domingo, 21 de julio de 2019

AY AMOR




Esa muchacha que camina por las calles:
agua de la fuente, puesto de arroz con leche,
zancudo de mi cisterna, quiero pan y no me das

Esa muchacha que camina por las calles:
¡Manden cámaras y micrófonos para la última
Coca Cola del desierto, bombón de mi corazón,
reina del Instagram!

Esa muchacha que camina por las calles:
luminosa bolita de estambre,
cebollita citronada en la sartén,
pirotecnia de esquina a esquina
junta tu boca con la mía

Luis Daniel Pulido

miércoles, 26 de junio de 2019

MOTLEY CRUE




Los Motley Crue no hicieron rock preciosista, sus terrenos de composición son áridos. Y la cartografía de sus discos tampoco coincide con las dimensiones de las grandes bandas, las que seguro escuchan los más cultos.

Los polvos de sus lodos son los polvos de mis lodos, de cuando en la secundaria, aun sacando dieces, renuncié a la suma de avatares, a la mórbida masa de generaciones y generaciones.

Con los años, eso sí, escuché más bandas, las preciosistas, y leí libros que nunca hubiera leído. La cocaína me arropó con su temperatura ambiente (ah) hasta que sudoroso y congestionado desperté en los brazos de mi madre. Y escribí poesía.

La vida, ya limpio, te exige protagonismo y publiqué libros. Y me reuní con las personas de aquéllos años. La niña más bonita aún lo era, pero –como si hubiera estado por años encerrada en una mazmorra– expuso temas y palabras básicos. De los otros, se requirieron encender todas las luces de la memoria para reconocerlos. Pero las apagué.

Yo sigo vivo. Mi madre murió. Y la soledad tiene largas costas de playa que camino.

Y sólo perdí un ojo en la batalla.

Luis Daniel Pulido

miércoles, 12 de junio de 2019

BREAKING BAD



Las razones –que al compartirlas
se vuelven los protagonistas de la tragedia:
el Screenshot, las capturas de pantalla,
las diagonales de “likes” y comentarios,
no pueden ser falsas: metiste la pata

¡En-el-refrigerador-no-hay-cervezas!

No hubo necesidad del micrófono inalámbrico;
y para nada sirvió que alzara el ala del sombrero
con mi aire de cocinar metanfetaminas,
del señor de Malcom el de en medio

Ella lo dijo: se te está cayendo el pelo

Ya –tranquila– no subas mi foto a Facebook

Es tarde

Luis Daniel Pulido

lunes, 20 de mayo de 2019

TIBIA Y PERONÉ (DÍA DE JUEGO)



Recuerdo la hora: 2 pm. Campo Flor del Sospó
en Tuxtla Gutiérrez, minuto 15 ó 20, quizá 25
del primer tiempo

El sol era un avispero de luces
que cegaba; así la pelota filtrada,
el mano a mano: portero contra delantero

Fui con todo –ostentaba el sello imperial
de la Fuerza

El delantero estrelló la pelota contra mi cuerpo

No hubo gol

Mis defensas se llevaron las manos al rostro,
mi pierna estaba hecha pedazos

Un año de recuperación
y un río que vuelve sobre sí mismo
es lo que recuerdo

Y la muchacha más bonita de la prepa,
apenas, es notificada

Luis Daniel Pulido

*En la foto: Selección de Futbol del Instituto Tecnológico Regional de Tuxtla Gutiérrez, Can Cún, Quintana Roo, 1990.

jueves, 16 de mayo de 2019

YO QUIERO CANTAR “WE ARE THE CHAMPIONS”




No sé cómo decirle que es bonita,
que lo es cuando toma el teléfono,
cuando cae una gota de agua grande
en su cabeza,
cuando dice “arsh” y va por la vida
como si nadie la ve

Porque ser bonita no es cosa
de suerte, hay reglas: un pequeño
paso a la derecha, un guiño que merece
transmisiones en vivo,
un “no sé qué”: línea delgada entre
un ejército de abogados
y un “sí” en Instagram

Y es que no sé cómo acercarme,
me dan calambres,
me caen cubetas de agua de mi pueblo,
me congelo: mira, mira, mira

Y no me muevo

¿Hay un doctor cerca?

Luis Daniel Pulido

miércoles, 15 de mayo de 2019

YO SIEMPRE HICE REVUELTAS COMO BILLY BRAGG*




Creo –la confesión está a la altura
de las circunstancias– que en aquella prepa
de los ochenta hubiéramos asaltado a la planilla verde,
su revuelta de naciones, la resaca mitológica
por no alcanzar –nadie  lo entendió–
figuras legislativas en la pequeña corte de bribones

Y es que uno dibuja sus propias postales:
notas tenues, apagadas, sin el delirio
necrológico y en orden de las cosas,
con la puñalada en pleno pecho porque
–como en esos años– aún se es intenso,
borracho, dramático

Claro es que:

La sangre no nos hermana ni la troupe de Ginebra,
el calor del verano, las playas a las que no fuimos

Hermana el poema y su olor a barco de madera,
el arroz que se quema,  la última bengala que se apaga

A veces, como a las seis de la tarde,
cierro los ojos y sueño

Luis Daniel Pulido

*Del libro WE ARE MOTORHEAD (EVOCACIONES DEL TEC, 1986) (Tentativo)


Foto: Olivia Bee

sábado, 11 de mayo de 2019

EVOCACIÓN DEL TEC, 1986*



La adolescencia no me atrapó al vuelo
–dejaba una secundaria cuya inteligencia
se reducía al baile rural de las estrofas patrióticas–
y no era –en presencia– un corte de caja
ni una idea moral para el siglo de la propiedad privada,
la libre empresa, los poderes supranacionales

El lenguaje de aquéllos años no ensordecía
a la opinión pública, la gran incertidumbre
por los asuntos del planeta;
era yo, solo, contra el mundo en dos campos
antagonistas: el amor a una joven incapaz
de reinventar apuestas por la Historia
y la soledad estrechamente asociada
a la voluntad política y las infinitas
tragedias sociales

Tenía quince años

Y el avión de papel no deja de volar en el salón de clases

Luis Daniel Pulido

*Del libro Greatest Hits Vol. II