domingo, 9 de diciembre de 2018

PRESENTACIÓN



En Tuxtla Gutiérrez, próximo viernes 14 de diciembre, 7 de la noche

viernes, 7 de diciembre de 2018

BREVE HISTORIA DE UNA DISCULPA QUE NO FUE




La sugerencia fue que me disculpe
–ese hábito de querer sacarle sangre a las piedras–
un psicólogo que deja correr el agua tibia en la radio,
un terapeuta, pues, de pareja

El terapeuta insiste como si se tratara
de tirar el cepillo de dientes,
el gramo extra de polvo en la foto,
los anaqueles semivacíos de libros,
las postales en sepia, la televisión abierta

El terapeuta –ya enojado– insiste en que maté al gato,
no le puse agua a las plantas, que hice manita de puerco

Y yo, sincero, con mi voz de trueno, le digo:

Oblígame perro

Luis Daniel Pulido

jueves, 6 de diciembre de 2018

¿TRAES TUPPER?





En esto del estira y el afloje
hay circunstancias naturales y fortuitas:
respeto total en las citas previas,
derechos humanos por todas partes,
cooperación social por la equidad de género,
mentira que nos gusta el ‘canto nuevo’

En beneficio de la pereza te descalzas
y andas por ahí pellizcando un queso,
hurgando mis libros, llevando de aquí para allá
tu pequeña dictadura de “mujer de filosofía y letras”

El estira: Hay poetas que pasan días sin tocar tierra

El afloje: La escalera en espiral será el aguijón que te despierta

Luis Daniel Pulido

domingo, 2 de diciembre de 2018

NO TEMAS A LOS RELÁMPAGOS




–No estés triste Tania ¿Qué quieres? Anda, pídemelo
–¡Una retroexcavadora!


Va:

Que no olvide darle la arrachera refrigerada
a nuestro dinosaurio

Que te regale una retroexcavadora,
un embalse, elotes dulces, una torre

Que puedo hacerlo, que has visto
como entre mis dedos dejo caer
una autopista hasta Liechtenstein

Que no sea malo:

Que deje a Balthus hilar las fibras
de la tormenta

Que el relámpago dialogue con el metal
a señas

Escucha el caracol de luz que unto en tu pecho

Te toca a ti desdoblar el estruendo

Luis Daniel Pulido


martes, 20 de noviembre de 2018

CAROL DANVERS ESTÁ AQUÍ




La vi entrar –lo tomo como la primera fase
de retracción mientras hablaba de no sé qué,
algo sobre evitar segundas mitades de siglos oscuros,
el judaísmo medieval, ideas de redenciones
propias de la condición humana

La vi entrar –altiva al pisar tierra de mamones,
mientras yo hablaba del juego de ayer:
Kansas City contra Carneros en lengua toscana
de principios del siglo veinte;
evitaba, pues, el número de poetas que le escriben,
alzar la mano derecha en señal de pedir la cuenta

Sudaba. Como puerquito. Sudaba.
Y por el Dios de Asgard –lo juro– vi cómo volvían
del puerto los muertos

Le ofrecieron el Instituto de la Mujer,
los ecos de montañas jamás visitadas

Y yo sólo alcancé a decirle “Murió Stan Lee, sabes”

Luis Daniel Pulido

domingo, 18 de noviembre de 2018

MUNA D.





Ocurrieron hechos profundos y perdurables,
recuerdo –por ejemplo– las figuras luminosas
de una discoteca de los 70,
la radio con su cancel abierto
y el pájaro migratorio de la música;
intervenciones militares estadounidenses y soviéticas
y un sólo hombre que pedía un alto a la guerra

Tendría ocho o nueve años
y veía esos “raros peinados nuevos”,
la fruta prohibida,
el sudor de hombres y mujeres que la mordieron,
el desayuno –pan y miel– en la hierba

Vi a lo lejos un país: Líbano,
el alba en rojo como guardián en cada esquina,
(a ese país lo iluminaban las bombas desde afuera)
un dios que no era un tema oceánico sino un pedazo
de tierra: las luces apagadas de un aeropuerto

Y cuando volví hacia el espejo vi a un hombre
de cuarenta y nueve años

Un disco de rock en la tornamesa

Luis Daniel Pulido

miércoles, 7 de noviembre de 2018

SIN AVISO PARA NAVEGANTES




Te acuerdas Gina cuando confundieron las nalgas
de Sharon Stone con las tuyas –era una foto por supuesto–
y quien iba a cambiar el mundo mordía una quesadilla
–que era su forma de apretujar las palabras–
a saber que su lucha social no pasó de los primeros pasos,
de la navegación de usuario y los libros asignados

Game Over

Te acuerdas Gina cuando fui a Guadalajara
y buscamos la casa de mi padre,
la ojiva con puntos cardinales,
eso que llaman –maldita sea–  estadísticas
y probabilidades

Te acuerdas Gina del futuro cercano,
la persona entrañable,
la máquina que trituraba pájaros,
el monstruo que nos espiaba en la coladera

Te acuerdas de las fotos desperdigadas en el suelo,
el fantasma esquivo y las zonas agrestes de las laceraciones

Te acuerdas, Gina, te acuerdas

Yo sé que te acuerdas

¿Puedes decirle a mi madre que ya estoy aquí?

Luis Daniel Pulido