miércoles, 10 de diciembre de 2008

ARMSTRONG COWBOY


En la foto, Ava Gardner

Siempre pasa y tengo que aceptar el hecho:
nadie contesta el teléfono y los avioncitos
de papel caen al suelo escoltados
por viejas películas del Oeste

Apenas ayer tipos como yo bebíamos cerveza
y ajustábamos –un puntito a la izquierda
o un puntito a la derecha- el desierto
en sepia de relojes mal puestos

Empeñado en amarte
bajo el calor de una estrella
cerraba a puñetazos los bares
y me perdía al interior de andenes
tendidos en los restos de la cena

Siempre pasa: mis dedos encienden fogatas
en el abc de los celulares donde te aviso
que me voy –como en el año 69-
a caminar descalzo por el tablero agujerado
de la luna llena

ADULTOS JÓVENES



(…)La gente de la Luna creía que era muy especial porque podía pensar sus pensamientos con la forma que quisiese. Con la forma de una olla o con la forma de una mesa, incluso con la forma de pantalones oxford. Y así, los hombres de la Luna podían hacer a sus novias regalos originales, como un pensamiento de amor con forma de taza de café o un pensamiento de fidelidad con forma de florero (…)

(…)Fue en esa celda que él pensó para sí un último pensamiento de desesperación con la forma de una cuerda, hizo con ella un lazo y se colgó (…) La gente de la Luna se entusiasmó mucho con la idea de la cuerda de la desesperación con el lazo en el extremo, y de inmediato todos pensaron para sí un pensamiento de desesperación y se lo ataron alrededor del cuello. Así desaparecieron todos los hombres de la Luna (…)
Etgar Keret (Un pensamiento en forma de cuento)



tenemos que ponerle precio a las propiedades,
entender que Dios ha creado al hombre,
las tarjetas de crédito, los bienes raíces
y la sed de sangre


crear iniciativas, firmar cada dos horas
y alcanzar la salvación en plazos y condiciones


hablar por teléfono y organizar las palabras
en pequeños grupos: a la esposa, a la amante,
al banco, a los accionistas de tu equipo favorito


no olvidemos que cumplir 38 años exige
-como militar disidente-
evitar catástrofes propias de la genética:
cero carbohidratos y planos más íntimos
con las dietas que tu mujer anexa al refrigerador
y la cabecera de la cama


es tiempo de ser amables y dejar ese humor
a mansalva para los hijos, de reconocer la filmografía
de nuestras infidelidades pero eliminarnos como personajes


escuchar “las mañanitas” sin especular
en cuántas balas se necesitan para acabar
con un conjunto de mariachis


hacer como quien cree en Dios:
escribir poemas de amor a las jóvenes viudas,
no engordar, ser fiel, mentir como Cristo
en su infinita misericordia para salvarnos del fuego
y mandar a la chingada la paella porque desde niños
comemos barbacoa y sin cubiertos


dejar que este país nos corresponda con placeres mínimos,
beneficiarnos por unanimidad de mujeres que se desnudan
y garanticen entre sus piernas el mercado libre de amores
a precios de moteles baratos


fumar menos y mantenernos humildes
ante tanta ocurrencia


cumplir 38 años intencionalmente sin necesidad
de que en presencia del profeta Isaías me aviente desnudo a la alberca


responder con gracia y energía al imbécil instructor del gimnasio,
organizar el número de estilos con los cuales se levantan pesas
y no argumentar cansancio frente a la enorme cadena de espejos baratos


quitarnos por voluntad propia el pan de la boca,
ser adulto joven experto en inversiones y ciencias políticas:
patriota y redentor de maestrías y licenciaturas
para terminar el día escuchando el himno nacional
con su enorme corte de caja que te cubre y te aplasta.

feliz cumpleaños

FELIZ CUMPLEAÑOS, SORPRENDENTE HOMBRE ARAÑA




no es Marilyn quien subraya esta fecha
ni Ava Gardner quien hace el par de preguntas
“¿eres casado?”, “¿me pagas el taxi?”


veo una ciudad que se derrumba en un té de canela,
el rostro enfadado de Dámaris Disner,
las cuentas que suman en números y tinta el gato colosal de deudas,
las campanadas a lo lejos de una montaña por las mismas mentiras a Pulsi Davis:
todo bien, cero alcohol, cero cocaína


me limito al mismo pastel de zanahoria,
a salvaguardar mis derechos de propiedad
en un poema que es el único punto de encuentro
con su propietaria: Claudia, dice que se llama


pero nuestra Marilyn sigue desnuda
y me canta “happy birthday” señalando
con un dedo en los labios el beso y su colmena de morfina


algunas palabrotas por la tendencia
de cómo discuten el soccer hoy en día
los astrónomos de las estrategias


luego las llamadas y los mensajes
de los rebeldes de la orientación vocacional:
escribe pero estudia una licenciatura
¿no es más redituable ser contador público que poeta?


y los veinte mil “me vale madres” en firmas a cheques sin fondos,
el olor a cobre y cordones de tela de la cárcel,
los olivos de una jeringa para fugarme despacio


despacio
despacio
despacio
despacio

des-pa-cio


despertar fugitivo sobre cartas de amor atadas con cintas,
barrios de continentes arbitrarios que en cuestión de segundos
dejan a merced del Perfect Day de Lou Reed
el olor a tequila de los verdaderos doctorados en poesía


es Marylin la que sale de un pastel,
es Ava Gardner la que arde y soborna
y no la virgen que posees el doce de diciembre


es el semen que las ahoga en medio de esta fiesta
y la tinta que revienta como flor de algodón
por los hijos que se escapan de tu boca


no es ningún extraño el que toca a tu puerta,
es el niño que busca a su perro en la ventana abierta
de fantasmas con su peso impreciso de sabanitas de queso


es tu cumpleaños, sorprendente Hombre Araña

miércoles, 3 de diciembre de 2008

HYDE PARK



Porque me despierto
y en la relación de cosas importantes
lo primero que hago es dibujarte
con el dedo índice en una postal
del Hyde Park de Londres

JUEVES


A Claudia Pon Cáceres


En algún momento
-y eso fue ayer-
sabía que llegarían tropiezos y topes.
Algunos por la arena en los ojos
de tu anterior universidad,
otros porque te faltan palabras,
déspotas de la ortografía y el diccionario

Sé que das vueltas a una repuesta
a medias en un papel lleno de alfileres,
que separas los dedos sobre lo irritable
que pueden llegar a ser las letras:
fracturadas, sin futuro y sin plan ortopédico.

En algún momento
-y eso fue ayer-
pido que esto te haga más fuerte,
que las mariposas del diseño gráfico
y los dobladillos perfectos de tu falda
sean parte importante del arte contemporáneo.

Nada nos obliga a estudiar,
a viajar, a leer.
Nada nos obliga a retirarnos
de los frutos de la inteligencia
tras un escudo de defensa antimisiles.
Nada.

Pero regreso al amor
y enumero las veces
que un poema mío
fue puntual a congresos
donde la palabra
es el único amigo fiable.

Y por eso te escribo poemas
que no tienen problema alguno
en ser garaje o alacena:
el lobo que hace aauuuuuuu,
el gato esponjoso al que le piso la cola,
estampita sin bacterias, ajonjolí de cocoles,
tu cajita de sorpresas.

TOUCHDOWN


En la foto, Luis Daniel Pulido, con su misma pinche camisa



Bromeaba con mi sobrino, aspirante a poeta y rock-star, que el título del libro de Pablo Neruda “Confieso que he vivido”, estaba incompleto. -¿Por qué, tío?- me preguntaba entre jugada y jugada del partido del lunes por la noche de la NFL. Lo que contestaba escribiendo la siguiente sugerencia: “Confieso que he vivido (de lo contrario fuera un zombi)”. El hecho nos hacía reír mucho y comer palomitas, de paso brindar abriendo sodas dietéticas y eructando “tooouuuchdooownnnnn”.


Mi pequeño sobrino, detalles literarios más, detalles literarios menos, no asume la poesía como desdicha humana y se permite pericias que reflejan asociaciones absolutamente libres propias de la edad y sus lecturas. El ensayo que prepara, por ejemplo, se llama “Del porqué Noticias del Imperio lo escribió un señor que se llama Fernando del Paso y no Darth Vader”.


Su mamá le asegura a mi mamá que soy la peor influencia para mi sobrino. Yo, lo digo abiertamente, no estoy de acuerdo. Un día me platicó sobre un joven de apellido Nuricumbo, pinta de gordo africano y prototipo de las llantas Michelín, que abusaba de su peso y estatura. Mi experiencia, mi edad y sobre todo mi capacidad para reconciliar, puso en marcha lo que sería el himno que acompaña a ese joven por el resto de su vida:


Nuricumbo, Nuricumbo,
de un pedo te tumbo

Por supuesto mi sobrino regresó a casa con un ojo morado y algunos raspones, pero nada de cuidado. Destapamos una soda, bebimos y volvimos a eructar “toooouuuchdooownnnnn”.

MIÉRCOLES



Claudia:


Qué buena noticia
es que la ciudad te gusta
y no tienes miedo,
que duermes entre orquídeas
de sabores y haces blu-blu-blu

Déjame te cuento:
ayer hice un agujero en la pared,
un corazón con la pipí,
un dinosaurio que se llama “calcetín”

Qué buena noticia lo del clima,
que no tienes miedo,
que llegas a la universidad
con el gallito presuroso por no peinarte bien.

Y a falta de gel, salivita:
el polen de la abejita
que dice ay-ay-ay

Déjame te cuento:
que en una escalera de hojas secas
exprimo limones y alzo las cejas,
y en la almohada de mis párpados
boyas y pestañas de tu niño poeta

Qué buena noticia
la de que hoy es miércoles,
que el Capitán Trueno se cuelga
de tus pulgares y jura y patalea
porque no sabe volar.

Déjame te cuento:
que no alcanzo los pedales del piano,
pero escribo “Claudia” en un compás aterciopelado
como vals de chamoy sobre las olas
donde tarareamos ja-ja-ja

¡Qué bonita luna llena!

Desde Pulidín City

Chincho