viernes, 20 de abril de 2012

LA NEGRITA CUCURUMBÉ


Conocí a la negrita cucurumbé en el pueblo de Alvarado, Veracrúz. La negrita cucurumbé desde niña convocó controversias familiares: que si vendía cocadas, escribía poesía o, por el temor de ser desplazados, candidata a la presidencia municipal en traje de la mujer maravilla (Wonder Woman, para los que hemos recorrido mundo).


De una vez encaminada a regir su municipio, la negrita cucurumbé escribió enmiendas, explicaciones y sobre todo agregados:

a) Prohibido el rock y películas como las de los “Avengers” (sic)

b) Nada de hablar inglés, sólo el “alvaradeño puro”

Cuando pregunté qué era el “alvaradeño puro”, la explicación convirtió al patito feo en estibador de La Merced, es decir, empujaba el mundo gracias a la mamá de ustedes y la mía. Ah, cómo las recuerdan.

La negrita cucurumbé daba saltos de alegría que luego se convirtieron en pasos de baile. Era una niña muy noble esta negrita, por lo que además de salvar a su pueblo se vio obligada a amenizar todas las fiestas familiares. Pobre negrita, se le veía cansada y con ganas de correr y de esconderse a llorar en algún rincón, cualquiera, de la casa.

Recuerdo que a la negrita yo no le caía muy bien, sobre todo por mi gusto por el rock. En la escuela y dedicado más a caprichos y gustos personales, me la pasaba todo el día con mis audífonos y simulando tocar cientos de guitarras eléctricas. La negrita hacía mofa de ello:

–Sí, sí, sí, channnggg, chiiiin, chuinnnnng, ruaaaaang, chan, chan uuuiiiiiiiii ¡Payaso!

–¿Qué pasó mi negrita, what´s up con tu vaquero?

–¿Vaquero?, pues sólo por tus piernas zambitas. Nomás sea jefa de grupo y vas a ver, vas a ver.

Aquí entre nos, la negrita fue mi traspiés, puso mi corazón patas arriba y para eso, andaba en patines (yo, pues la negrita era muy pobre y sólo jugaba a las cucas).

La negrita cucurumbé, curvilínea hasta en mis sueños de fut, ocupó los cargos más altos en la escuela. Fue ella la primera en tener libros, diplomas, dibujitos en cerámica donde se explicaba que un tal Ulises abandonó a su esposa Penélope que tejía chambritas porque el malvado de Ulises andaba con unas sirenas ya que dominaba el arte de algo que se llama en el lavadero literario “es poeta, valiente pero coqueto”…bueno, ésta es la versión de unas amigas feministas de Jalisco que nunca superaron el seis de calificación, así que la historia no es del todo confiable.

La negrita, que para esto ya era “mi negrita”, creció y creció como un mapa bondadoso de tallas que la volvieron sexy, con ese ritmo lento que sumaba coros como los de…

me podrán robar tus días, tus noches no, cantaría Joaquín Sabina…

La verdad, no fue eso lo que dije la primera vez, sino ¡mango, acá está tu chango!

Después de unos años la negrita, contrario a lo que todos pensaríamos, ya no ejercía ni el detalle erudito que dan los libros ni el temperamento que dan los años acumulados como jefa de grupo, sino la bondad que dan los grupos de oración, tal como me lo confesó ese día:

–Gordito, acepta a Dios en tu corazón

Y que me quema mis discos de Iron Maiden. Sin duda, la negrita cucurumbé fue la autora del primer genocidio de demonios en la historia.

–Luis Daniel, no me lo vas a creer pero tú, precisamente tú, siempre has estado en mis oraciones –me dijo la negrita.

–Oh, negrita, y tú, precisamente tú, estás en mis ojeras de tanto soñarte en bikini en mi alberca.

Entonces la negrita cucurumbé sonrió por primera vez.


(Aquí es donde se apagan las luces y beso a la negrita, mi negrita)






4 comentarios:

cati covarrubias dijo...

JAJAJAJA, QUÉ HERMOSI Y MEJOR QUE LA NEGRITA SEA DE LAVARADO Y NO CHIAPANECA

TE QUIERO UN CHINGO!!!


BESOS!!!

Lizeth dijo...

Me gustó!!! es como un cortometraje!!

besitos!!!

Alonso Vargas dijo...

Suerte de conocer a la negrita cucurumbé, eso con un buen vaquero. Y coincido con Lizeth en que puede ser un buen cortometraje.

luis daniel pulido dijo...

Cati:

Pues sí, ya sabes que originalmente era de Tonalá, Chiapas (no Jalisco) pero corregimos la ruta

Un beso marranín

Lizet:

Buena idea. Ya mi amigo Alonso lo aprueba y lo apoya

Besote mata besito, ja

Estimado Alonso:

Ya ves, esta piernas sambitas que matan, jajajaja. Ya te presentaré a al negrita, que nieha ser negrita, pero es negrita y bonita y tiene unos ojotes

Espero que la lectura de Susan Sontag vaya viento en popa

Un abrazo