación gourmet,
un libro –el de la señora “Y” de Mondadori–;
o con Twain, Jack Daniels y Motorhead

Supongo –ya sabes– que dudo de tu pasión por el rock,
el arte, tu aristócrata pero ingenioso título de comunicadora
y que, claro, a quién le importa si tienes formación académica o no,
si citas a Borges o Quevedo, si a todo lo que apuestas
es al capricho de una niña rica y créeme, eso me divierte

Y digo “me divierte” no para con ello entablar un diálogo
con la inteligencia literaria, siglos de sociedades poderosas
que subrayan una serie de precisiones y luego  –punto final–
decirles que se ha escrito el gran poema que 24 millones
de ciudadanos esperan

Soy tan parecido a ti: fumo, enciendo la tele, acaricio a mi perro
y me vale madre si mis contemporáneos ya llegaron al fin del mundo
y no  –intelectuales ellos–  vieron tu foto en el TV Notas, preocupados
por el decoro veterinario que les da escribir y publicar en Tierra Adentro;
o vamos más lejos, la Universidad de México

Y diría que te amo y todas esas cosas que son parte de la inquietud
–loable como propósito, detestable por lo poético– de los que nos damos
el lujo de escribir con diez pesos y cincuenta centavos en la bolsa
pensando que algún día tú leerás este poema mientras los gatos,
como en las caricaturas, mastican espinas de pescado


Luis Daniel Pulido

domingo, 23 de marzo de 2014

TE VOY A EXTRAÑAR MUCHO, MAMÁ


Se fueron las tardes de soccer,
el “uno para ti y otro para mí” al compartir galletas, 
el juntar unos pesos porque teníamos hambre
y tú sabes –mamá– que la poesía no da
para cuatro en la mesa;
quizá por eso tú y yo –solos– llegamos
hasta el final,
porque supimos disfrutar cada taquito de queso,
un par de veces el arroz de fiesta,
los chocolates Carlos Quinto

Y me preguntas si te vas a ir al cielo
y yo te digo a rajatabla que estoy seguro,
que no lo dudes, que te hice un barquito,
que remaré por ti con fuerza

Y cómo no hacerlo si fuiste tan linda conmigo;
yo, que no estudié lo que querías,
que no vestí como soñabas,
que no te hice caso en nada
excepto en el gran amor que te tengo;
yo, el cocainómano,
el de los sustos por dos pre infartos,
que cazamos dinosaurios y corrimos al patio,
que celebramos los goles de Cuauhtémoc Blanco
e hicimos maldades a la vecina

Te voy a extrañar mucho mamá;
y sabes, no sé si pueda no sé si quiera
acercarme al quicio de la puerta
para escuchar el ruido de la vida,
ir a ella, salir a la calle y ser esto:
el hombre más triste desde las primeras
horas del día

Luis Daniel Pulido

lunes, 17 de marzo de 2014

BARQUITO DE CHINCHO PARA RADIOMBLIGO


Hola. Mi mamá se llama Rosalba Aguilar Zambrano y me cuenta cuentos. Ella es huérfana, vino a la vida en un barquito, conoció a mi padre y nací yo. Mi papá, un viejo gentleman dado a las ocurrencias, hizo la más descabellada: se murió. Es así que mi mamá y yo hemos enfrentado, solos, enormes peligros: ataques de tiranosaurios y mosquitos rabiosos en la selva; de truhanes en Colombia y piratas de otro mundo; hasta el más tremendo ataque de viruela.

Mi mamá es “súper”: hace que rinda el dinero, sabe de las dosis exactas de caramelo en los postres, dobla mi suéter de portero y celebra mis victorias con mi equipo: el Chamula’s Power. Y no, no estamos en Wikipedia, somos del Top Uno de equipos especiales.

A mi mamá y a mí nos gusta el rock. Odiamos la música grupera.

Pero mi mamá ya lleva días enferma y requiere donadores de sangre. Pensé que la había herido un súper villano, de esos que abundan y destruyen el planeta, pero no: a mi mamá sus hijos mayores la hicieron abuelita y en esa condición cuenta cuentos, nos cuida y se hizo chiquita y su pelo se puso blanco.

Mi mamá ya no camina y tiene 6.0 de hemoglobina, es decir, está bien flaquita. Por eso esta carta que nos pidió Raymundo Zenteno, para buscar y encontrar posibles donadores, no importa de dónde seas: de Kriptón, Terán o Esparta; de Tlatelolco, Patria Nueva o Asgard.

Quizá tú no puedas, pero tus papás sí; yo estoy dispuesto a pagar con todos los tesoros acumulados estos años, con recetas de todas las grandes cocinas del mundo, incluso con mi colección de guantes de portero que me regaló el legendario portero inglés Gordon Banks. Se los doy. Sólo que me ayuden a darle sangre a mi mamá para seguir nuestro viaje.

Y para viajar a donde sea es posible con una cadena de manos. Y yo ya tomé la tuya.


Luis Daniel Pulido 

domingo, 16 de marzo de 2014

ANTÍTESIS DEL LOBO SOLITARIO*


Me pidieron escribir un ensayo,
la búsqueda –autorizada, por supuesto–
de escritores de posguerra

Quise escribir sobre México,
ser un sujeto contemporáneo y hablar
de las comunidades indígenas de Chiapas,
repetir en sus mil facetas la palabra “autonomía”,
adiestrarme en ella, ser el Bruce Lee que lleva
a la cama a la Mujer que sabe latín y evitar los pambazos
–feministas– de la protesta

Quise escribir sobre desplazados,
citar a Chomsky, reunirme con los hijos
de Bob Marley en la colonia Cuauhtémoc
de la Ciudad de México; dejarme –antes de escribir
algo serio y que valga la pena– la barba, las “rastas”
hasta volverme fotógrafo de tribus urbanas

Y lo pude hacer, pero la tristeza tiene más de “cien motivos”
y no forma centros o temas a seguir; se manifiesta en piedritas
que hacen “patitos” en el agua, en las nubes de un concierto
de Munford and Sons en Glastonbury, en lo que reconozco
y ya no me duele tanto: Que este país sea lo que sea, zona franca,
bibliografía crítica, heterónimos de Zapata, cenizas de veinte minutos
de lectores a fuerza

Lo siento: me voy a vivir al corazón de esa mujer
que habla por teléfono

Luis Daniel Pulido

*Poema publicado en la revista Quadrivium, Universidad de Puerto Rico