martes, 16 de octubre de 2018

ANTÍTESIS DEL LOBO SOLITARIO*



Me pidieron escribir un ensayo,
la búsqueda –autorizada, por supuesto–
de escritores de posguerra

Quise escribir sobre México,
ser un sujeto contemporáneo y hablar
de las comunidades indígenas de Chiapas,
repetir en sus mil facetas la palabra “autonomía”,
adiestrarme en ella, ser el Bruce Lee que lleva
a la cama a la Mujer que sabe latín y evitar los pambazos
–feministas– de la protesta

Quise escribir sobre desplazados,
citar a Chomsky, reunirme con los hijos
de Bob Marley en la colonia Cuauhtémoc
de la Ciudad de México; dejarme –antes de escribir
algo serio y que valga la pena– la barba, las “rastas”
hasta volverme fotógrafo de tribus urbanas

Y lo pude hacer, pero la tristeza tiene más de “cien motivos”
y no forma centros o temas a seguir; se manifiesta en piedritas
que hacen “patitos” en el agua, en las nubes de un concierto
de Munford and Sons en Glastonbury, en lo que reconozco
y ya no me duele tanto: Que este país sea lo que sea, zona franca,
bibliografía crítica, heterónimos de Zapata, cenizas de veinte minutos
de lectores a fuerza

Lo siento: me voy a vivir al corazón de esa mujer
que habla por teléfono

Luis Daniel Pulido

*Poema publicado en Cuadrivium/ revista del Departamento de Español de la Universidad de Puerto Rico, 2012

lunes, 15 de octubre de 2018

DYLAN EN LA PREVO, VOLUMEN II




El camión pasaba a las seis de la mañana;
no éramos granjeros, pero lo parecíamos:
niños raquíticos con pereza agrupados
tratando de no perder el paso

El camión –espasmo de fierros viejos–
nos llevaba a la escuela:
esqueleto educativo bajo la sombra
de otras urbes, una guerra –por cierto–
que no termina

El camión: bostezo de arcos estáticos,
eco de la piedra en el tiempo,
laberinto óseo de mis dedos,
aura de alto voltaje en la cabeza

En el Congo alguien reza un Padre Nuestro

Y no me salvo

Luis Daniel Pulido

lunes, 8 de octubre de 2018

ACEREROS Y VIKINGOS




Alguna vez percibimos
el choque de un pistón de fuego
en la profundidad de la Tierra;
y se te cayeron las llaves del auto,
llamaste a tus padres
–no te importó que el aire se llenara de polvo–
marcaste

Eran los años del bachillerato,
el Tec Regional de Tuxtla Gutiérrez:
el camino más largo y complicado de la historia,
transcripción Verbatim o invención de otra lengua,
tentativas frustradas de pertenencia

Te llamabas Mónica o Marisa
–mi idea de universalidad posterga
las divisiones sociales y las relaciones de clase–
y en los años 80 no encajaba en el repertorio
de la moda marcada por las familias tradicionales

Así que igual te llamas Mónica o Marisa

De treinta años atrás padezco de recuerdos
que no son míos

En Sonora –dice una postal– vive mi padre

Luis Daniel Pulido

lunes, 3 de septiembre de 2018

AY AMOR




Esa muchacha que camina por las calles:
agua de la fuente, puesto de arroz con leche,
zancudo de mi cisterna, quiero pan y no me das

Esa muchacha que camina por las calles:
¡Manden cámaras y micrófonos para la última
Coca Cola del desierto, bombón de mi corazón,
reina del Instagram!

Esa muchacha que camina por las calles:
luminosa bolita de estambre,
cebollita acitronada en la sartén,
pirotecnia de esquina a esquina
junta tu boca con la mía

Luis Daniel Pulido

viernes, 24 de agosto de 2018

TORNASOL DE DÍAS INFINITOS




Te he visto feliz
enojada
indiferente
con perro
sin perro
triste
desnuda
con gato 
sin gato
arrojándote
(en sueños)
de un noveno piso
en la mueca
de los que pierden
su vuelo
en los números
de mi teléfono
en todas partes
y con alivio
cuando sales del baño
y caminas hacia mí
y me dices
“se me acabó la coca”
y te abrazas a mi pecho
y pasan horas
–quizá días–
sin movernos


Luis Daniel Pulido

MISS TIJUANA: HARTIGAN, EN LA LÍNEA




Podría decirte que te extraño,
hacerlo hasta llegar a cifras nunca alcanzadas
o volverme radicalmente austero a la hora de contestar el teléfono:
Sí, todo bien, no lo volveré a hacer, mierda que no

Podría
y es que mi corazón a veces
hace maravillas con su línea de golpeo

anotar importantes touchdowns
e irme millonario a la cama

Podría, sin duda, hacerlo: soy prolijo a esas cosas
de niños de las que tanto me acusas

Pero a veces, como hoy, lo único que me importa es pedirle
a Dios o los teletubbies esa sonrisa que tanto temes

Que te hace llorar y repetir: maldito seas

Y sí: maldito sea

Luis Daniel Pulido

miércoles, 22 de agosto de 2018

YO QUE FUI BARTLEBY PERO TAMBIÉN SUGAR DADDY




Ella apareció en mi vida
–su patria de enemigos mortales
yace en la consola de un Nintendo–
con su boquita de mar salado,
con las lucecitas angelicales en sus palabras:
“eres el mejor portero del barrio”

Y vi cómo se descarnaron los anzuelos
tras las olas,
cómo tomó mi barco a dos manos

Ella que redujo los glaciares aislados
de mi casi medio siglo,
ella que sacó de la tierra las herrumbrosas
lanzas de las selvas

Ella: ave de paso, obituario sonoro,
un coro griego

El amor y sus avatares de supervivencia

Los cigarros –por cierto– nunca llegaron

Luis Daniel Pulido