Mi relación con la muerte sigue siendo la misma: estoy totalmente en contra de ella
Woody Allen
de este país; el trabajo, los emplazamientos,
la del estómago y las judiciales,
me ubican en otro lugar: bajo las luces
de una fábrica, las mazmorras de un régimen
—porque eso es—
que se revuelca en todas las teorías de poder,
de socios que escupen cruzadas como los perros
orinan las calles,
que hacen de la tierra vuelta continua,
sin altos totales para ceder el paso
a la razón y atropellar tus derechos;
quise cantar el himno nacional para pasar desapercibido,
que no se me identifique como un traidor a la patria,
pero mi nombre aparece
en el Registro Estatal de Personas Desaparecidas;
mi nombre es Carlos Emilio, mi madre me busca,
y —caray— no pude marchar,
ser parte de esa enorme boca que escupe al cielo
lo siguiente: ¡por el principio irrenunciable
a que los pueblos deciden su propio destino!
No todas las hienas comen por hambre
Luis Daniel Pulido

