martes, 11 de octubre de 2011

ME HACES TANTA FALTA JENNY GUMP



Las cartas no rodean muros,


conquistan uno a uno países que me quedan lejos;


son como ruedas sin aceite: chillan y ruedan


y aplastan hileras de hormigas y hasta un gusano


de maguey satánico (que según cantaba igual


que Ronnie James Dio)






Confieso que soborné al guardián de los poemas


excelentes y escribí una carta a un juego de críquet:


era el medio tiempo, las 8 de la noche del 21 de octubre


de 1997 cuando Pakistán bombardeaba Cachemira


y yo buscaba, entre palos e insultos y goles anulados,


a la niña más bonita de los jardines que aran las bombas


que caen en la nieve y colorean de sangre y huesos los inviernos más fríos






Ensalivé el timbre, el mármol de un pequeñísimo


Bosque de Chapultepec, y me senté a ver cómo el sobre


se resbala en la rendija que me recuerda el parpadeo


de los niños ansiosos: ella aun no me responde que me quiere


lunes, 10 de octubre de 2011

HACIA UN PAÍS DE DON NADIES


En México la corrupción provoca líneas a escala donde la gente sube, se tropieza o baja. Es aparentemente un tema de discusión, de matemáticas, de polémicas y censos, un territorio onírico incapaz de legitimar la mínima utopía.


Nosotros –error, impericia, pequeños detalles– nos ponemos en la boca del quien grita más, en los espirales de las redes sociales, y no sé si esperamos un milagro o al menos eso nos sirve como atenuante ante nuestra falta de valor cívico.


Es México un país de luchas sociales (las del Norte las únicas, las reales; las del Sur, reducidas a sus márgenes de maniobra, primero por reglamentar su ejercicio a través del periodismo local, ONG de todos colores, guerrilleros con licencia para turistear, como en Chiapas donde el hilo entretejido del espectáculo nos catapulta al primer mundo patrocinados por Tv Azteca o Televisa deportes) que hasta el más ingenuo se engalla y a las dos horas vuelve al silencio del módem por la pachurrez de las frases de protesta que lo fosilizan ante el “enter” nuestro de todos los días.


Si los reenvíos por mail que acusan a los malvados políticos tuvieran un mínimo de éxito, la libertad no se entendiera como un juego de PlayStation, como interpretación de lo nominado, padrones obvios de estudiantes, asalariados, zapatistas, filántropos que en sus tiempos libres subsidian desde su silla la revuelta que triplica a los hombres valientes. Es broma, claro.


A veces hasta pienso que nuestras revueltas tienen más de hobby que de batalla, y el ejemplo de que sea así es que acá se construyen teorías, capítulos de diarios íntimos (muy íntimos), nada que ver con el ejemplo de los jóvenes chilenos (acá hasta los colectivos de poesía lo primero que te dicen es que no son subversivos)


Podemos, pues, seguir en la simulación, el chisme, el recurso –entusiasta, sí– de denunciar desde tu Liga Leninista o de Ultraderecha por un mundo totalmente zoque, maya, fraislescano, posmoderno; pero en un país de realidades fatales, las apariencias bien caben en un frasco que se agita y se desparrama y que todos pisotean: tú, un zombie, un zeta, todos los que son Marcos, Ramírez u Ortegas, personas enamoradas de sí mismos cuando caminan bajo el sol en una caravana por la paz y a pesar de ello, no sé por qué, no se tiene la fuerza de salvar a D’Artagnan de las tropas de Vauban.


Imagino que es porque yo veo una película distinta. Y qué bueno.



Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; México


Luis Daniel Pulido



sábado, 8 de octubre de 2011

POR FIN, EL DÍA LLEGÓ

Foto: Black Jean



No me interesa tu afición a comprar libros de remate,


el fondo editorial de tu círculo de amigos,


el pastel que algo tiene de tus tardes en Mazatlán,


esa ciudad a oscuras cuando me dices que sólo puedo


ser tu amante y me besas y callas y me pides que te encienda


un cigarro y dejas que pase mis manos por tus nalgas,


chance y ahí haya una feria o un concierto de Pink Floyd


en las montañas rocosas de Afganistán y no en las playas


horribles de tu Chiapas querido





Cuando el sonido de tu celular suena y llega el mensaje


de tu novio con los instructivos que te guían a los enormes


palacios de gloria que juntos construyen en Nexos, Letras Libres,


la familia Burrón, los burdelitos literarios donde Carver


–qué pena– parece cantante de música norteña y tú te enroscas


como una víbora en tu anillo de compromiso y ves mis discos,


mis medicamentos, mis recetas: al niño X que se pone una pistola


en la boca para que al click el cerebro sea un parque vacío


o una enorme garganta abierta que no grita tu nombre


ni el “dios perdona lo que hago”




El calor de tu cuerpo va en mar abierto hacia ninguna parte


y digo: por fin, todo ha terminado





Luis Daniel Pulido

jueves, 6 de octubre de 2011

LOS HOMBRES RUDOS TAMBIÉN SON CURSIS

Luis Daniel Pulido, listo para roquear mañana en el Shiva




Después de todo, ¿qué es un niño sino un viajero del tiempo que se irá a pie hasta el futuro?


Bernardo Fernández




Hoy vi tu nota: tu letra y sus periferias gramaticales,


como si quisieras convencerme de no usar tantas comas,


puntos o acentos. Que todo es energía o besos de los que


se dan cuando terminan las películas




A veces –y sobre todo después de leer a Murakami–


me sale un poco lo japonés y me voy a la última


parte de la frase y te escribo: te voy a hacel el amooool




En la noche, cuando llegas y te descalzas


y abres los brazos en señal de que puedo


acercarme, me abrazas y me dices “como que


has comido muchos tamales para ser japonés, eh”




Y entonces busco tu rostro y sé que viene lo mejor:


tus ojos, tu sonrisa y todo eso por lo que daría la vida










viernes, 23 de septiembre de 2011

EL REGRESO DEL HALCÓN MILENARIO

Ramona Flowers


A Chari Coello, con afecto, cariño y sorprendido por los años que hicieron crecer a los niños que vi en mi barrio y yo sin darme cuenta

He platicado –en La Puerta Abierta– que te conozco
de hace un buen tiempo, que me di un gatillazo de cocaína
en el pecho y que entre por qués y maldiciones nunca
quise hacerlo

A veces mi temperamento sugiere la lectura intensiva
de un bonito recuerdo, la posibilidad de escribir
sobre el amor en las formas más sencillas,
que voluntariamente o involuntariamente
nunca diga esto ocurrió en mil novecientos
y tantos hasta este preciso instante que leo
a Proust, Waugh, los lumínicos de Victoria’s Secret

No creo en la paz como medida de agua mineral
o porción de tierra, creo en los grandes barcos
anclados de los apagones, en los bombarderos
de sedantes, en el vaho que arroja cosas al vacío

Hoy –dicen– me parezco al niño que fui:
He vuelto a perderme, a cortar el pan
en cuatro partes, a preguntar a qué horas
saldremos a la caza de las criaturas interplanetarias
que ponen en riesgo la señal por cable,
el proyecto “George Lucas para la Universidad
de Vermont”

Ojalá –pido– vuelvan las tienditas de las esquinas,
he inventemos palabras como azturtertirpurgruppen
y resoplemos el fondo vacío de los Boings de mango
y este país sea otro: sol ártico, isla del tesoro,
el Halcón Milenario





jueves, 22 de septiembre de 2011

TLAXCOAPAN, AYER POR LA NOCHE

Foto: Ami Ürbich


Es un hecho que pienso en ti;
por momentos, en el día, hago
contratos grandes de amor contigo
y somos protagonistas de una comedia
romántica de los años cincuenta
(a nosotros qué nos importa el 3D,
el espionaje, que nos pasen en la
matinée de los sábados)

En las tardes voy a mi cita con el médico
y le platico de nuestras ganancias en taquilla,
de que nos pillaron en las afueras de un motel
y saldremos publicados mañana en el Variety
porque ambos somos grandes actores,
además de tomar café juntos y ser amantes,
que nos enamoramos por primera vez
en el cruce peatonal de una ciudad con balcón,
octavo piso y cafetera

En las noches, y quizá porque el transporte
es caro, tardado y poco confiable,
nos ponemos tristes como una pareja sin hijos,
como el reverso de los discos de Portishead:
glaciares de un bosque andino o canadiense,
una cajetilla abierta de Camel,
pins que diseñaste y donde dices que el amor
si dura, dura el día entero

Por eso tomo el teléfono,
leo tu mensaje y marco y te confirmo
que las cosas siguen en su sitio,
donde las dejaste y donde empezamos
de nuevo

miércoles, 21 de septiembre de 2011

POR FAVOR, MÁS MIEL A LOS WAFFLES


Hoy es miércoles 21 de septiembre, según el calendario,
las mil quinientas placas blancas que como ases bajo la manga
caen sobre la mesa metropolitana de esta ciudad que desde
hace tiempo no es una pareja joven en el cuadrante AM
de una rancherita de esas donde debes morir por amor,
mujer, cosecha, narco o tierra

Morir, que eso dibuja en el aire el hombre que se fue de casa
cuando ve el reloj, va a una fiesta, pasa el dedo índice en la hoja de afeitar
y a unos pasos la persiana abierta deja ver el sol que entibia los muebles
y a pesar de ello siente frío

En lo particular –un sofá, un pequeño estéreo, cinco libros
y el diente de leche que el ratón no se ha llevado–
no creo en la taxonomía nacionalista de los que escuchan
a Valente Elizalde, el desahogo en los discos de los “gruperos”,
en el grito para dar cuenta de lo que somos según el evangelio
de matones y outsiders

Lo mejor para mí es abordar sin motivos ideológicos,
medievales o renacentistas mis discos favoritos:
el Dark side of the moon o cualquiera de King Crimson

Lo siento: nunca recurro a las viejas lecciones de los viejos maestros,
tampoco canto el canto a Chiapas ni me importa el día más importante
de sus vidas

Conduzco, cuando escribo, en carriles de alta velocidad;
y la muerte, amigos, no es el pliego incriminatorio de corridos
y mariachis

Mil veces Steiner en una futura marca de heroína en la playera
del Bayer o en una idea que no sugiera líneas de batalla
y sí un poco más de miel a los waffles