miércoles, 12 de junio de 2019

BREAKING BAD



Las razones –que al compartirlas
se vuelven los protagonistas de la tragedia:
el Screenshot, las capturas de pantalla,
las diagonales de “likes” y comentarios,
no pueden ser falsas: metiste la pata

¡En-el-refrigerador-no-hay-cervezas!

No hubo necesidad del micrófono inalámbrico;
y para nada sirvió que alzara el ala del sombrero
con mi aire de cocinar metanfetaminas,
del señor de Malcom el de en medio

Ella lo dijo: se te está cayendo el pelo

Ya –tranquila– no subas mi foto a Facebook

Es tarde

Luis Daniel Pulido

lunes, 20 de mayo de 2019

TIBIA Y PERONÉ (DÍA DE JUEGO)



Recuerdo la hora: 2 pm. Campo Flor del Sospó
en Tuxtla Gutiérrez, minuto 15 ó 20, quizá 25
del primer tiempo

El sol era un avispero de luces
que cegaba; así la pelota filtrada,
el mano a mano: portero contra delantero

Fui con todo –ostentaba el sello imperial
de la Fuerza

El delantero estrelló la pelota contra mi cuerpo

No hubo gol

Mis defensas se llevaron las manos al rostro,
mi pierna estaba hecha pedazos

Un año de recuperación
y un río que vuelve sobre sí mismo
es lo que recuerdo

Y la muchacha más bonita de la prepa,
apenas, es notificada

Luis Daniel Pulido

*En la foto: Selección de Futbol del Instituto Tecnológico Regional de Tuxtla Gutiérrez, Can Cún, Quintana Roo, 1990.

jueves, 16 de mayo de 2019

YO QUIERO CANTAR “WE ARE THE CHAMPIONS”




No sé cómo decirle que es bonita,
que lo es cuando toma el teléfono,
cuando cae una gota de agua grande
en su cabeza,
cuando dice “arsh” y va por la vida
como si nadie la ve

Porque ser bonita no es cosa
de suerte, hay reglas: un pequeño
paso a la derecha, un guiño que merece
transmisiones en vivo,
un “no sé qué”: línea delgada entre
un ejército de abogados
y un “sí” en Instagram

Y es que no sé cómo acercarme,
me dan calambres,
me caen cubetas de agua de mi pueblo,
me congelo: mira, mira, mira

Y no me muevo

¿Hay un doctor cerca?

Luis Daniel Pulido

miércoles, 15 de mayo de 2019

YO SIEMPRE HICE REVUELTAS COMO BILLY BRAGG*




Creo –la confesión está a la altura
de las circunstancias– que en aquella prepa
de los ochenta hubiéramos asaltado a la planilla verde,
su revuelta de naciones, la resaca mitológica
por no alcanzar –nadie  lo entendió–
figuras legislativas en la pequeña corte de bribones

Y es que uno dibuja sus propias postales:
notas tenues, apagadas, sin el delirio
necrológico y en orden de las cosas,
con la puñalada en pleno pecho porque
–como en esos años– aún se es intenso,
borracho, dramático

Claro es que:

La sangre no nos hermana ni la troupe de Ginebra,
el calor del verano, las playas a las que no fuimos

Hermana el poema y su olor a barco de madera,
el arroz que se quema,  la última bengala que se apaga

A veces, como a las seis de la tarde,
cierro los ojos y sueño

Luis Daniel Pulido

*Del libro WE ARE MOTORHEAD (EVOCACIONES DEL TEC, 1986) (Tentativo)


Foto: Olivia Bee

sábado, 11 de mayo de 2019

EVOCACIÓN DEL TEC, 1986*



La adolescencia no me atrapó al vuelo
–dejaba una secundaria cuya inteligencia
se reducía al baile rural de las estrofas patrióticas–
y no era –en presencia– un corte de caja
ni una idea moral para el siglo de la propiedad privada,
la libre empresa, los poderes supranacionales

El lenguaje de aquéllos años no ensordecía
a la opinión pública, la gran incertidumbre
por los asuntos del planeta;
era yo, solo, contra el mundo en dos campos
antagonistas: el amor a una joven incapaz
de reinventar apuestas por la Historia
y la soledad estrechamente asociada
a la voluntad política y las infinitas
tragedias sociales

Tenía quince años

Y el avión de papel no deja de volar en el salón de clases

Luis Daniel Pulido

*Del libro Greatest Hits Vol. II

lunes, 29 de abril de 2019

CRUSOE EN EL CAFÉ DE LAS MAÑANAS



Uno puede ser una isla,
un pedazo de tierra sin coordenadas geográficas
harto de la propaganda sobre el hombre gregario
y las monarquías inexistentes: la cantina,
el grupo de poetas, los lunes de la CNTE

Detenerse convencido de que la mitad de personas
de este planeta no son actores sociales,
bases de un partido político,
partes de una controversia:
tendencias en blanco y negro que asisten
a la navegación de quienes exigen
el papel protagónico en los temas del día

Desaparecer de la democracia competitiva,
el tránsito autoritario del internet de las cosas
–la Hidra de Lerna, la cólera del Pélida–
la preocupación capitalista por el rendimiento

La lluvia, amigos, la lluvia que escribo es de 1971

Allá ustedes con su inicio de semana

Luis Daniel Pulido


Foto: Bernard Plossu, Mexico DF 1966, México, 1966.

domingo, 7 de abril de 2019

CONFESIÓN DE FE




El temperamento no es una ciencia política ni social: es el ser humano transfigurado, grito sordo que nos diferencia de otros.

El cerebro opera y va conformando planos, escenarios, disfunciones. Es en esto último donde hago un alto, electroencefalograma en mano, espectáculo neuronal de islas no precisadas, de subibajas, hipotermias, francotiradores.

He sido malo y violento, y lo he sido desde niño. Viví aislado, pero conforme pasaron los años encontré en el humor, la risa y el placer mi nuevo código genético.

Hice cosas buenas, no muchas, algunas en el terreno deportivo; las últimas, desafiando el poder militar de la literatura.

Soñé que soñaba que era un buen hombre y me enamoré y amé y aunque nunca tuve hijos, en la parte de una neurona sana supe decir correctamente el nombre de ellos y el de su mamá.

No pretendo disculparme por lo que hice, ya que cada modelo propuesto tiene valores y significados que suelen manejarse como ejemplos y no, no quiero eso.

Y es que no me siento mal, me siento triste y abatido y sólo quiero despistar a la mujer que amo y sembrar –en su ausencia– amor en la tierra de una lindo jardín no como resultado de tomar a la hora indicada los medicamentos, sino porque he amado desde mi corazón de niño y no desde un cerebro maltrecho, disfuncional y siniestro.

Quizá, se me ocurre, despedirme con el sonido de un libro que se cierra porque está comprobado que éstos, contrario al mundo de la medicina y la ciencia, conllevan una actitud más abierta y generosa.
Sólo espero que olviden al autor canalla que les dedicó poemas.

Luis Daniel Pulido