martes, 17 de marzo de 2009

BETO, EL COCODRILO SIN DIENTES

Ilustración: Claudia Pon Cáceres


Romeo era dentista y cocodrilo de los manglares imperiales. Julieta…mmmmmmm… mi vecina.

Romeo se enamoró de Julieta, la lagartija más pobre del bosque.

Romeo, de riguroso frac y etiqueta, pidió la mano de Julieta.

Por los extraños caminos del árbol genealógico de los reptiles (según se leen en los grabados hechos con dientes de dinosaurios jurásicos) Romeo y Julieta no podían casarse por una deuda pendiente contraída desde aquellos tiempos: los antepasados de Julieta jamás pagaron lo que perdieron jugando a las canicas con los primeros cocodrilos “romeos” del mundo.

Fue así que apareció Beto para casarse con Julieta.

Cuentan que una noche a Beto le dolía un diente y fue al dentista.
Y Romeo aprovechó para dejarle las encías cadavéricas

1 comentario:

MDA CULTURAL dijo...

Este micro relato es ESPECTACULAR...!!!