miércoles 18 de noviembre de 2009

COCODRILO DUNDEE


A Laura Baeza, por jugar con Chincho sin importar la hora
Para Sayuri Catalán, por su sonrisa y reivindicar el sueño de los héroes


Es verdad que tú no habías nacido
cuando yo pedía ser Fillol en el Mundial de 1978,
tiempo donde tu mamá se negaba a inventar
teorías de resignación y se volcaba a las calles
por lo que hace apenas unos años había sucedido
en la Plaza de Tlatelolco

Es verdad que tú no habías nacido
cuando yo –a pesar de mis ocho años- era gánster en Sicilia,
futbolista del Atletic de Bilbao en un film español
con muchos billetes en las bolsas del saco,
algo que más tarde se repitió por la suerte
que tienen sólo los buenos amantes

Es verdad que tú no habías nacido
cuando el país era una pirotecnia,
y los largos viajes por el mundo
de daban por sinapsis o en imponentes
polvorines cerebrales en el sector
más desprotegido de la escuela:
mis ojos que decidieron ver fijamente
el anillo de calavera en los dedos
del vendedor de droga que jamás
envejece entre los alacranes fosilizados
del Perla Negra

Es verdad que tú no habías nacido
cuando subía el volumen a estaciones de heavy metal
y fumaba mi primer cigarro y le rompía el himen
a la Nena para después recapitular –en nombre del amor-
amparos para que sus padres no me tundieran a palos
en la cancha de básquet de La Salle

Es verdad que tú no habías nacido
cuando te buscaba en el edificio Baxter,
en los hielos que se deshacen en el whisky
tal como sucede con los hijos después
de ser concebidos en bonitas camas matrimoniales

Es verdad que tú no habías nacido
cuando mi papá me regaló mi primer perro,
un boleto para viajar al centro de la Tierra
y dos billetes de veinte que aún guardo
en la funda de un disco de Black Sabbath
con los que –algún día- viajaré a Campeche
con mi pinta de Cocodrilo Dundee
y sin usar los estorbosos lentes

Es verdad que tú no habías nacido

INVITACIÓN



martes 17 de noviembre de 2009

¿HAY ALGUIEN AHÍ?


No seas malo, llévame con Laura
Chincho


he caminado contigo en Plaza Las Américas

mis ojitos llegaron en Volkswagen
y mis intenciones le cubrieron
los ojos al Cristo de madera

sé que hueles a durazno
y que no hay criterio más encantador
que las rebanadas de pan cuando se resquebraja
el trigo en la alacena de bikinis en oferta

te pusiste el bikini azul
y me até el halcón
-que hice a lápiz-
a la cabina telefónica
que respira a la presa

Y marqué:
Laura, mi corazón es tu playa

Ven…
Ven…
Ven…
Ven…

pero me encerraste
en una cajita de cerillos
donde no veo nada

¿hay alguien ahí?


lunes 16 de noviembre de 2009

OTRO BRILLO DE DIAMANTE


He renunciado a hacer elecciones. Las he sustituido por preguntas.
John Cage


Ayer soñé con mis amigos muertos,
la vida en un barrio anónimo
que nos devuelve el mar en autos
estacionados en doble fila,
señal que en buena parte del camino
el verde árbol de los libros
separa, aplasta, discrimina:
a unos el sol, a otros la sombra,
la furia de los buitres rondando
la sangre de la herida

Ayer soñé con mis amigos muertos,
con el filo de la navaja en tu cuello,
en el hispano con la cuarta parte
del cuerpo hundido en el Río Bravo
y la garganta despedazada
por los perros de la patria:
ahogándose lentamente
entre los nervios tensos del agua

Ayer soñé con mis amigos muertos
y decían que tenía fiebre y proliferaban
demonios que automáticamente declaraba
intransferibles: dulces sanguijuelas
que devoraban la luz de los antibióticos
y renacían como lobeznos de fuego
en la saliva espesa del termómetro

Ayer soñé con mis amigos muertos:
en las moscas y las hormigas
que nos vomitan y nos devuelven
en las personas que nunca fuimos

viernes 13 de noviembre de 2009

JOHNNY CASH

Johnny Cash y June Carter

A Laura y Eduardo, por la cálida bienvenida
A mi amigo Beto, por las inolvidables fiestas con los dealers de cocaína
A Hugo Montaño, por el pibipollo


Ya hice las maletas,
he guardado el hormiguero
en forma de cuerno y el samurái
que se desatornilla de la tierra
y se presenta como la indomable
lombriz karateca

El match más emocionante
de mi papá en el Frontón México
y el carnet que me certifica
como el dueño auténtico
de mis ojos

Atrás dejo a la sicoanalista
y la empleomanía que trae
bajo la falda y puso en marcha
en el gobierno de Michoacán

Por supuesto, mi disco en vivo
de Emerson, Lake & Palmer del 73,
y el decreto inalienable de ser
el hijo único de mamá en la síntesis
artera del Issste y sus malditos
puerquitos de sangre

No puedo dejar la heroica parrilla eléctrica,
los camarones en órbitas de cilantro y cebolla,
la risa de Nadia cuando me dejaba caer el habanero
en un accidente que desencadenaba competencias
de nombres propios en una escalera de caracol
oxidada y sexualmente razonable

Ya hice las maletas y me sumerjo
en el tintineo de los seguros,
en los pies descalzos del niño que busca el mar,
en los puentes y ríos de grava,
en el calendario que es la luz de los patios,
la extenuante remodelación de exteriores
en las balas de un hombre que asegura ser Johnny Cash

jueves 12 de noviembre de 2009

ILUMÍNAME, SHIFU



Sólo pido que el amor no le haga agujeros a mis calcetines. Y en los pasos que me den el campeonato, el ratón que me asiste de manager, no me cobre como estrella de Hollywood
(que me diga “yo soy el gran maestro Shifu”, por ejemplo)

También pido que mi historia no tenga la figura materna del best seller, jardines del Museo Del Prado, prólogo de Enrique Krauze

Quiero que en el primer golpe en el cuadrilátero ella me baile como Marisa Tomei (estando yo con vida y no en tributo post mortem de los que hacen en Bellas Artes)

Que aún en el aparatoso nock out seamos inseparables, porque desde que te vi nací en Campeche, un día de sol y frente a la casa de la familia Baeza

Y hoy, mira, no paran de crecerme las orejas

¡Yuju!

Shifu, ¿te debo algo?

miércoles 11 de noviembre de 2009

RESIDENTES DE UN PAÍS BAJO LA LUZ DEL MISMO COMETA


Para Laura Baeza


No dejaré de construir con centeno y paja
el país que hemos inventado;
pintaré de azul nuestros bienes
y los blandos segunderos de la medusa
cuando el mar sea cercenado
por fantasmas y piratas

No dejaré de remontar la rotación
de los planetas en tu cintura,
cuando las luces se apaguen
y la furia del acantilado
sea una bocanada de metal frío:
la luz matinal del tren expreso

No dejaré de construir Dublín
en el enjambre: en la miel sobre la letra,
en lo que sangra o se destila,
en el polen o el sabor de la almendra

No dejaré de construir en el otoño
y su follaje de dragones,
en la alegría y su extensión
de tierra con alberca;
pero también en la tristeza
de suburbios arbolados,
el plano más hermoso de tu mirada

Noviembre, 2009; Tuxtla Gutiérrez, Chiapas