martes, 18 de julio de 2017

SPIDER MAN EN UN MUNDO MÁS QUE EXTRAÑO



Las ex esposas siempre serán parte de nuestras vidas, luces que se abren paso en una resaca de las que dejan las fiestas en Las Vegas; claro que las mías se arman en cantinas locales, los fines de semana, un domingo futbolero, a veces un jueves nomás para calentar la garganta y cantar como el buen Lemmy Kilmister. Pero ahora, con los celulares y el chivo expiatorio de todos los males, el WhatsApp, no hay un mínimo de oportunidad de librarse:

–Pulido, ¿tienes WhatsApp?

–No, mi celular es de los austeros, no tengo WhatsApp

–Jajajajaja, ya vi que sí tienes WhatsApp; vi y leí tu perfil, tu foto del Kung Fu Panda y esa mamada de “mi rayo es el rock”

–Okey, sí tengo, pero hace un mes me pidió una actualización y olvidé mi contraseña; no tengo acceso a mi cuenta

–Jajajajajaja, no mames, no me quieras tomar el pelo, acabo de ver que tu última actividad fue hace quince minutos. Mejor dime que no me quieres contestar

     Y hago cuentas: si ellas no se siguen quitando años, y yo no he olvidado contar, soy mayor entre cinco y diez años, pero a diferencia mía ellas sí han aprendido a usar todas las aplicaciones del iPhone, algo que para mí es un verdadero calvario.

     Pero el amor es una memoria activa, dinámica, participante, con algo de ruido y furia que habilita y marca el tono de voz de lo que serán las próximas conversaciones, como la que tuve en Guadalajara, en los dominios burgueses de mi ex mujer y bajo el peso de su pie feminista en mi cuello y frente a sus amigas y amigos, todos y todas, ellas y ellos, las y los, chiquillos y chiquillas:

–Escuchen Maribel, Susana, Caty, Chelita, Irina, Selene, Karina, Maité, Georgina, Adriana, Gerardo, Petra, Paty, Bety, Gabriel, Alex,  Bessie, Victoria ¿Saben por qué este cabrón no tiene novias chiapanecas?

–No

–No

–Pues no

–Tampoco

–No

–No

–Porque allá ya saben la clase de hijo de la chingada que es

     Hay, y lo he aprendido a lo largo de mi vida, gestos, guiños, respuestas comodines que se adaptan a toda situación incómoda. Me levanté, mandé besos y fui por hielos a la tienda. Tras de mí risas y brindis por el superhéroe caído.

     Las separaciones son dolorosas: uno ve hacia atrás y ve la ciudad y las calles que se construyeron en la cama, cómo se pueblan de fantasmas, mis largos recorridos con los ojos cerrados. Y quisiera decirles que las amo pero hay tantos conspiradores reunidos alrededor de un discurso de guerra que separa nuestros mundos. Y lo entiendo: mis ex parejas crecieron demasiado rápido y yo me quedé en un párrafo de un libro sobre piratas y barcos.

     Algún día usaré todas las aplicaciones de un celular último modelo; algún día contestaré todos los mensajes habidos y por haber en pantallas luminosas; algún día –y aunque esto no sólo depende de mí– las mujeres podrán salir sin miedo a las calles; algún día todos sus reclamos me harán crecer y entenderé mi melancolía por todas las cosas. Y estaré conectado y en línea esperando, siempre, volver a verlas.


Luis Daniel Pulido

domingo, 11 de junio de 2017

ALBIS Y EL JARDÍN DE LOS CEREZOS



Me has contado de tu niñez en La Habana,
los curadores, los galeristas, los argüenderos;
de la hora del planeta y la plaqueta del Parpalló
en Valencia;
y del backgammon y el hombre sudoroso
contra la mesa

Me has contado –acento cubano de por medio–
de Albis y sus inéditos;
de los fantasmas que se asoman en las coladeras,
de las luces diminutas a lo lejos:
el mar en algún lugar de México

Me has contado de las guaguas,
la metamorfosis de hombres malhumurados
que golpeaban la puerta con armas de fuego;
del flash de los turistas que asemejaba
los truenos de la tormenta;
de Albis, la poeta, que soltaba los platos
gimiendo el huerto seco de un infarto

Me has contado de la neblina más espesa,
el olor a ron de la filatelia,
los barcos antiguos, el marxismo académico,
de la periferia colonial de Varadero,
de las luciérnagas en la selva

Me has contado de los boleros cosmopolitas,
salones llenos de espejos;
de Albis, tu madre, al balcón en espera
de canciones de Armando Manzanero,
el Jardín de los Cerezos

Me has contado de los balseros ahogados,
de la rama que se quiebra,
el pecho del pájaro que se abre,
la pierna que se gangrena;
las apariciones de fantasmas,
lo que escribes: tu novela

Y te escucho y te leo noche tras noche


Luis Daniel Pulido

lunes, 8 de mayo de 2017

YO SOY GROOT



La astilla en la punta del índice,
el guiño en la más profunda oscuridad:
sorbo de agua, doberman de arena,
la puerta que olvidaste cerrar

Árbol que no sembraste,
espectro de hojas secas,
rumbo cosmopolita
de una nave espacial

Y tú: que reavivas la llama
y me haces bailar


Luis Daniel Pulido

EL NIÑO QUE FUI ES HISTORIA (BUT I WILL RETURN, BABY)



Soy un adulto: un adulto con los recibos
de luz y agua y teléfono pagados,
que apaga las velas del pastel tomando
whisky de la botella,
que limpia los restos de galletas en la cama
cinco segundos antes de que entres al cuarto:
nuestro Viejo Oeste de sexo y donde te empoderaste
e hiciste de nuestro amor La masacre de Texas

Soy un adulto: un adulto con un árbol genealógico
con escudos y banderas,
un adulto que se aguanta las ganas de hacer pipí 
para no interrumpir la lista de libros que leíste,
las veces que tu gato se perdió en la semana,
el número de machos (alfas) que participaron
en la Conquista de México,
en el Mundial de futbol pasado,
en la acuñación de monedas

Soy un adulto: un adulto que juega Xbox con Lio Messi,
que se acomoda un testículo de dimensiones descomunales
y que miente: no es vegano ni vegetariano ni comparte
contigo contraseñas de ningún tipo: se pone de pie, 
tritura chocoretas con las muelas, come carne cruda 
y rellena su plato con la sopa de ayer

Puedes dormir tranquila:
tengo alka seltzers para mi dolor de panza


Luis Daniel Pulido

viernes, 28 de abril de 2017

NO TODOS SON SEBASTIAO (PERO UN NIÑO SOLITARIO ATISBA BARCOS EN EL HORIZONTE)

Foto: Sebastião Salgado

No es el fonema aleatorio de la violencia
por el que paga Europa o el Pulitzer americano;
es el borrador de la infancia en los pequeños
remolinos de la conciencia:
la lluvia que golpea la ventana,
NO la persistente firma de propietario,
la socarronería noticiosa de la tragedia

Aforismo de luz y sombra,
NO la civilización de espectros propios y ajenos,
los que se olvidaron de los mundos imposibles
y se apoltronaron en una pila de cadáveres:
animales de carroña que no atisban límites
y atiborran el guardarropa de denuncias sociales

Olvidaron –una vez que ganaron premios–
los subrayados de sensibilidad y ética:
comadrejas del cuarto oscuro,
moscas (y compañeritos) de la prensa

Luis Daniel Pulido

domingo, 16 de abril de 2017

CANTO I: EL PUÑO DE DRIZA




Yo si quise llegar a la luna,
decir “el futuro es hoy”,
tener amigos –no importa–  con padres
sobreprotectores: que si Pablito, Gina y Pilo;
y Chava, la Nena, Ficho, Magda

Tener un banquito junto al fuego,
subir a la azotea: ser un gigante
bajo la sombra de una cometa

Yo si quise llegar a la luna,
un jueves quince de mayo,
a las seis de la mañana:
constelación de porras en México 70,
sentir descalzo la tierra

Perforar con los dedos el papel de china
y ver a través del bosque:
río abajo, cardúmenes violetas,
un beso de mamá: la hojarasca,
danza de timbres postales

Yo si quise llegar a la luna:
mar a profundidad,
alta montaña de los Cherokees,
el viejo lobo que muere


Luis Daniel Pulido

jueves, 23 de febrero de 2017

SALVANDO EL AMOR EN TIEMPOS VIOLENTOS





El amor fuera del papel,
sin letras chiquitas,
cláusulas con un largo índice de demandas,
sin lobo en medio del bosque,
Sor Juana remasterizada

El amor en horribles noches de tormenta,
en barcos al borde del abismo,
en barriles de cerveza,
rock and roll toda la noche

El amor sin V de Vendetta,
gánster decepcionado,
Calígula de aves negras revoloteando,
piedras en el camino

El amor sin dolores de cabeza,
sierras eléctricas, asesinos seriales,
preguntas incómodas:
“¿Quiénes son todas esas mujeres
en tus redes sociales?”

El amor como moneda al aire,
juego de pin pon, acusado al paredón,
un último deseo “no dispares”

Si te vienen a contar cositas malas de mí,
no les creas y márcame cuando se te pase


Luis Daniel Pulido

martes, 21 de febrero de 2017

MUCHACHO RUDO CON MUCHACHA DE FORO CULTURAL INDEPENDIENTE



En México se come bien –le dije a la aficionada
a los arcos barrocos, el espacio exterior,
las bancas en los parques con palomas,
la educación sentimental en 140 caracteres

“Olvídalo, se come en exceso”,  corrijo como quien
da pausa a la música en Spotify y se sabe es el ronroneo
del tren a medianoche, el único rostro masculino
que da seguridad en caso de incendio, ataque nuclear,
seres de otra galaxia, ex mujeres enojadas

La comida –genealogía de conquistadores y conquistados–
es corona de azahares, tallo con espinas,
duelo de vaqueros, la pregunta desafiante:
“¿Quién morirá primero?”

“Nadie”, le digo a la aficionada a Bukowski,
el performance, el ruido de fondo,
la zozobra, los travestis asesinos

Un eructo, como un conejo de fuego,
abre los labios de la muchacha
que alcanza a decir un casi inaudible
“qué pedo”

El Alka Seltzer ha equilibrado el Universo –digo yo
con las pepitas de calabaza que ya no quiso aceptarme


Luis Daniel Pulido

lunes, 6 de febrero de 2017