sábado, 19 de agosto de 2017

MISS REIKI



“Te voy a hacer reiki, anda”,
en tres actos, un Spa,
círculos de paz

Pondré piedritas calientes,
abedules de cuarzo, el mundo maya:
mi agencia de viajes

“Te voy a hacer reiki, anda”,
cuchi cuchi, gordo, pan de caja,
migajón humano

Pondré manzanas verdes,
leche de tetas en flor,
de vaquita coronada por veganos,
bisteces que se fueron

“Te voy a hacer reiki, anda”,
con el ombligo de fuera,
puertos de esperanza,
el oro de los templos,
muévelo, muévelo

Reiki,  reiki, reiki, reiki, reiki

El perreo es un caracol lento, mami


Luis Daniel Pulido

jueves, 17 de agosto de 2017

AGUANTE MEGADETH: FELIZ CUMPLEAÑOS NADIA VILLAFUERTE



No vamos a hablar de la condición literaria
por salpicarnos de sangre,
del Edén del que fuimos arrojados,
de Esparta y Atenas en los hábitos lectores
antes de irnos a la cama;
el ruido de fondo: la luz que se filtra
entre los árboles,
el mar hasta la punta de tus dedos,
el “Aguante Megadeth” como armatoste
de rock contra corazoncitos virtuales

Enter:

La salvación, si es que la hay,
pertenece a un mundo extinto,
a un cuadro impregnado de mercurio,
una carta que no se escribe

Así tú y yo: un jardín de girasoles marchitos,
la belleza de un backgammon en el desierto,
el ojo luminoso del camaleón bajo las piedras

“Peace sells but who’s buying” tarareas en Nueva York
y ves cómo despunta la tarde en las tapas abiertas
de las computadoras personales

Feliz cumpleaños, Nadia

El barco zarpa


Luis Daniel Pulido

jueves, 3 de agosto de 2017

CUANDO LE GUIÑABA EL OJO IZQUIERDO A LIDIA LAFLOR

Restaurante La Forteza, Tuxtla Gutiérrez, años 70


Mátame pero no me dejes
—El punk

Pude ejecutar una machincuepa,
reclamar mi lugar en tus algoritmos
de capataz –perdón, administradora
de empresas;
no salir derrotado por la puerta de atrás:
dieciséis aviones de papel que cayeron al mar

Me fui a invocar al Diablo,
el zumo de naranja por las mañanas,
el chile habanero en la carne de puerco:

Tengo que olvidar que ya no existen las trattorías,
las discotecas, las películas en blanco y negro;
y el humo de los cigarros, el futbol de salón

Las tardeadas, el cine Vistarama,
ni qué decir: mis papás

Me quedas tú y pongo a manera de soborno
un par de billetes en la mesa

Ya sabes: nos alcanza para dos cervezas


Luis Daniel Pulido

miércoles, 2 de agosto de 2017

DOOM SIN SUSAN*



Fue el acto menos poético:
una mancha de mole poblano en la camisa,
el relincho de un caballo que fue objeto
de conversación;
el Snapchat de los corazones solitarios,
los pergaminos luminosos de la tecnología

Fue el dedo en la tecla equivocada,
el per se de los tuiteros,
la sucesión de eventos digitales:
el cavernícola en medio del bosque

Fue una sesión abierta que no entendía,
el Trending Topic: la ancha cama en el centro,
la extrapolación en el ojo ajeno

Fue el acto menos poético:
una turba de lactantes,
standuperos marxistas y neoliberales,
el chiste y sus exégetas:
No, nadie –afortunadamente–
es Cabrera Infante

Yo sí me voy (y me voy) al carajo

¿Y ahora?

No tengo auto

Luis Daniel Pulido


*Del libro BAXTER MEMORIES (VIDA Y OBRA DE VÍCTOR VON DOOM)

martes, 18 de julio de 2017

SPIDER MAN EN UN MUNDO MÁS QUE EXTRAÑO



Las ex esposas siempre serán parte de nuestras vidas, luces que se abren paso en una resaca de las que dejan las fiestas en Las Vegas; claro que las mías se arman en cantinas locales, los fines de semana, un domingo futbolero, a veces un jueves nomás para calentar la garganta y cantar como el buen Lemmy Kilmister. Pero ahora, con los celulares y el chivo expiatorio de todos los males, el WhatsApp, no hay un mínimo de oportunidad de librarse:

–Pulido, ¿tienes WhatsApp?

–No, mi celular es de los austeros, no tengo WhatsApp

–Jajajajaja, ya vi que sí tienes WhatsApp; vi y leí tu perfil, tu foto del Kung Fu Panda y esa mamada de “mi rayo es el rock”

–Okey, sí tengo, pero hace un mes me pidió una actualización y olvidé mi contraseña; no tengo acceso a mi cuenta

–Jajajajajaja, no mames, no me quieras tomar el pelo, acabo de ver que tu última actividad fue hace quince minutos. Mejor dime que no me quieres contestar

     Y hago cuentas: si ellas no se siguen quitando años, y yo no he olvidado contar, soy mayor entre cinco y diez años, pero a diferencia mía ellas sí han aprendido a usar todas las aplicaciones del iPhone, algo que para mí es un verdadero calvario.

     Pero el amor es una memoria activa, dinámica, participante, con algo de ruido y furia que habilita y marca el tono de voz de lo que serán las próximas conversaciones, como la que tuve en Guadalajara, en los dominios burgueses de mi ex mujer y bajo el peso de su pie feminista en mi cuello y frente a sus amigas y amigos, todos y todas, ellas y ellos, las y los, chiquillos y chiquillas:

–Escuchen Maribel, Susana, Caty, Chelita, Irina, Selene, Karina, Maité, Georgina, Adriana, Gerardo, Petra, Paty, Bety, Gabriel, Alex,  Bessie, Victoria ¿Saben por qué este cabrón no tiene novias chiapanecas?

–No

–No

–Pues no

–Tampoco

–No

–No

–Porque allá ya saben la clase de hijo de la chingada que es

     Hay, y lo he aprendido a lo largo de mi vida, gestos, guiños, respuestas comodines que se adaptan a toda situación incómoda. Me levanté, mandé besos y fui por hielos a la tienda. Tras de mí risas y brindis por el superhéroe caído.

     Las separaciones son dolorosas: uno ve hacia atrás y ve la ciudad y las calles que se construyeron en la cama, cómo se pueblan de fantasmas, mis largos recorridos con los ojos cerrados. Y quisiera decirles que las amo pero hay tantos conspiradores reunidos alrededor de un discurso de guerra que separa nuestros mundos. Y lo entiendo: mis ex parejas crecieron demasiado rápido y yo me quedé en un párrafo de un libro sobre piratas y barcos.

     Algún día usaré todas las aplicaciones de un celular último modelo; algún día contestaré todos los mensajes habidos y por haber en pantallas luminosas; algún día –y aunque esto no sólo depende de mí– las mujeres podrán salir sin miedo a las calles; algún día todos sus reclamos me harán crecer y entenderé mi melancolía por todas las cosas. Y estaré conectado y en línea esperando, siempre, volver a verlas.


Luis Daniel Pulido

domingo, 11 de junio de 2017

ALBIS Y EL JARDÍN DE LOS CEREZOS



Me has contado de tu niñez en La Habana,
los curadores, los galeristas, los argüenderos;
de la hora del planeta y la plaqueta del Parpalló
en Valencia;
y del backgammon y el hombre sudoroso
contra la mesa

Me has contado –acento cubano de por medio–
de Albis y sus inéditos;
de los fantasmas que se asoman en las coladeras,
de las luces diminutas a lo lejos:
el mar en algún lugar de México

Me has contado de las guaguas,
la metamorfosis de hombres malhumurados
que golpeaban la puerta con armas de fuego;
del flash de los turistas que asemejaba
los truenos de la tormenta;
de Albis, la poeta, que soltaba los platos
gimiendo el huerto seco de un infarto

Me has contado de la neblina más espesa,
el olor a ron de la filatelia,
los barcos antiguos, el marxismo académico,
de la periferia colonial de Varadero,
de las luciérnagas en la selva

Me has contado de los boleros cosmopolitas,
salones llenos de espejos;
de Albis, tu madre, al balcón en espera
de canciones de Armando Manzanero,
el Jardín de los Cerezos

Me has contado de los balseros ahogados,
de la rama que se quiebra,
el pecho del pájaro que se abre,
la pierna que se gangrena;
las apariciones de fantasmas,
lo que escribes: tu novela

Y te escucho y te leo noche tras noche


Luis Daniel Pulido

lunes, 8 de mayo de 2017

YO SOY GROOT



La astilla en la punta del índice,
el guiño en la más profunda oscuridad:
sorbo de agua, doberman de arena,
la puerta que olvidaste cerrar

Árbol que no sembraste,
espectro de hojas secas,
rumbo cosmopolita
de una nave espacial

Y tú: que reavivas la llama
y me haces bailar


Luis Daniel Pulido