
caeremos abatidos por el primer día de la semana.
Ya otros de encargarán de reclutar los próximos talentos;
y no hablo de Cupido de Dios o del diablo sino de un sicario
trasnochado, la señorita que hace cortes de caja a la medianoche,
el señor que corre a los niños del parque
El amor existe, es un instante,
y por eso no debemos perder minutos;
mañana nadie reprochará nuestra condición
de extraños y que nos quede poco tiempo
de vida: tú no quieres volverte irresistible
y yo no quiero escaparme de ti en un espejo
donde mis ojos sean el aullido de los perros
en la madrugada
Cancún, Quintana Roo; México. Verano de 199*







