domingo, 30 de octubre de 2011

NO TE RINDAS, SPAWN

Foto: Lilly Panic



Tengo pendientes, correcciones a temas inesperados,


mi opinión sobre el fin de año político, ubicar el terreno


que absuelva a los gatilleros de ultramar y sus anexos


a Marvel o DC Comics; el mercado negro que ilumina a Sin City,


a los genios financieros bajo la sombra de Spawn: el Marshal


impaciente de la muerte.




Buscar, no con muchos ánimos, valses, mazurkas


los sitios imposibles que construye una alemana


cuando se enamora de la salsa caribeña y respira hondo


y recorre cuatro cuadras hasta la cama y pierde la vida


sin decirme adiós. Todo un espectáculo, sin duda.




No sé qué hacer primero, si una introducción general


con fuentes directas, ya saben, con algo de Espartaco


en las reglas de redacción o irme suicidando razonablemente


como roquero maldito a punto de cumplir los veintisiete;


o como el trasnochado en el punto final de la fiesta:


comiendo tacos al pastor en algo que va más allá de los convenios


literarios: asumir la fisonomía de Satanás en un soplo de pornografía


y luego caminar a casa feliz de estar en medio de cinco mujeres


en topless.

sábado, 29 de octubre de 2011

NO MUERAS POR MÍ, VAQUITA

Foto: Miss Sam /Alemania



Ayer comí taquitos,
taquitos de carne de vaca.
Vacas nominadas a la Tierra
de la Alegría, según la carta de precios



Les puse salsa con pulso de cirujano:
natural y con el amor de la infancia
¡Oh, qué bonitos ojos tenía Ivonne Handall!



Me hablaron de cortes
y de cómo el lomo y la ubre
llegan a la mesa por las relaciones
comunitarias entre el cuchillo
y la sangre



No te asustes
–me dijo una voz de astronauta–;
y remarcó –no es violencia,
es sólo una vaca muerta



¡Salen dos de ubre
y tres de carne asada!



Una vaca viva es un próximo
taco aún sin saberlo



Ha muerto otra vaca y su espíritu
de tierras tropicales va en una lágrima
cuyo peso la lleva al cielo



Adiós, vaquita; salúdame a San Pedro

jueves, 27 de octubre de 2011

MARINA




Para Marina Ileana


Hay una constante en mi vida: se me acusa de ser demasiado infantil. Confieso que esto nada tiene que ver con el alza al precio de la leche, aunque conviene añadir mi afición al cereal y los fruti lupis.


Supongo que Marina, acostumbrada a párrafos extensos, se desesperaba con mis dislates verbales carentes de excelencias literarias. Siempre quise escribirle un poema bien bonito y sólo, a lo mucho, le dije: te amo.


Algo tengo de comilón y por eso la mordía ante la escasez de terrenos comestibles en el refrigerador: –Ay, ay, ay, ay, ay, ay –brincaban las letras en los labios de Marina.


–¡Si me vuelves a morder no habrá lunes de futbol americano! –gritaba. Pero yo practicaba el arte de la resurrección en sus ojos, ahí donde teorías y analogías son lo mismo.


–Te trato como a un niño ¡eres un niño! A lo que escrupuloso como –por supuesto– un niño lo es previo a la travesura, le decía: tengo frío, abrázame. Y Marina me abrazaba sin importarle que nunca le escribiera un poema que valiera la pena.


Cuando ella se fue para detonar movimientos civiles en pro de un mundo para adultos, me dejó el Imperio del Suéter en el armario porque –me dijo– sé que algunas veces tendrás frío y ya no estaré contigo. También me dejó una foto y una ciudad a favor del viento. Cuando quiero darle un beso escribo poemas que en realidad son veleros.


Algún día creceré y seré un gigante. Te lo prometo.





martes, 25 de octubre de 2011

ADIÓS AL CÁUCASO



Fotos: Lilly Panic, Munich, City, Germany




Has dejado los virus informáticos


tu imagen de Tomb Raider,


de viuda negra del Cáucaso;


esa mirada de mujer sola de Liguria,


la sección oriente del Tec de Monterrey


donde te inventaste un restaurante asiático,


la terminal 4 del aeropuerto de Madrid,


carpas –ya sea de cerveza Heineken


o Corona– donde el rock no es una carta


abierta para jóvenes idiotas, un coche bomba


jalado por cuarenta ratones sino todo lo contrario:


un corazón que no escribe notas informativas,


diagnósticos con criterios puntuales ni pintas


que reagrupen sociedades de denuncia.


Ya no hacen falta.




Haces de tu mirada la guerra que se prolonga


hasta estos días y a la cual me uno y no espero


el bullicio de los bares mexicanos (ahí donde


la contrainsurgencia es una payasada o cleptocracias


con sabor a carracas de cerdo)




Espero –estoy preparado– una mina,


una calle solitaria con olor a humo y fuego,


que me subas al Nevsky Express y no pase nada:


que el cielo se abra y tú y yo no bailemos tan mal




Luis Daniel Pulido


jueves, 20 de octubre de 2011

EVERYBODY NO ES TODOS

Foto: Sara Patrycja


Because something is happening here
But you don't know what it is
Do you, Mister Jones?


Bob Dylan





No compartimos nada: un ferrocarril con grilletes


de un tiempo que se fue, empujones en conciertos


de los Cadillacs, slams sobre el cráneo norteamericano


de Megadeth, tampoco pintamos palomas de la paz


–esas cosas son puterías, dijimos– al corear las canciones


de los reunidos Caifanes






Hemos dejado el ritmo pausado y caprichoso


de la generosa compañía que dan las declaraciones


de guerra, el lento procesador de textos que cargamos


desde 1994, el ganar –no sé qué diablos– sin mover


los labios






Ya no más caravanas e inventarios que multipliquen


periódicos en grandes cantidades






Hoy apostamos al polvo de las bibliotecas,


a escribir tu nombre y el mío en una barra de hielo,


a intercambiar discos e inventarnos otras premisas:


Ser verdaderamente un par de jóvenes desesperados


y evitar la raza que surge del diálogo






Aprender a defender una ciudad caótica,


al actor en escena, los oleajes para surfear,


a mi madre que pide un par de monedas


y no me reconoce como hijo





Chiapas; México










miércoles, 19 de octubre de 2011

BESSIE Y LOS PUENTES ALTOS

Bessie Cerón



Bessie no es mi amor imposible,


ese salto al escenario con una bomba


entre las manos, es esa sonrisa que me toma


por descuido, mi american beauty de legos


o gráficos de chantilly de una Tlaxcoapan


austral que sólo ella y yo vemos




No somos novios ni amantes ni amigos,


esas cosas que según vienen en las líneas


de las manos, en los horóscopos que lanzan


piedritas al río para evitar ponernos un revólver


en la cabeza o a dos centímetros del pecho


o en la sopa o a la hora de elegir qué bungee


hace el surco más largo hacia la nada




Bessie es mía y el cronómetro marca tres segundos,


no importa el montón de gente mirándonos


al fondo del puente




Luis Daniel Pulido


Tuxtla Gutiérrez, Chipas; México

domingo, 16 de octubre de 2011

AYER LEÍ A MAX ROJAS Y LUEGO CAMINÉ CUATRO CUADRAS Y ESCRIBÍ ESTO

Foto: Nikki, del blog de lo que ya se sabe: y un poco más


No sé si escribo poemas, es decir, con el aplomo


de la cadencia, el sonido mínimo del sol,


de una patria, de un melón partido a la mitad




Ayer leí a Max Rojas, ladrón de Lupitas,


Beatrices, Eurídices. En realidad nunca


me ha preocupado si soy poeta,


un buen poeta, quepo bien en los asientos


de un aeroplano pequeño y digo ¡papita!


y aparezco acróbatas, quinielas con nueve aciertos,


a Gisele Bundchen diciéndome “hazme el amor,


pon en mi lengua el heptasílabo que incendie mi cuerpo”




Por supuesto no sé hacer el pinche heptasílabo;


sé de jardines iluminados, rematar a gol como


el “Chicharito” Hernández, profanar tortas ahogadas,


paellas, chiles en nogada con mi aletita de tiburón


en la espalda y tarareando el tema de Jaws




Tantan tantan tantantantantan tantan tantan tantantantantan



miércoles, 12 de octubre de 2011

LUPITA EN EL CIELO CON DIAMANTES (Y MIS AMIGOS CELEBRANDO EL ANIVERSARIO DEL POPOTITO22)





















Fotos: Pepé Nucamendi




Te levantas a las seis de la mañana;


hay –aun no abres bien los ojos– el alfabeto


de una idea que no terminas,


la edición cargada de sugerencias que te exigen


en tu trabajo, las partituras de una música


que no viene del cielo sino de los huesos


que amurallan el corazón de tu hermano,


del primer vistazo al mar que se aleja


y da paso al menú del día: cereal, leche,


jamón, fruta, pan tostado, el frasco casi


pegado de mermelada con el que ejercitas


tus brazos y te corona con el primer lugar


de la halterofilia doméstica




Te preparas y no sé si escoges lipsticks


o incendios




Yo –un tipo formalmente serio– te dejo


en un sobrecito las playas de Puerto Vallarta




No un poema: detesto los argumentos sobre la belleza




Nunca pierdas de vista mi playera de Slayer










martes, 11 de octubre de 2011

ME HACES TANTA FALTA JENNY GUMP



Las cartas no rodean muros,


conquistan uno a uno países que me quedan lejos;


son como ruedas sin aceite: chillan y ruedan


y aplastan hileras de hormigas y hasta un gusano


de maguey satánico (que según cantaba igual


que Ronnie James Dio)






Confieso que soborné al guardián de los poemas


excelentes y escribí una carta a un juego de críquet:


era el medio tiempo, las 8 de la noche del 21 de octubre


de 1997 cuando Pakistán bombardeaba Cachemira


y yo buscaba, entre palos e insultos y goles anulados,


a la niña más bonita de los jardines que aran las bombas


que caen en la nieve y colorean de sangre y huesos los inviernos más fríos






Ensalivé el timbre, el mármol de un pequeñísimo


Bosque de Chapultepec, y me senté a ver cómo el sobre


se resbala en la rendija que me recuerda el parpadeo


de los niños ansiosos: ella aun no me responde que me quiere


lunes, 10 de octubre de 2011

HACIA UN PAÍS DE DON NADIES


En México la corrupción provoca líneas a escala donde la gente sube, se tropieza o baja. Es aparentemente un tema de discusión, de matemáticas, de polémicas y censos, un territorio onírico incapaz de legitimar la mínima utopía.


Nosotros –error, impericia, pequeños detalles– nos ponemos en la boca del quien grita más, en los espirales de las redes sociales, y no sé si esperamos un milagro o al menos eso nos sirve como atenuante ante nuestra falta de valor cívico.


Es México un país de luchas sociales (las del Norte las únicas, las reales; las del Sur, reducidas a sus márgenes de maniobra, primero por reglamentar su ejercicio a través del periodismo local, ONG de todos colores, guerrilleros con licencia para turistear, como en Chiapas donde el hilo entretejido del espectáculo nos catapulta al primer mundo patrocinados por Tv Azteca o Televisa deportes) que hasta el más ingenuo se engalla y a las dos horas vuelve al silencio del módem por la pachurrez de las frases de protesta que lo fosilizan ante el “enter” nuestro de todos los días.


Si los reenvíos por mail que acusan a los malvados políticos tuvieran un mínimo de éxito, la libertad no se entendiera como un juego de PlayStation, como interpretación de lo nominado, padrones obvios de estudiantes, asalariados, zapatistas, filántropos que en sus tiempos libres subsidian desde su silla la revuelta que triplica a los hombres valientes. Es broma, claro.


A veces hasta pienso que nuestras revueltas tienen más de hobby que de batalla, y el ejemplo de que sea así es que acá se construyen teorías, capítulos de diarios íntimos (muy íntimos), nada que ver con el ejemplo de los jóvenes chilenos (acá hasta los colectivos de poesía lo primero que te dicen es que no son subversivos)


Podemos, pues, seguir en la simulación, el chisme, el recurso –entusiasta, sí– de denunciar desde tu Liga Leninista o de Ultraderecha por un mundo totalmente zoque, maya, fraislescano, posmoderno; pero en un país de realidades fatales, las apariencias bien caben en un frasco que se agita y se desparrama y que todos pisotean: tú, un zombie, un zeta, todos los que son Marcos, Ramírez u Ortegas, personas enamoradas de sí mismos cuando caminan bajo el sol en una caravana por la paz y a pesar de ello, no sé por qué, no se tiene la fuerza de salvar a D’Artagnan de las tropas de Vauban.


Imagino que es porque yo veo una película distinta. Y qué bueno.



Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; México


Luis Daniel Pulido



sábado, 8 de octubre de 2011

POR FIN, EL DÍA LLEGÓ

Foto: Black Jean



No me interesa tu afición a comprar libros de remate,


el fondo editorial de tu círculo de amigos,


el pastel que algo tiene de tus tardes en Mazatlán,


esa ciudad a oscuras cuando me dices que sólo puedo


ser tu amante y me besas y callas y me pides que te encienda


un cigarro y dejas que pase mis manos por tus nalgas,


chance y ahí haya una feria o un concierto de Pink Floyd


en las montañas rocosas de Afganistán y no en las playas


horribles de tu Chiapas querido





Cuando el sonido de tu celular suena y llega el mensaje


de tu novio con los instructivos que te guían a los enormes


palacios de gloria que juntos construyen en Nexos, Letras Libres,


la familia Burrón, los burdelitos literarios donde Carver


–qué pena– parece cantante de música norteña y tú te enroscas


como una víbora en tu anillo de compromiso y ves mis discos,


mis medicamentos, mis recetas: al niño X que se pone una pistola


en la boca para que al click el cerebro sea un parque vacío


o una enorme garganta abierta que no grita tu nombre


ni el “dios perdona lo que hago”




El calor de tu cuerpo va en mar abierto hacia ninguna parte


y digo: por fin, todo ha terminado





Luis Daniel Pulido

jueves, 6 de octubre de 2011

LOS HOMBRES RUDOS TAMBIÉN SON CURSIS

Luis Daniel Pulido, listo para roquear mañana en el Shiva




Después de todo, ¿qué es un niño sino un viajero del tiempo que se irá a pie hasta el futuro?


Bernardo Fernández




Hoy vi tu nota: tu letra y sus periferias gramaticales,


como si quisieras convencerme de no usar tantas comas,


puntos o acentos. Que todo es energía o besos de los que


se dan cuando terminan las películas




A veces –y sobre todo después de leer a Murakami–


me sale un poco lo japonés y me voy a la última


parte de la frase y te escribo: te voy a hacel el amooool




En la noche, cuando llegas y te descalzas


y abres los brazos en señal de que puedo


acercarme, me abrazas y me dices “como que


has comido muchos tamales para ser japonés, eh”




Y entonces busco tu rostro y sé que viene lo mejor:


tus ojos, tu sonrisa y todo eso por lo que daría la vida