jueves, 1 de diciembre de 2016

HOMBRE PRÁCTICO DEL SIGLO XXI (PARTE DOS)


Como tú no lo haces
–te vas de compras, viajas  a otros países,
te tomas selfies a cielo abierto–
te cuento lo que ha pasado en el mundo
los últimos tres días:
tu abuelo empezó a encorvarse,
tus amigos de la universidad te invitaron
a la reunión de fin de año,
la adolescente del departamento de arriba
me enseña las tetas,
y los Vaqueros de Dallas han vuelto a ser grandes

Como tú no lo haces
–te limitas a deslizar tus dedos a una larga
lista de pendientes,
a los objetos voluminosos en el Arte,
el hashtag, el café orgánico–
te pongo al tanto de algunos detalles:
las termitas no respetaron el sello
de exclusivo mobiliario mexicano,
tu jardinero cuando me ve baja la cabeza,
tu hija compra cocaína y monta dragones
según me dice y los punks y los skinheads
entraron a escena

Como tú no lo haces
–organizas patanes de la iniciativa privada,
ofreces espacios libres de humo a San Judas Tadeo–
te dejo en una nota las tragedias que harás frente
cuando regreses:
los estragos del tiempo al verte en el espejo,
el árbol al fondo que se deshoja,
un montón de nombres que desconoces:
Sidney Furie, Billy Wilder, Julie Dash

No temas: te dejo prendidas las luces de la cocina


Luis Daniel Pulido

BOOGIE WOOGIE MAN



Me preguntaron por ti hace poco,
fue en un café, en tu tierra,
lejos de la industrialización de los textiles,
la monocromía de principios de siglo

Me preguntaron por tu glamour
de líneas negras y sólidas que remarcan tus ojos,
el tinte de rubia –papel clave para tu éxito–
en tu foto del aeropuerto de Los Ángeles;
que cómo, sin consultar especialistas,
sabes de ciencia, constructoras, aerodinámica

Y otra pregunta, que considero sin importancia,
pero me remite a nuestros años en la secundaria:
de tus lombrices en la panza

Hemos crecido: celulares última generación,
viajes internacionales, amigos en muchas partes
del mundo, autos que nunca soñamos

Hemos crecido: tres días y dos noches en el Sheraton
de la Ciudad de México, paneles de moda para tus ojos verdes:
ojivas luminosas de una parte del mundo que no ubicas

Y te doy cuatro opciones: Israel, Palestina, Tangamandapio,
Argentina

Olvido tu respuesta y me despido de tus amigas,
en un café, en tu tierra, sin detalles de la operación
“secundaria técnica”, la indiscreción entre damas y caballeros,
la música rock que no echó a perder tu vida

El camino de regreso a casa es largo y tú tienes mucho
que consultar en Larousse y Wikipedia


Luis Daniel Pulido

martes, 15 de noviembre de 2016

TERRARIO




Hoy pido perdón a Dios por el traspié al escudero de las niñas buenas,
por enrolarme al ejército que mataba dragones,
por el Odiseo poderoso de todas las cosas: linebacker, fullback,
barbaján

Hoy pido perdón a Dios por el colapso de las torres de arena,
por el avanzado software de tus manos clavadas en la cruz de madera:
la Mac, el iTunes, los Gigaflops, el Spotify y aquello de perdónalos
Facebook, no saben lo que hacen

Hoy pido perdón a Dios por el círculo académico, el círculo de historias,
el círculo de mujeres, el círculo de amigos, el círculo de dílers,
el círculo de Clavijero, Thomas, las Crónicas marcianas,
el rock nacional

Hoy pido perdón a Dios por la hiperdemocracia de los likes,
los emoticones; por los que tienen tomada la correa de los perros
que al soltarlos van por la sangre, el hombre caído,
el pez chico que los hace grandes

Hoy pido perdón a Dios por las ciento tres especies de luchadores sociales,
el mercurio en las muelas de los que trituran la grasa petrificada
de tus huesos; por la puerta, siempre abierta, de las redes sociales

Tirar la piedra: atravesar con un comentario al culpable de la errata

Tirar la piedra: esa que deja al mundo funcionando entre restos de comida
y cerveza tirados en un piso que tú no limpias


Luis Daniel Pulido

miércoles, 9 de noviembre de 2016

LA TRISTEZA TAMBIÉN ES UN PAN QUE SE COMPARTE



Quisiera tener un amigo en el Congo,
escuchar tambores polisémicos,
no dudar a qué juego apostar la vida,
no ser miembro de las Naciones Unidas:
Zapata color pastel que habla por todas las razas

Quisiera tener un amigo en el Congo,
donde no existen calles que llevan por nombre
5 de mayo esquina con 20 de noviembre,
Reforma o Batalla de Puebla;
acostarme con una tal Lourdes o Marijose,
danzar con guerreros espiritistas,
tocar tambores polisémicos

Quisiera tener un amigo en el Congo,
un día después de ayer:
de el guiño violento de los americanos,
los secretos de familia, vueltas de tuerca,
cubanos en Miami,
un muro para escribir las mejores frases

Quisiera tener un amigo en el Congo,
un simbolista de lo extraño,
que esparza las cenizas de mis muertos
en el río sagrado,
que olvide el paso marcial de las dictaduras,
que lleve a casa mujeres con olor a sopa de almejas
y vayan desnudas por flores al invernadero,
tocar (y tocar) tambores polisémicos

Luis Daniel Pulido


ORACIÓN Y CANTO DE CHUCK NORRIS



Han pasado muchas cosas desde que apagué el celular,
que bajo la gran catedral londinense
–St. Paul, creo que se llama–
hay una mancha de pájaros que llevan en el pecho
la brisa de las seis de la mañana,
el murmullo de las olas, puertas abiertas,
timbres postales

Odio el recurso literario bajo la manga,
el auditorio que, de pie, aplaude
y espera que salga de no sé dónde
un coro de ángeles,
los niños triquis de Oaxaca

Si uno se aísla –sibarita, gourmet, ideólogo,
utopista, jardinero, Like a Rolling Stone,  Harley Davidson–
es porque las distancias, largas o pequeñas,
se asemejan al decorado de interiores de una casona de ricos
en Los Cabos y no al aceite de las motos en la carretera,
a la cara de un boxeador de los setenta

Maldito seas Harry Potter, cuánto daño has hecho
–imagino que grita Chuck Norris y todos lo seguimos


Luis Daniel Pulido

sábado, 29 de octubre de 2016

COMBO



Se pierde al ánimo, las ganas de vivir, 
la fe en las personas; se pierde el amor a este país, 
la neurosis cultural de las ciudades coloniales; 
¿la poesía? en fiestas a las que uno mismo se invita, 
pero no las palabras mágicas: el uan, tu, tri de orgasmos poliploides,
la posibilidad de decirte te amo y que no sea cierto

Siempre habrá un disco de rock a la mano,
el deshielo de ladrillos rojos de la casa:
apelativos, cambios de horario, apuestas,
986 días sin cocaína, Helsinki y un par relámpagos
que me hacen parpadear rápido

Y quisiera decirte te extraño,
pero no: alardear no es lo mío

Luis Daniel Pulido

miércoles, 14 de septiembre de 2016

MI POEMA HUMANISTA*



He decidido no echar la ropa sucia
en la canasta,
cerrar los ojos (y los libros) en el sofá
reclinable,
no preocuparme si se me olvidan las cosas
a mitad de la escalera, camino a casa,
en el abominable cine de catorce salas
remedo –número aproximado–
de seiscientas gentes con el derecho
elemental (muy elemental) a divertirse

Ser el flashback de una vieja serie
estadounidense,
un vago a las afueras de París,
un rey en Zimbawe, la tierra
de un rojo planeta,
el niño que a mitad del pasillo
igual cita Bernhard o a un torero
muerto

He decidido no acomodar
los espejos laterales del auto 
–yo no manejo, soy ciego–,
y hablar de temas que aticen con gracia
los roles sociales,
una bien enmarcada literatura
cuando se haga de noche
y los altares a Dios se enciendan
y un hombre en Londres o Pakistán
o Chechenia explote en pedazos
y se estrelle en tu rostro una esquirla
de carne: el ojo de un hombre
de cincuenta y dos años

Hasta aquí mi poema humanista,
la scort toca a la puerta

Luis Daniel Pulido

*Del libro BAXTER MEMORIES (VIDA Y OBRA DE VÍCTOR VON DOOM)


viernes, 9 de septiembre de 2016

GUAGUANCÓ, PERO GUAGANCÓ ENAMORADO


Hay algo en ti:
conmutador de frecuencias,
viento tibio que me despeina

Algo, un no sé qué que hace
que me suba la temperatura,
que alcen las armas mis pollitos de fuego,
se desbarranquen los Hot Wheels
en la pista de gis de la banqueta,
que la moneda caiga –siempre–
del lado al que apuestas

Hay algo en ti:
un no sé qué que hace que brinque sobre la cama,
brille en el campo de juego,
que los pulpos en su tinta sean de tinta de adeveras,
que te diga “te quiero” desde lo más alto de Atenas

Hay algo en ti que me vuelve loco:
tu ropa interior que veo con mis rayos equis,
el colibrí que pasa afuera de la ventana,
el agua de los ríos cristalinos,
mis ganas –permíteme, ponte flojita, coopera–
de lanzarme de la tercera cuerda para “lo que tú sabe”



Luis Daniel Pulido

lunes, 29 de agosto de 2016

EL ENEMIGO ME QUIERE SEDUCIR (Y YA NO PUEDO)



Ella –sus apellidos raros son signos
del asentamiento extranjero en el sur de México–
es la casta, el piloncillo, la seda

Camina –altiva– en el pentagrama
de su universidad privada

Tuvo rancho, nana, leche tibia;
tuvo caballito de balancín,
camioneta doble cabina, un perrote;
tuvo pecera, cuadernos de pasta dura,
una cobra lista para atacar sobre el hombro derecho

Y ah cabrón le tuve miedo

Ella –impugnación, tesis doctoral,
aire acondicionado, cuenta en el Banco–
es mi Lutero de la lucha de clases,
Flor de rancho grande,
el na na naaaaa de una rola a todo volumen
con la que me seduce

Compañeros, compañeras:
veo la luz al fondo del túnel

En el infierno la vida es más sabrosa.
Y yo te quiero


Luis Daniel Pulido

viernes, 19 de agosto de 2016


Los espero, amigos

jueves, 28 de julio de 2016

CHIAPA-TUXTLA: EL BLOQUEO QUE NOS SEPARA


Quién iba a pensar
que de la flor de calabaza,
el jamón y el guisado
hoy no lleguemos ni a una quesadilla

Y que si tus manos
se crispan al volante
y que si este fin de semana
no iremos al cine
y esa mancha negra
bajándote en los ojos
–rímel creo que le llamas–
y tu tanque del auto
en reserva
y tus pantaletas
rosas que no se secan

Es un bloqueo
y no el muro de Berlín
te digo a manera de consuelo,
de ventana iluminada,
pellizcón de nalga,
orgasmo de crepa con cajeta,
cortesía de muchacho
guapo y solitario:
avión antimisiles,
confeti en tu cabeza:
sopla, sopla la espantasuegra

Nadaré como nadie el río Grijalva

Luis Daniel Pulido


domingo, 24 de julio de 2016

EL PAÍS ARDE Y NUESTROS NIÑOS NO REGRESAN A CASA



El país arde,
tú y yo sabemos que arde.
Y no hay embarcación ni canción favorita
ni un extravagante planeta a donde irnos.
Nuestras oficinas –antes dos sopas para escoger,
sala con puerta al Mediterráneo–  son ahora
las glándulas secretantes de climas artificiales

Pero hay que cuidar el medio ambiente,
y se apagan

El país arde,
tú y yo sabemos que arde.
Y no está el reducido grupo de amigos,
el auditorio de cinco personas,
el poema que revolotee en el cuarto.
Nuestras oficinas –antes luz contra la pared,
pista del Estudio 54– son ahora alfombras
con puestas de sol persas, Wi-Fi de usos múltiples,
enormes búfalos en peligro de extinción


Luis Daniel Pulido

IZAR LAS BANDERAS SUFICIENTES



En todos los patios de Guadalajara,
en los niños que corren bajo la lluvia,
en los paraguas fuera de los armarios,
en el historiador autodidacta,
en el ranchero apicultor que saluda
tras los enormes cristales
de una clase en el ITESO,
en el internet que se conecta directo
a la señal de la U de G,
en la rana que empujamos a orilla
de la calle,
en Octavio –el pececito que amaneció
muerto y nos puso tristes,
en el azul cobalto de los mares congelados,
en nuestra primera cita en La Minerva

En el rock nuestro y las movilizaciones
de una tarde de febrero,
en la VII Feria del Libro Independiente,
en las postales sin datos personales
con su explosión de luces y confeti,
en tus brazos abiertos en espera
de algo y no sé qué

En los terracotas de las canciones
tristes de Nick Cave,
en los fajes en los pasillos,
en el rompeolas de un grito
que nadie escucha,
en el primer plano de un dibujo
hecho a mano,
en la casa del árbol: la hilera
de troncos que la lluvia se lleva

Y al fondo: un árbol en llamas


Luis Daniel Pulido

sábado, 16 de julio de 2016

EL HERMANO LOBO DUERME EN LA CAMA DE A LADO*



Sé que tu día fue difícil:
tu Universidad –siseo de la serpiente–
los hizo competitivos,
asesinos a sueldo de particulares,
frecuentes a los edificios corporativos,
expertos en tratados internacionales

Yo que de competitivo y experto
no tengo nada y nada me obliga
a amar mi imagen en el espejo
ni despuntar mundos sin violencia,
huelo a barbacoa al mediodía

¿Y qué?

Sé que tu día fue difícil:
tu Universidad –museo de cera–
los hizo emprendedores
y los emprendedores saben combinar
el traje con el tenis estadounidense,
asumen la derrota como antesala
de la victoria y conducen el auto
en busca de esclavos negros
y te entristece saber que ya no hay
esclavos negros bajo las luces amarillas
de las calles principales

A las 21:30 –te lo mereces te dices a ti mismo–
enciendes tu televisión y tomas distancia de los miserables

que no tenemos una pantalla  de 49 pulgadas

La Diet Coke no te quita puntos en el gimnasio
y Frozen es tu película favorita

Tu celular suena

Luis Daniel Pulido

*Del libro BAXTER MEMORIES (VIDA Y OBRA DE VÍCTOR VON DOOM)

martes, 12 de julio de 2016

JAO CONTRA JAO (CANTO AL PIE DE TU MONTAÑA)



Yo, Gran Jefe Apache,
casarme con mujer empoderada:
destello rápido de pájaros,
dice: lava los trastes

Mujer se va a marchas
con mujeres inmortales;
amigas de mujer no tener miedo
a Manitú, oso Grizzli, SAT,
notificaciones de Hacienda

Mujer agarra ratón de colita
y mata ratón;
ya no pedir pisotón de Gran Jefe,
ya no pedir que cambie foco fundido,
ya no necesitar mi llave Stilson

Yo, Gran Jefe Apache,
casarme con mujer empoderada;
ella ya no ave de suave plumaje,
ella ave de todas las tormentas:
prohibido fumar pipa en sala,
subir pies en mesa,
ver el juego de los Redskins de Washington,
buscar mar al alba en la cama

Mujer no sabe que yo bloquearla de Facebook
y que mañana beberé cerveza con mis amigos

El tambor de guerra es mío,
sororidad ser puñal sin filo

–Yo sí le voy, le voy a Gran Jefe –iluminan
los espíritus la montaña

Luis Daniel “Gran Jefe” Pulido

jueves, 7 de julio de 2016

CONOCERSE BAJO LA GUERRA GRACIAS A LA MÁQUINA DEL TIEMPO



No fue el destino con su necedad de hacernos enemigos,
que coloca –bufón– las piezas en tableros de arena,
puertas giratorias, escaleras eléctricas

No fue la llegada del móvil de primera clase,
el enorme dragón de fuego que rodea las ciudades,
el calor que aprieta con todas sus fuerzas

No fue el viejo centro de Tuxtla,
las especies endémicas de la zona,
el goce, y el de otras veinte parejas,
bajo el árbol frondoso del jardín botánico,
una noche de tacos en La Forteza

No fueron los cuadros de honor en la escuela,
la naturaleza totalitaria de los dieces,
la academia platónica que ostentaron
los adolescentes de la clase media, 
el rock británico de la época

Eres tú, menor quince años que yo,
con las vitaminas y los minerales
y aislada (con audífonos) escuchando 
canciones de una radio independiente;
soy yo demoliendo hoteles, abriendo pista,
agregando capítulos a otro Sábado por la noche,
libaneses que me enseñaron el arte de la guerra

Eres tú desobligada de las cifras 
y los largos caminos de regreso a casa,
de las canciones que llegaron para quedarse,
de las precisiones y las instrucciones a seguir,
el lucro y el descrédito de las administraciones culturales

Fueron cosas más sencillas: los mundiales de futbol, 
la toalla en el rostro, la mitad de hamburguesa que me corresponde,
los días lluviosos y tristes que toco a tu puerta


Luis Daniel Pulido