miércoles, 25 de febrero de 2009

AL PIE DE LA LETRA (DE CÓMO POR TI DARÍA LA VIDA)

La barra 51 apoya a Chincho. Foto de Armando Domínguez


Soy de la cajita el mero crujiente,
pieza gratis por los precios caídos:
anda, come, si es de oferta incluye
almohaditas de papa y crema,
nubes de aderezo, también arroz
y chiles golpeados y abatidos
embalsamados de cebollas:
soy el pollito confederado del viejo Oeste
para tus ganas abiertas de hincarme el diente,
pero no me canten las golondrinas,
sólo depositen en la cajita mi máscara favorita:
la de mi amigo El Hombre Araña.

Desde Pulidín City

Chincho, el pollito en fuga

jueves, 19 de febrero de 2009

CONCLUSIONES DE CHINCHO DESPUÉS DEL TEMBLOR

En la foto: un amigo, Nadia Villafuerte y Rodrigo Solís, después de la presentación del libro "¿Te gusta el latex, cielo? en Campeche

Entendí que el ruido de portones
y ventanas no eran los acordes de una sonata
(lo que no cae, resbala, patina, rasga, cruje, se estrella);
que el 066 no es una canción de Iron Maiden,
sino una variación macabra del “Consumatum Est”;
que la tierra se mueve y se inclina y se estira;
que a las 6:54 de la mañana con tremendo susto
se juntan las manos y Dios, el que muchos aseguraban
no existe, le basta un minuto para volverse omnipresente;
que aquel sueño de ver a mis vecinas en ropa interior se cumplió;
que en estos casos dos más dos se vuelve un montón de gente
corriendo y mordiendo con fuerza la vida;
que mi mamá se levantó, calentó la leche,
le dio de comer a los pajaritos y me dijo:
no que muy Spider Man, cabroncito.

HOMBRE DE FAMILIA

En la foto: Anita Pulido Rull, desde Harvard
Para Marco Pulido, por todo lo que me cuenta de mi papá.

Quiero que conozcan a mi familia. Mi esposa es alta, alta y de sus largos, largos cabellos desenredo fantasmas traviesos con olor a caramelos. Para que no lo confunda con el mar se lo pinta de rojo.
Tiene unos ojos grandes, grandes que cuando llora se forman grandes Imperios. Por supuesto que en esos días soy el más triste de los conquistadores.

Mi esposa es bellísima, que le basta un ademán para verla llena de flores cuando todos duermen y la luna se refleja en el agua con su traje de marinero anaranjado.

Mi esposa, después de tener dos lindos hijos, esconde su pancita con un vestido azul que da al balcón. Dice que hará dieta, pero yo le digo que es imposible borrar la línea del mar.

Mi esposa es alta, alta y tiene unas manos tan bonitas que incluyen boletos gratis al acuario de letras.

Mi esposa alisa el papel donde mis hijos, Selma y Daniel, dibujan planetas de canelones. Selma es la niña, usa lentes de agua y margaritas, parpadea mucho y al hacerlo suena como un pandero. Me dice papá con ese lenguaje de cucurucho lleno de garapiñados. Me dice papá muchas veces.

Daniel es el niño y tiene una mirada de avión que sobrevuela las cosas. Su corazón lleno de impulsos violentos asusta a su mamá. Supongo que son los mecanismos de la vida que se pliegan por un momento en sus tres años recién cumplidos. Mi esposa dice que ojalá no sea un terremoto como yo.

Tanto Selma y Daniel gustan de buscar tesoros en el fondo del mar, ese mar de papel crepé que su mamá conserva de sus talleres de teatro para niños. A mí me encanta verlos correr entre castillos y armaduras, comernos juntos los dragones de azúcar y gritar al mismo tiempo con ellos ¡Qué bonita es tu pancita, mamá!

viernes, 13 de febrero de 2009

POLAROID

Tengo un parche de algodones en mi ojo izquierdo. El adhesivo me provoca comezón en la ceja. El ojo se llena de agüita y es una escaramuza de orugas silvestres. Esto es a consecuencia de lo que escucho y según se trata: por la pupila dilatada. Yo sólo sé que no hay término más impropio. Yo le diría que es como si "improvisamos una hinchazón", o "su ojo es un fantasmita errante", quizá "se le atascó la imagen por algún lado" ¿Qué tal?

Pero mientras son peras, manzanas, grillos o saltamontes, lo primero que hago es ver tu foto. ¡Eres bien bonita! Qué más da ver de un sólo ojo si con el me basta para moverlo en círculos y ser "mirada amorosa de apache", o contemplarte hasta que tus pestañas se llenan de brisa de cuarzo cristalino.

Con un sólo ojo aún puedo ver tu foto, soplar tu cabello, pellizcarte tus pequitas, desarmar los números que marcan la fecha de tu partida, navegar con pequeños remos hasta besar tu frente, llevarte a mi corazón cuando siento que la vida es como la última página de un buen libro que mantiene firme banderas que nos guían a casa.

Me gusta ver tu foto, sentir que nos tomamos de las manos y que seguimos juntos bajo un paraguas de chicharras y luciérnagas en Mozambique.

¿De verdad existe un lugar que se llama Mozambique? ¿Podremos ir algún día ahí donde la gente que se quiere busca hasta debajo de las piedras lunas de miel? ¿Y éstas serán más ricas que los pistaches, los ates o los chocolates? ¿Vendrán en bolsitas de celofán?





LA DEMOCRACIA SEGÚN DON GATO Y SU PANDILLA

Foto: el maestro Arcadio Acevedo


Las caricias son los únicos procesos democráticos que conozco,
son determinadas secuencias donde el tiempo y el espacio
constituyen un solo lenguaje. Uno empieza por las manos
hasta llevar a cabo un beso, persuadiendo así tu desnudez
y la mía para ese país perfecto que es la cama, donde las almohadas
no crean distancias y los sueños descansan en cada parpadeo,
cada mirada, de frente a la vida tomados de la mano.



CHIMPIRÍN (FELIZ CUMPLEAÑOS BELLÍSIMA MAGA KENIA)

Maga Kenia, la feliz cumpleañera


Me sorprende -y reconozco que es casi gratuito- todo lo que me acontece a diario. Hablo de señales, mediodías, discusiones, amigos, cartas, el sabor de las paletas a costa de entender, sin reciclar, las mismas conclusiones.

Me sorprende que Estrella del Valle, amiga entrañable, se sorprenda que detrás de mis orejas no sólo aparezcan moneditas de la suerte, también fascinaciones, tristezas y horrores. Se sorprende que a veces mi tono despreocupado se vuelva reflexivo, caótico y que en todo esto, sin desmesura alguna, me vuelva curioso y me tire al piso y extienda mi sonrisa a sus labios con el mundo dentro de una bola de cristal para que, por 15 ó 35 minutos, no nos haga daño.

Me sorprende y con ello Maga Kenia, la forma de rehacernos desde la banca de un parque cada tres días teniendo como modelo histórico burbujas de jabón y mazapanes de tres pesos.

Para bien o para mal, me sorprenden las voluminosas concentraciones de gente para consentir algo que se llama libre mercado.

Me sorprende que aún existan los ornitorrincos en los popotes de las horchatas y que, el 80% de la población, sea parte de barbaridades como estar apuntando en un cuadrito gris palabras que dicen, es un mensaje. Qué ingrato es el aburrimiento.

Me sorprende que mis ex-novias no me hablen y jueguen sin mí a ser grandes.

Me sorprende el sol endecasílabo en los ojos de Maga Kenia y el sabor a galleta que tienen las estrellas, también el café con leche y el precio de los caramelos; por supuesto que ella me invite a su fiesta y no me diga niño tonto.

Me sorprende que mi niñez sea contagiosa y que en el microcosmos de un esquite el amor, cada tres días, sepa a chilito y mayonesa. Y que el planeta gira y gira y gira y gira alrededor de una botella de cerveza.

Sorprendente

Feliz cumpleaños, bellísima Maga Kenia

Desde Pulidín City

Chincho

sábado, 7 de febrero de 2009

WE CAME ALONG THIS ROAD*



A veces en las tardes leo a Walcott
y escucho canciones malditas para no caer
en la tentación de los actos justos;

dicen que los lunes por las mañanas
escribo aproximadamente diez poemas
depredadores, camaleónicos y septentrionales;

que pienso en ti, puede ser;
lo hago con la inspiración de un terrorista judío
que apuñala cientos de veces a Charly Brown en un bar londinense.


*Título de una canción de Nick Cave